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Transcurridos tres días desde los acontecimientos del 25 de octubre de 1917 (7 de noviembre en el calendario gregoriano), se comenzaron a publicar en el periódico La Vanguardia unas crónicas mucho más elaboradas y completas sobre lo sucedido en Petrogrado y Moscú en las jornadas precedentes. En la página 6, en la columna «Crónica extranjera», apareció un escrito sin firmar con el explícito titulo de «Rusia se hunde». Este artículo tomaba posición sobre la Revolución de Octubre hablando sin reparos, y sin excesivas fuentes de información, de «espantosa anarquía reinante» y de «saqueo», «incendio» y «asesinato». El periodista analizaba la situación acusando a los «bolchevikis» de haber traído el caos a Rusia y de quererla sacar a toda costa de la sangrienta Gran Guerra, aunque ello supusiera la «liquidación nacional». Defendía la tesis de que para mantener los logros de las revoluciones de 1905 y de febrero de 1917, el país necesitaba de la continuación de una autarquía al estilo zarista, de la mano del general Kornilov. Y ponía como ejemplo a Pedro 'el Grande', a quien juzgaba de «déspota» pero de quien decía también que trajo «fuerza, grandeza y estabilidad a su gigantesco imperio». Los comentarios referidos a la clase campesina, sobre quien consideraba que «influyera más el vodka que las letras», venían a decir que no tenía «la necesaria educación política» y que los «labriegos» ya disponían de un «comunismo municipal» donde resolver sus problemas. Unos problemas que no se entendía que moviesen a los bolcheviques al «desorden» al que habían conducido sus acciones.
Como en días precedentes, la sección «Diez y seis naciones en armas» (página 8) hacía hincapié en la problemática rusa dando cuenta de los sucesos acaecidos tanto en el frente de guerra como en otros ámbitos que afectaban directamente a su política interior. Sobre lo primero, el autor del escrito, Enrique Domínguez Rodiño, describía una visita a las antiguas posiciones rusas en Zlota Gora ("Monte Dorado"), en las proximidades de Tarnopol (actual Ternópil, en Ucrania) conquistadas el año anterior por las tropas de Brusilov. Ahora vacías, describía en ese artículo las pintorescas trincheras serpenteantes, tanto rusas como alemanas, que adornaban el paisaje. Sobre la política interior, el apartado «Rusia» daba cuenta de los hechos acontecidos durante las últimas horas.
Como en días precedentes, la sección «Diez y seis naciones en armas» (página 8) hacía hincapié en la problemática rusa dando cuenta de los sucesos acaecidos tanto en el frente de guerra como en otros ámbitos que afectaban directamente a su política interior. Sobre lo primero, el autor del escrito, Enrique Domínguez Rodiño, describía una visita a las antiguas posiciones rusas en Zlota Gora ("Monte Dorado"), en las proximidades de Tarnopol (actual Ternópil, en Ucrania) conquistadas el año anterior por las tropas de Brusilov. Ahora vacías, describía en ese artículo las pintorescas trincheras serpenteantes, tanto rusas como alemanas, que adornaban el paisaje. Sobre la política interior, el apartado «Rusia» daba cuenta de los hechos acontecidos durante las últimas horas.
El apartado de la página 10 dedicado al «Servicio radiográfico (De la Compañía Nacional de Telégrafo sin hilos. –Noticias procedentes de Inglaterra, Francia, Alemania, Austria e Italia, recibidas en la Estación de Prat de Llobregat)» daba a conocer el punto de vista alemán y suizo sobre el conflicto revolucionario en Rusia. El título del subapartado, «Anarquía general en Rusia. Disturbios en las ciudades», sintetizaba perfectamente la opinión europea sobre dichos acontencimientos. En uno de los párrafos se comentaba que la agencia telegráfica de Petersburgo había «enmudecido» debido probablemente a que se hubiesen «cortado los hilos» (el equivalente actual a un corte en el servicio de internet). El escrito recordaba a continuación que la agencia Reuter había puesto «en cuarentena» la ausencia de disturbios en Petrogrado, porque dicha agencia solía calificar «toda demostración ó acto dirigido contra Inglaterra» con el despectivo y racista apelativo de «actos apaches», un uso del lenguaje que da una idea de los repertorios interpretativos que se manejaban entonces en el medio periodístico. Por su parte, la prensa francesa, incrédula, relativizaba «el golpe de Estado de la capital de Rusia» afirmando que aunque se trababa de una iniciativa de «una minoría audaz», no iba a «perturbar definitivamente los destinos del país».
Precisamente en relación a esos repertorios interpretarivos usados en la prensa del momento, es interesante observar como algunas agencias de noticias (por ejemplo, la francesa Havas) denominaban a la ciudad fundada por Pedro el Grande con el nombre oficial de 'Petrogrado', mientras que la alemana Wolff, a juzgar por la transcripción que ese día hizo La Vanguardia en esta sección, hacía referencia a ella como 'Petersburgo', nombre germánico que el propio Nicolás II había cambiado el 18 de agosto de 1914 (31 de agosto en el calendario gregoriano), tras la entrada de Rusia en la Primera Guerra Mundial.
Fotografía del espectáculo de masas "La toma del Palacio de Invierno" dirigida por Nikolái Evreinov, una recreación dramática representada el 25 de octubre de 1920 en la plaza del Palacio de Petrogrado para conmemorar el tercer aniversario de la Revolución de Octubre. A diferencia de las escenas de la película "Octubre", de Serguéi M. Eisenstein (1927), esta escenificación se hizo de día, cuando la toma del Palacio de Invierno sucedió de noche y sin tanto dramatismo como se quiso transmitir en esta exhibición basada en las utopías prerevolucionarias del teatro ritual. Con decorados de Yuri Annenkov y la participación de tanques, coches blindados y más de dos mil quinientos figurantes, este espectáculo de masas abarcaba todo el periodo revolucionario desde 1905 hasta la deposición del gobierno provisional en 1917. La fotografía, sacada de dicha representación y convenientemente retocada para eliminar al público asistente y también un andamio desde el que se dirigía a los actores, fue confundida durante mucho tiempo, quizás de forma interesada, con una escena real de los acontecimientos revolucionarios del 25 de octubre de 1917.
Estas son las crónicas y noticias explicadas en la edición de La Vanguardia de ese sábado 10 de noviembre de 1917:
CRÓNICA EXTRANJERA (Pág. 6)
Rusia se hunde
En Rusia han ocurrido acontecimientos extraordinarios: los maximalistas son dueños de la capital; Kerensky ha sido destituído; el Soviet lanza á la publicidad una proclama declarando que se propone ir á la paz, al reparto de tierras a los campesinos y á la convocatoria de la Asamblea constituyente. Lo que pretendió evitar el general Kornilov y que después ha inquietado tanto al general Alexief y á todos los patriotas rusos, es decir, el dominio del 'Soviet' sobre todas las demás fuerzas vivas de la nación, ha venido finalmente. Rusia está á merced de las turbas de Lénine [sic]; el gigantesco imperio de los antiguos zares ha crugido en su postrer esfuerzo por salvarse y se hunde al abismo.
No tenemos más que noticias muy vagas de lo que pasa en Rusia. Sin duda ha corrido nuevamente la sangre en las calles de Petrogrado, si no en abundancia, por haberse puesto la mayoría de las tropas al lado del 'Soviet', en cantidad suficiente para que se tiña también de rojo esta nueva revolución. No se derriba un gobierno por las fuerza [sic] de las armas, no se neutraliza el esfuerzo del Estado Mayor del ejército ni se toman violentamente los principales edificios de la capital sin que haya de lamentarse el sacrificio de vidas humanas. Los 'bolchevikis' [sic] fueron apoderándose sucesivamente del edificio de Telégrafos, del Banco del Estado, del palacio de la princesa María y de la residencia del Consejo de la República; hasta ser dueños de la situación en toda la ciudad. Los despachos telegráficos de la Agencia Havas, hasta ahora muv poco explícitos, dejan entrever cierto temor por la suerte que hayan podido correr las embajadas de Inglaterra y Francia. La espantosa anarquía reinante en las pequeñas ciudades de provincias y en las poblaciones rurales, anarquía en la que iban comprendidos el saqueo, el incendio y el asesinato, y de la que apenas han dicho nada los periódicos, ha llegado por fin a la capital. El 'Soviet' no pudiendo asaltar al poder por las vías ordinarias de la política, no ha vacilado ante el desquizamiento de toda organización: las turbas se disponen a 'gobernar' al país.
A los directores de la revolución rusa, al mismo Kerensky, les alcanza gran parte de responsabilidad en la catástrofe: Rusia había de seguir viviendo todavía por mucho tiempo quizás bajo el dominio férreo del zarismo; medio siglo de delirios nihilistas y de tanteos revolucionarios no habrán dado al pueblo, sobre el que influyera más el wodka que las letras, la necesaria educación política. Ese pueblo sigue siendo aquel que, en los albores de su historia, dirigía á los príncipes verangios el famoso mensaje que han recogido la tradición como el origen de las instituciones rusas: «Nuestra tierra es grande y fértil, pero faltan en ella el orden y la justicia: venid á poseerla y á gobernar».
No se olvide que ahora, mientras hacen de las suyas los revolucionarios, el pueblo, aterrado, sigue al zar á su destierro, cantando plegarias, y ve su imagen aparecer sobre la nieve, como antes creía ver surgir del fondo de los ríos á sus viejos ídolos, arrojados á la corriente por un déspota fanático. «¡Por nuestros pecados! ¡Es por nuestros pecados!», clama el pueblo ruso como en tiempo de la terrible invasión de los mogoles.
Rusia, con tener un territorio inmenso, ha sido víctima en esta guerra de las influencias extrañas, como las pequeñas naciones sacrificadas á intereses de un bando poderoso. Poco representa la extensión del territorio cuando sus habitantes, hechos á las costumbres patriarcales, viven en la ignorancia primitiva. El mundo se ha dejado engañar por el brillo de los centros civilizados. Detrás de Petrogrado y Moscou, que se asimilaron la vida de París, está la inmensa Rusia tal como la encontrara el primer Romanof, Pedro 'el Grande', que dió fuerza, grandeza y estabilidad á su gigantesco imperio siendo el más déspota de los zares. Compárese la obra de Pedro 'el Grande' con la del moderno apóstol de la libertad, el lírico Kerensky, y estudiense las consecuencias.
Kerensky no debió haberse opuesto nunca á la tentativa de Kornilov, quien tuvo una visión segura del porvenir. No había otro modo de salvar las conquistas de la revolución que restablecer el régimen de hierro para todo el tiempo que durara la guerra. No es la democracia para que se la lleve á las líneas de fuego: no se le puede decir al soldado: «Eres libre». Añadiendo enseguida: «Debes morir cumpliendo las órdenes de tu general». La democracia debió dejarse para luego, para cuando se hubiese inutilizado el esfuerzo del enemigo. O la guerra ante todo ó la libertad con la paz, para reorganizar el nuevo régimen democrático con toda calma y sin la angustia gue supone la amenaza de una invasión.
Kornilov entendió que lo primero era la guerra y la dignidad nacional; Kerensky quería la guerra y la democracia al mismo tiempo; los maximalistas, menos ambiciosos, se contentan con solo la anarquía; pero como, para gozar de la anarquía estorba la guerra, que supone enormes sacrificios, se pronunciarán también por la paz, que para Rusia equivale á la liquidación nacional. Ha de volver acaso á su estado anterior á la invasión tártara, cuando estaba dividida en principados independientes, á ver si con el tiempo acuden en su ayuda nuevos señores tan terribles, como Iván III, como Iván IV, como Pedro 'el Grande', para devolverle su rango de potencia.
El pretexto que han tenido los 'bolchevikis' para lanzarse á la calle y acabar con los últimos restos de orden que quedaban en el país, es el llamado problema agrario. Sorprende ver al comité obrero de la capital interesarse especialmente por el porvenir de los labriegos, esos labriegos rusos, que, desde el siglo XVI, tenían el municipio comunista y hábitos de administración autónoma para solucionar su problema de la tierra. La cuestión agraria, di-ficilísima para todo gobierno organizado, piensan resolverla los maximalistas del modo más sencillo: con el reparto de la propiedad.
Por supuesto que lo que hagan los maximalistas no puede ser definitivo, y un gobierno constituido por ellos no lo reconocerían las potencias de la Entente, sabiendo que Lénine y sus amigos quieren sobre todo hacer la paz con Alemania y Austria-Hungría. Para los Imperios centrales, que son los beneficiados con los desastres de Rusia, no es de la mayor importancia que la paz la decidan los 'Soviets' ó un gobierno de más prestigio, porque acordada la suspensión de hostilidades, no es probable que los rusos reincidieran en la guerra, teniendo en casa tanto por hacer y no estando el pueblo dispuesto á derramar más sangre.
Pase lo que pase, pues sobre los acontecimientos de la política interior nada puede preverse, dada la espantosa desorganización en que quedan sumidos los moscovitas, hay una inclinación á la paz que parece sujeta á la ley de la gravedad y que se pronuncia ya en inminente descenso. Si el gobierno de Kerensky ha caído, habrá arrastrado consigo toda la influencia de los aliados en Rusia. La más grande derrota de la 'Entente' se la proporciona la democracia. Es una paradoja sangrienta, sobre la que habrán de escribir largamente los pensadores.
Telegrama á Wilson
Copenhague, [día] 9. –El profesor Georg Wendt, delegado oficial del Senado finlandés, ha enviado telegramas á Wilson, Lloyd George y Asquith señalando la difícil situación de Finlandia, amenazada por el hambre, si no se le envían socorros. –Havas.
Las fases de la revolución
Las jornadas de Petrogrado
París, [día] 9. –Comunican de Petrogrado con fecha 7:
«Todavía es difícil apreciar el conjunto de la jornada, pero es innegable que la capital pasa más y más á poder de los maximalistas, por otra parte sin perturbación profunda en la vida de la población ni desórdenes graves.
Después de las primeras operaciones que les han hecho dueños, esta mañana, sin disparar un tiro, de los principales centros, los maximalistas, antes [sic] la facilidad de su movimiento, que no encontraba resistencia en parte alguna, han continuado este mediodía la ocupación de Petrogrado.
Desde primera hora de la tarde, numerosas tropas que hasta entonces obedecían las órdenes del comité militar revolucionario y habían permanecido acuarteladas, salieron a la calle, mientras la milicia obrera, llamada «guardia roja», hacía también su aparición.
Al anochecer la obscuridad hizo cesar la animación que se había mantenido todo el día.
«Todavía es difícil apreciar el conjunto de la jornada, pero es innegable que la capital pasa más y más á poder de los maximalistas, por otra parte sin perturbación profunda en la vida de la población ni desórdenes graves.
Después de las primeras operaciones que les han hecho dueños, esta mañana, sin disparar un tiro, de los principales centros, los maximalistas, antes [sic] la facilidad de su movimiento, que no encontraba resistencia en parte alguna, han continuado este mediodía la ocupación de Petrogrado.
Desde primera hora de la tarde, numerosas tropas que hasta entonces obedecían las órdenes del comité militar revolucionario y habían permanecido acuarteladas, salieron a la calle, mientras la milicia obrera, llamada «guardia roja», hacía también su aparición.
Al anochecer la obscuridad hizo cesar la animación que se había mantenido todo el día.
Las imprentas de los periódicos burgueses estuvieron ocupadas por destacamentos maximalistas, por lo que no se publicó ningún diario.
Todas las tiendas estuvieron abiertas como de costumbre, excepto en la avenida de Nevski y en algunas otras calles, que cerraron temprano por prudencia.
Lenin asistió en la tarde del día 7 á la sesión del «Soviet», donde fue saludado por Trotski. Los concurrentes le ovacionaron. En su discurso dijo: Ahora es la verdadera revolución la que va á extender su movimiento por todas partes.
En un llamamiento á los soldados del frente, el vicepresidente Konovaloso invitó á las tropas a unirse en derredor del gobierno provisional y a apoyarle contra el movimiento maximalista.
La alarma ha ido creciendo durante todo el día, ante el progreso de la acción de los maximalistas. El gobierno no pareciera tener ningún plan metódico; parecía ignorar las fuerzas con que solía contar. Evidentemente éstas eran muy débiles y poco organizadas, hallándose dominadas por el movimiento que iba ganando a toda la guarnición. Los mismos cosacos declaraban conservar la neutralidad.
Este sentimiento fué bastante general. Sólo la psicología de los acontecimientos explicará en parte la ausencia de toda la oposición á la reacción. –Havas.
«Los individuos del gobierno reunidos en el palacio de Invierno, han acordado investir al ministro Kichkin de poderes extraordinarios para el restablecimiento del orden en la capital. Una de las últimas disposiciones tomadas ha sido el relevo del coronel Polkovinkov de sus funciones de gobernador, nombrando en su lugar al general Bagratuni, jefe del Estado Mayor de la plaza, quien se ha negado a aceptar el cargo. (...)
Nikolái Mijáilovich Kishkin (1864-1930), médico de profesión, fue miembro del Comité Central del Partido Demócrata Constitucional (Kadete). Ministro de Beneficiencia Pública en el gobierno de Kérenski, el 25 de octubre de 1917 fue nombrado "dictador" por el gabinete del Gobierno Provisional. Fue arrestado en el Palacio de Invierno y encarcelado en la Fortaleza de Pedro y Pablo hasta 1918. Rehabilitado, a partir de 1923 trabajó en el Comisariado del Pueblo para la Salud Pública. A finales de la década de 1920 volvió a ser represaliado, esta vez por el régimen estalinista. Murió en Moscú el 16 de marzo de 1930.
(...) Por su parte, el ministro del Interior ha redactado una circular dirigida a los comisarios gubernamentales de provincias, dándoles noticia de los desórdenes de que ha sido teatro la capital é invitándoles á que hagan lo posible para reprimir los que se puedan iniciar en sus distritos.»–Havas
Petrogrado, [día] 9. –La mañana del día 8 fué tranquila. Después de un sitio de varias horas y de combates bastante vivos de fusilería y artillería entre los maximalistas y la guardia, compuesta de alumnos, oficiales y elementos del batallón de mujeres, se rindió á las dos de la tarde el palacio de Invierno, en donde se reunían los miembros del gobierno de Kerensky.
El gobierno militar de Petrogrado había sido ocupado también por los maximalistas en la noche anterior. –Havas.
El Congreso de "Soviets"
Petrogrado, [día] 9. –El palacio de Invierno ha sido tomado por los revolucionarios. A media noche de abrió ayer el Congreso de los «Soviets» de toda Rusia, reuniéndose 360 delegados. El presidente provisional, después de denunciar que no era el momento de pronunciar discursos políticos, propuso proceder á la constitución de la Mesa.
Fueron elegidos 11 maximalistas, entre ellos Lenin, Zinoviev, Trotsky y siete socialistas revolucionarios.
El Congreso aprobó seguidamente la siguiente orden del día:
1.º Organización del poder; 2.º La paz y la guerra; 3.º La Asamblea constituyente.
Después se nombró una comisión para entablar negociaciones con las demás asociaciones democráticas revolucionarias, á fin de tomar medidas para contener la iniciada efusión de sangre. –Havas.
Combates en las calles
Zurich, [día] 9. –Se ha recibido aquí de Petrogrado, vía Petrogrado y Berlín, la noticia de que en las calles de la capital rusa han tenido lugar combates.Entre la tropa y la multitud ha habido sangrientos encuentros.
En siete calles fueron levantadas barricadas. –Havas.
Los cosacos
»No debe olvidar Francia que los campesinos rusos han dado ya por la patria cinco millones de vidas, tres millones de prisioneros, actualmente torturados en Alemania, y seis millones de heridos.
Ginebra, [día] 9. –Los cosacos de Kuban acaban de proclamar la república en su territorio.
Desean ser incorporados como Estado independiente á la gran República federativa rusa.
La joven república cuenta dos millones de habitantes y se compone exclusivamente de cosacos, ukranianos y montañeses.
Los cosacos confiscaron todas las grandes propiedades y eligieron jefe al coronel Filononoff, quien ha jurado fidelidad á la Constitución de la nueva república. –Havas.
Desean ser incorporados como Estado independiente á la gran República federativa rusa.
La joven república cuenta dos millones de habitantes y se compone exclusivamente de cosacos, ukranianos y montañeses.
Los cosacos confiscaron todas las grandes propiedades y eligieron jefe al coronel Filononoff, quien ha jurado fidelidad á la Constitución de la nueva república. –Havas.
Los "soviets" y el ejército
París, [día] 9. –Comunican de Petrogrado que los obreros y soldados delegados a los «Soviets» acaban de dirigir el siguiente mensaje á todos los cuerpos y unidades divisionarios del Ejército:
«Hoy se han reunido los «Soviets». Los comités del Ejército han dado orden de enviar delegados para expresar la voluntad del Ejército. El negarse á tomar parte en las deliberaciones que han de decidir los destinos de la revolución, sería cometer una falta que la Historia no perdonaría.
»Elegid á vuestros delegados á razón de uno por cada 25.000 y enviadlos á la reunión de los «Soviets».
En Finlandia
Estokolmo, [día] 9. –Telegrafían de Haparanda que en Finlandia reina gran intranquilidad, ante la noticia de que importantes fuerzas alemanas cruzan actualmente frente a Helsingfors [Helsinki]. Se cree inminente un ataque en este punto del litoral del Báltico. –Havas.
Habla el embajador en París
París, [día] 9. –Le Petit Parisien ha intervievado [sic] al nuevo embajador ruso, Malakoff, quien ha declarado que oficialmente no sabe nada, por no haber recibido ninguna información diplomática, pero si es cierta la deposición de Kerensky, se veía venir: los que creían que la revolución rusa había terminado, se engañaban.
»Con todo y ser lamentable el advenimiento de los maximalistas, no es más que un éxito momentaneo, que no ha de tener transcendencia. Es el supremo ataque de los maximalistas y esta tentativa, el audaz golpe de mano, no puede señalar más que su caída y la de la organización misma de la revolución, que en el sentido patriótico y nacional, debe asegurar la victoria sobre los enemigos tanto del exterior como del interior.
»Toda Rusia va á agruparse detrás del gobierno nacional para servirle de baluarte con su cuerpo. Tal vez era preciso que así fuese; que una operación quirúrgica viniese á asegurar la salvación de Rusia.»
También ha sido interrogado por Le Petit Parisien M. Rubanovich, quien ha declarado que la generosidad de Kerensky ha causado una derrota momentánea.
»Los campesinos quieren tener la tierra y las conquista de la revolución.
»Nos hallamos en medio de catástrofes terribles sin duda, pero un gran país como Rusia no puede perecer por culpa de un puñado de locos. La revolución rusa no tardará en dirigirse irrevocablemente en el sentido nacional a que la llama su destino. –Havas.
Llamamiento al ejército
Petrogrado, [día] 9. –El Congreso de Soviets de toda Rusia ha dirigido un llamamiento á todos los ejércitos rusos invitándoles a crear comités revolucionarios y a mantener la solidez del frente.
Los comisarios del gobierno derribado han sido reemplazados por otros del Congreso de Soviets, que salen para el frente. –Havas.
Petrogrado, [día] 9. –El Congreso de Soviets ha publicado una proclama que dice:
1.º Todo el poder pertenece á los soviets.
2.º Queda abolida la pena de muerte, que había sido restablecida por Kerensky.
3.º Los exministros Konovalof, Kesbhkin, Terestcenko, Marautovitch y Mikinan han sido detenidos.
El comité revolucionario ha hecho público que Kerensky ha huido.
Se ha interesado su detención y conduccción á Petrogrado a todas las organizaciones militares.
La complicidad con Kerensky será considerada como alta traición. –Havas.
Huida de Kerensky. Ex ministros detenidos
París, [día] 9. –El movimiento iniciado por el Comité revolucionario de Petrogrado comenzó en la tarde del dia 6 con alguna tirantez, pues se limitaron los sublevados a ocupar algunos puntos de la ciudad, como la Central de Telégrafos y la Agencia Vesturk [?]. Luego, durante la noche, vistos los buenos comienzos de la empresa y las facilidades que á su acción daba la ausencia absoluta de resistencia, vino la ocupación metódica de la capital, con las estaciones ferroviarias y los establecimientos de crédito.
A la mañana siguiente ya la acción de los revolucionarios se desarrollaba con alguna mayor energía, aunque sin abandonar un cierto comedimiento y corrección. A las diez de la mañana de día 7, el Comité revolucionario militar proclamó la caída del antiguo gobierno y que el Soviet de Petrogrado apoderábase del poder público. Sin embargo, el antiguo gobierno continuaba reunido en el palacio de Invierno, pues los revolucionarios nada habían en realidad hecho contra él, los centros ministeriales funcionaban igualmente y lo mismo el Estado Mayor de la plaza, con el que había estado reunido durante toda la noche el propio Kerensky, quien estuvo conferenciando con el general Manikorsky, presidente del Parlamento provisional.
Después y ya durante todo el día no se supo de Kerensky sino que, según un rumor público, había salido la misma mañana para ponerse al frente de algunas fuerzas del ejército llamadas por él.
Hablando de todo esto, dice hoy un diario de París:
»Es muy probable que una fuerte reacción seguirá a esta crisis de ahora, y seguramente el propio Lenin y sus amigos irán a reemplazar en la cárcel a los ministros de ayer que están en ella actualmente. Este modo de ver las cosas, cuando tan alarmante son los despachos que nos envían, puede parecer en extremo optimista; pero haremos notar que lo comparten en absoluto algunos personajes rusos que pueden estar bien enterados y no son sospechosos de alimentar en su alma la menor afección por el zarismo caído.» –Havas.
Resumen de la situación
Londres, [día] 9. –El Daily Mail publica el siguiente despacho: «La flota del Báltico ha dirigido una comunicación, por radiotelegrafía, á todas las unidades navales del país, informándoles que está de acuerdo con el Consejo de obreros de Petrogrado é invitándolas á luchar con la mayor energía por el derecho de las clases oprimidas. »Hoy está concentrado todo el interés en el Instituto Smolny, donde se reune el Consejo de los delegados de obreros y soldados de toda Rusia, y de cuyas resoluciones dependerá que haya o no de caer el país en los horrores de una guerra civil. –Havas.
Anuncio en la página 7 del ejemplar de ese día de La Vanguardia del nombramiento de Francisco Gutiérrez de Agüera y Bayo (no Agüero) como embajador de España en Rusia. Fue retirado del cargo el 25 de noviembre de 1918. España no volvió a tener relaciones diplómaticas con la URSS hasta 1933
Servicio Radiográfico (Pág. 10)
De procedencia alemana. Parte alemán de la tarde
Anarquía general en Rusia. Disturbios en las ciudades
Petersburgo y otras ciudades rusas vuelven a ser escenario de sangrientas luchas. Según informaciones de Copenhagen se levantan barricadas en las calles y todos los barrios obreros están amotinados. Hubo varios choques entre el pueblo y las tropas.
Según Reuter, soldados de la marina han ocupado, al mando de un comité maximalista revolucionario, las oficinas de la agencia telegráfica oficial de Petersburgo, la central de telégrafos y el ministerio de la Marina, donde celebraba sesión el ante Parlamento y que fue disuelto.
Desde luego Reuter añade que no hubo desórdenes, excepto algunos hechos aislados.
Los periódicos de Berlín añaden que haber enmudecido por completo la agencia telegráfica de Petersburgo, hace suponer que fueron cortados los hilos. La noticia de Reuter de que no tuvieron lugar disturbios la ponen en cuarentena los periódicos, debido á que Reuter suele calificar de «actos apaches» toda demostración ó acto dirigido contra Inglaterra.
Según noticias de Suiza, también en Wladisvostok [sic] se apoderaron los maximalistas del poder.
Las autoridades reconocieron el Consejo maximalista.
Según otra información suiza están las tropas del frente septentrional ruso en marcha sobre Petersburgo, habiendo ocupado ya Vigor, para ayudar al Consejo de obreros y soldados.
La flota rusa del Báltico ha lanzado una proclama en la que declara: Cumpliremos con nuestro deber no por orden de un Bonaparte ruso que por merced de la revolución continúe gobernando y lucharemos no para dar ejecución á los tratados convenidos con nuestros gobernantes con sus aliados que cargaron de cadenas la libertad rusa.
Cuán fuerte debe ser esa influencia inglesa á que alude la proclama, resalta de la noticia de que todos los miembros rusos de los consejos de administración del Banco ruso-inglés de Petersburgo han dimitido por haber sido expulsado del banco el capital y substituido con dinero inglés, de modo que en realidad ya no es una empresa rusa.
En su viaje á Londres ha sido festejado por el rey y el ejército el contrarrevolucionario ruso general Gurko. Este fué arrestado en Rusia como monárquico y contrarrevolucionario, siendo expulsado. En su viaje por Finlandia fué otra vez arrestado por el consejo de obreros y soldados y llevado é Petrogrado donde intercedió por él el embajador inglés Buchanan, facilitándole la huída á Arkangel desde donde le llevó un vapor á Inglaterra. En londres celebró Gurko conferencias con la oficina de guerra inglesa y con Asquith, elaborando un extenso plan y un memorandum sobre la situación rusa.
La recepción de Gurko por el rey tuvo lugar en secreto, pero se llegó a saber. (...)
Vasili Iosifóvich Gurko acabó viviendo en Italia, donde falleció en 1937 tras años de colaboración con la Unión Panmilitar Rusa y la revista antisoviética 'Chasovoy'. Nunca regresó a Rusia. Tampoco lo hicieron su segunda mujer ni sus dos hijas, enterradas en Francia y Marruecos
(...)
Una proclama rusa
El Pester Lloyd publica una proclama del comité revolucionario ruso en la que se dice:Los prisioneros políticos serán puestos inmediatamente en libertad. Los antiguos ministros Kanowahowo, Kischi, Tereschetko, Maltantowitch y Nikitín han sido encarcelados por el comité revolucionario. Kerensky ha huído.
A todos los organismos del ejército se les ordena adopten medidas para arrestar inmediatamente a Kerensky y llevarlo á la capital. Toda ayuda prestada á éste será un delito de Estado.
En Petersburgo ha vencido la revolución de los obreros y soldados.
En los ferrocarriles no se interrumpirá ni un solo momento el orden y la explotación del tráfico.
(...)
Tráfico interrumpido
Según noticias de Haparanda, ha sido interrumpido el tráfico rodado entre San Petersburgo y Finlandia.
De procedencia francesa
El golpe de Estado en Petrogrado
Lyon, [día] 9. 6 tarde. –La noticia de los sucesos de Rusia ha sido acogida con espíritu sereno y comentada con calma por la prensa francesa, la cual sin ocultar la gravedad de la situación, juzga sin embargo que el golpe de Estado de la capital Rusia, siendo el hecho de una minoría audaz, no es bastante para perturbar definitivamente los destinos del país.Le Matín, dice:
«Las personas mejor dispuestas para comprender lo que en realidad sucede en Rusia, opinan que es quizás una ventaja que la tensión intolerable que reinaba hace algunas semanas haya degenerado en verdadera guerra civil en la región de Petrogrado, y no dudan que los elemntos de orden llevan la ventaja en un comité que será inevitablemente sangriento.»
La Journal, dice.
«El orden no nace espontáneamente de la anarquía y los que actualmente gobiernan en Petrogrado encarnan las peores tendencias anarquistas. En cambio, es una parte insignificante de la democracia la que se agrupa alrededor de Lenine [sic] y sin duda en las horas de convulsión es cuando las violentas minorías conducen el fuego; pero ¿qué garantías de duración puede ofrecer un tal poder?»
L'Humanité se expresa en estos términos:
«La ola maximanista ha invadido la capital. ¿Se extenderá al resto de Rusia? Acaso la democracia trabajadora, los socialistas clarividentes que lucharon tan bravamente contra el desorden y la lasitud, no pesplegarán ante el actual peligro todas sus energía para la salvación de Rusia y el triunfo de las ideas que representan. No tardaremos en saberlo y entre tanto confiemos que del exceso del mal puede salir el bien.»
El citado periódico termina: «No nos dejemos amilanar por la amargura ante los hechos de un pueblo idealista y generoso, el cual volverá a nuestra alianza.»
En la página 7 de este ejemplar, en la sección «Información telegráfica y telefónica particular de La Vanguardia» (...) «Recibida directamente por aparatos instalados en nuestra redacción», se anunciaba un supuesto «rumor» no confirmado sobre la sublevación de la escuadra rusa.
Otros telegramas (Pág. 11)
Extranjero
La situación en Rusia
Petrogrado, [día] 9. –El comité revolucionario del «Soviet» de Petrogrado ha publicado un llamamiento a los ciudadanos de Rusia [¿] diciendo que ha derrocado el gobierno del país [?] y que todo el poder pasa a manos del órgano del «Soviet» de Petrogrado, o sea el comité revolucionario militar, que es la cabeza visible del proletariado y de la guarnición. La causa por que luchaba el pueblo, es decir, la proposición de una paz democrática, la intervención de los obreros en la producción y la constitución del «Soviet» en gobierno, está asegurada.
La proclama termina con un viva a la revolución, que es el triunfo de la democracia.
Otra proclama del comité dice:
«El poder en Petrogrado pertenece al comité revolucionario militar del «Soviet» de Petrogrado. Los obreros y soldados que se sublevaron unánimemente votaron sin efusión de sangre. El gobierno de Kerensky está derrocado.
El comité hace un llamamiento al pueblo [¿] para que sostenga al «Soviet» al [?] nuevo poder revolucionario, que propondrá la paz y convocará la Asamblea Constituyente. Todo el poder local pasa a los «Soviets locales». –Havas.
Petrogrado, [día] 9. –Los maximalistas formarán [?] la lista ministerial con Lenin propuesto [?] para la presidencia del Consejo, Trotski [?] en el ministerio de Negocios Extranjeros y Verkovsky, los cargos de [ilegible] y generalísimo [?]. (...)
Alexandr Ivanóvich Verkhovsky fue un militar ruso nacido en 1886 que ocupó el cargo de Ministro de la Guerra entre el 30 de agosto y el 25 de octubre de 1917, con el gobierno provisional de Kerensky. Nunca formó parte del gabinete de Lenin ni llegó a la graduación de generalísimo, tal como parece que anunciaba esa noticia. Miembro del partido de los Socialistas Revolucionarios, en noviembre de 1917 fue arrestado acusado de participar en actividades antibolcheviques. Rehabilitado, se unió al Ejército Rojo en diciembre de 1918 y después de la Guerra Civil se convirtió en profesor de la Academia Militar. En 1931 fue condenado a 10 años de prisión por su supuesta implicación en el 'Caso primavera'. Liberado tres años más tarde, fue detenido de nuevo y ejecutado en agosto de 1938.
(...) Durante la noche del día 7, los rebeldes intentaron apoderarse de las estaciones telegráficas y del ferrocarril, pero fueron rechazados por las fuerzas gubernamentales. –Havas.
París, [día] 9. –Se ha recibido un telegrama de Petrogrado recogiendo el rumor de que Kerensky, que intentó escapar en automóvil, ha sido detenido. –Havas.
Petrogrado, [día] 9. –Los embajadores se reunieron ayer tarde en el domicilio del embajador de Inglaterra, para tratar de la situación eventual de sus nacionales respectivos. Para acordar la línea definitiva de conducta esperarán aun el desarrollo de los acontecimientos. –Havas.
Petrogrado, [día] 9. –Un despacho de Helsingfors [Helsinki], dice que los delegados de la flota del Báltico y de los comités no militares locales acordaron adherirse al «Soviet» de Petrogrado y al comité militar revolucionario.
Un despacho de Reval dice que el comité revolucionario ha hecho ocupar diferentes puntos estratégicos.
Un despacho de Kazan anuncia que el jefe de las tropas general [ilegible] ha sido detenido. Varios oficiales y conductores de automóviles blindados se rindieron.
El comité municipal se ha constituido en comité de salvación pública.
Los maximalistas detenidos á raíz de los sucesos del 6 y 18 de julio, han sido puestos de nuevo en libertad.
Los bancos están cerrados, como también muchas tiendas, especialmente en la avenida Nevsky y en la calle de Moskaya. –Havas.
Mayakovski
Aquel 10 de noviembre de 1917 se publicaron en La Vanguardia los habituales anuncios particulares ofreciendo y solicitando trabajo. En uno de ellos, en el centro de la imagen, un «joven español» deseaba contratar a un profesor nativo para aprender ruso. Quién sabe si con la intención de irse a Rusia para participar en su revolución.
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