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viernes, 12 de septiembre de 2014

Stalin, Hitler y Francisco José de Habsburgo en el Palacio de Schönbrunn

"Poco después, Stalin llegó al piso de los Troyanovski en una Viena helada, cubierta de nieve. Lenin decía de ellos que eran «buena gente... ¡Tienen dinero!» Alexander Troyanovski era un aristócrata joven y apuesto, además de oficial del ejército: su participación en la guerra ruso-japonesa lo había convertido al marxismo y por aquel entonces era el editor y socio capitalista de la revista Proveshchenie («Ilustración»), que publicaría un ensayo de Soso [Stalin]. Hablaba alemán e inglés con fluidez, y vivía con su bella esposa Elena Rozmirovich, también de noble cuna, en un piso grande y confortable situado en la Schönbrunnerschloss Strasse, 30 (*), el bulevar por el cual el emperador Francisco José pasaba cada día en coche para trasladarse desde su residencia en el palacio de Schönbrunn a su despacho en el Hofburg y viceversa.

El titular de la dinastía Habsburgo, con sus anticuadas patillas, cuyo reinado había comenzado en 1848, se desplazaba en una carroza dorada tirada por ocho caballos blancos, equipada de lacayos ataviados con uniformes ribeteados de blanco y negro y peluca blanca, y escoltada por soldados de caballería húngaros con pieles de pantera amarillas y negras sobe los hombros. Stalin no pudo dejar de contemplar aquella visión de magnificencia obsoleta, y no sería el único futuro dictador que la contemplara: la lista de los titanes del siglo XX concentrados en Viena aquel mes de enero de 1913 es digna de una obra de Tom Stoppard (**). En un albergue para hombre sito en Meldemannstrasse, en Brigettenau, en un ambiente muy distinto de aquel, mucho más aristocrático, en el que se movía Stalin por entonces, vivía un joven austríaco, pintor frustrado, llamado Adolf Hitler, de sólo veintitrés años.

Soso y Adolf presenciaron uno de los típicos espectáculos de Viena. Kubizek, el mejor amigo de Hitler, recuerda: «A menudo veíamos al viejo emperador cuando se dirigía en su carroza desde Schönbrunn al Hofburg». Pero los dos futuros dictadores no sintieron la menor emoción ante semejante espectáculo, antes bien se mostraron bastante desdeñosos: Stalin nunca lo menciona y «Adolf no prestaba demasiada atención, pues no le interesaba el emperador, sino sólo el estado que representaba».

En Viena, tanto Hitler como Stalin estaban obsesionados, aunque de manera bien distinta, por la raza. En aquella ciudad de cortesanos anticuados, intelectuales judíos y agitadores del populacho racistas, de hermosos cafés, cervecerías y palacios, sólo el 8,6 por ciento de la población eran judíos, pero su influencia cultural, personificada en Freud, Wittgenstein, Buber y Schnitzler, era mucho mayor. Hitler estaba formulando sus teorías völkische antisemitas de la supremacía racial que, luego, como Führer, impondría en su imperio europeo; mientras que Stalin, al tiempo que investigaba para escribir su artículo sobre las nacionalidades, daba forma a una nueva idea de imperio internacionalista con una autoridad central escondida detrás de una fachada autónoma, el prototipo de la Unión Soviética. Casi treinta años después, las estructuras ideológicas y estatales de ambos chocarían en el conflicto más salvaje de la historia de la humanidad.

Los judíos no tenían cabida en ninguna de esas dos visiones. A Hitler le repelían y le sacaban de sus casillas, pero provocaban irritación y confusión en Stalin, que arremetía contra su naturaleza «mística». Si para Hitler eran una raza que estaba de más, para Stalin no tenían lo suficiente para constituir una nación.

Los dos dictadores en ciernes compartieron un mismo pasatiempo vienés: a los dos les gustaba pasear por el parque que rodeaba la residencia de Francisco José, el palacio de Schönbrunn, situado cerca del domicilio de Stalin. Ni siquiera cuando se hicieron aliados en virtud del Pacto Molotov-Ribbentrop de 1939, llegaron a conocerse personalmente. Es muy probable que aquellos paseos sean las ocasiones en que llegaron a estar más cerca uno de otro.

«Las pocas semanas que el camarada Stalin pasó con nosotros las dedicó por completo a la cuestión nacional», dice la niñera de los Troyanovski, Olga Veiland. «Implicaba en su labor a todos los que tenía a su alrededor. Unos analizaban para él a Otto Bauer, otros a Karl Kautski». A pesar de haberlo estudiado intermitentemente, Stalin no sabía leer en alemán, de modo que la niñera lo ayudaba, como haría otro joven bolchevique al que conoció entonces: Nikolai Bujarin, un intelectual vivaracho, de chispeantes ojos y perilla. «Bujarin venía a nuestra casa cada día», dice Olga Veiland, «cuando Stalin estuvo viviendo allí». Mientras que Stalin, lleno de deseo, intentaba flirtear con la niñera, ésta prefería al ingenioso y vivaracho Bujarin. Además, la joven tenía que lavar las camisas y los calzoncillos de Stalin, labor que, diría en tono quejumbroso tras la muerte del dictador, resultaba un verdadero desafío.

(...) La permanencia de Stalin en casa de los Troyanovski supuso toda una revelación: fue su primera y última experiencia de la vida civilizada de Europa, según el mismo reconocería. Vivía en una habitación que daba a la calle y «trabajaba allí días enteros». Al anochecer solía ir a pasear con Troyanovski por los alrededores del parque de Schönbrunn.

(...) La pequeña Galina Troyanovskaya era una niña vivaracha que se llevaba bien con Stalin. «Le encantaba estar en compañía de los adultos», y Soso jugaba con ella, prometiéndole que iba a traerle «montañas de chocolate verde del Caucaso». Soso «solía soltar sonoras risotadas» cuando la pequeña decía que no le creía. Pero a menudo Galina también le tomaba el pelo: «¡Siempre estás hablando de nacionalidades!», protestaba la pequeña. Stalin le compraba golosinas en el parque de Schönbrunn". 

(Sebag Montefiore, S. (2007) Llamadme Stalin. Barcelona: Ed. Crítica, 2010, pp. 338-341)

(*) Actualmente una simple casa de huéspedes, la Pensión Schönbrunn, todavía conserva, cosa por lo demás insólita, la placa azul colocada en 1949 con la siguiente inscripción: «I.V. Stalin residió en esta casa durante el mes de enero de 1913. Aquí escribió su importante obra El marxismo y la cuestión nacional».
(**) Josip Broz, el futuro mariscal Tito, también estaba por entonces en la ciudad trabajando de mecánico.

Esto no es Moscú sino Viena. El cruce de caminos en las vidas de Iósif Stalin y Adolf Hitler invita a hacer este paréntesis histórico. Estamos en enero de 1913, cuatro años y medio antes de la Revolución de Octubre. El edificio donde vivía la familia Troyanovski aparece señalado en el mapa con un punto rojo. Actualmente es la Pensión Schönbrunn, en el número 30 de la Schönbrunner Schloss Strasse, a unos 750 metros al Sureste de la entrada principal del Palacio de Schönbrunn (cuyos jardines y dependencias se ven a la izquierda de la imagen). La flecha indica la trayectoria que seguía la carroza del emperador cuando salía del patio del palacio camino del Hofburg
(Fuente: Google Street View 09/09/2014)


Imágenes de la modesta y confortable Pensión Schönbrunn, situada en la calle que comunica el palacio de los Habsburgo con el centro de Viena. Junto a la puerta se ve con claridad la placa con un bajorrelive del rostro de Stalin. En este edificio, Iósif Vissariónovich trabajó junto a Nikolái Bujarin y escribió "El marxismo y la cuestión nacional", mientras perseguía a la niñera Olga Veiland. La ventana de su habitación era una de las que se ve en la primera fotografía


 Fotografías de la placa dedicada a Stalin, una reliquia extraordinaria sin parangón en todo Moscú. Sebag Montefiore la califica de "insólita". Sin embargo, la presencia aquí de esta lápida tiene "trampa". Justo debajo hay otra mucho más moderna instalada por el Wien Kultur que reza: "Esta placa que conmemora el 70º aniversario de Iósif Stalin (1879-1973) fue inaugurada por el alcalde Theodor Körner en 1949. Recuerda únicamente la estancia de Stalin en Viena pero debe ser vista hoy en día como recuerdo no sólo de los millones de ciudadanos soviéticos que murieron y sufrieron bajo la dictadura de Stalin, sino también de los cientos de austríacos que fueron arrestados y ejecutados por el régimen soviético después de huir de la persecución política en Austria entre 1933 y 1934 y del terror nazi de 1938". Da la sensación de que con estas reflexiones históricas las autoridades austríacas pretendan equiparar los crímenes de Hitler con los de Stalin. Aunque un asesinato es siempre un acto deleznable, no hay que meter en el mismo saco el exterminio sistemático e industrial de la raza judía con las deportaciones y ejecuciones políticas de la Unión Soviética. Cada uno de estos hechos tiene un trasfondo ideológico diferente, en absoluto justificables ni en un caso ni en el otro, pero que no pertenecen al mismo plano moral. Resulta irónico que un país como Austria, que recibió el 'Anschluss' con los brazos abiertos, se atreva ahora a dar lecciones de moralidad a todo el mundo. Sobre todo teniendo en cuenta que al memorial soviético de la Schwarzenbergplatz vienesa lo siguen llamando sarcásticamente "monumento al saqueador desconocido". Y que en la localidad de Mauthausen hoy en día siguen funcionando algunas empresas que hace setenta años utilizaron a los prisioneros del campo de concentración como mano de obra esclava. El restaurante que hay a pocos metros de la entrada de ese siniestro lugar continúa sirviendo cervezas alegremente, igual que lo hacía a los miembros de las SS que vigilaban el campo. En lugar de panfletos antiestalinistas, más valdría recordar que muchos de esos deportados austríacos encontraron refugio en la URSS
(Fuente: http://commons.wikimedia.org/wiki/File:Vienna_-_Stalin_Memorial_Tablet.JPG y http://susanabeijnsberger.wordpress.com/2013/07/13/wien-junio-2013-wien-enero-1913/)

 Fotografía de Adolf Hitler (1889-1945) cuando se alistó en el ejército alemán en 1914. Éste era más o menos el aspecto que tenía un año antes, mientras vivía en Viena. Por aquel entonces paseaba por el parque de Schönbrunn con pinta desaguisada y lucía un mostacho diferente al que le hará famoso años después. En 1938, ya como Führer, proclamará la anexión de Austria (su país de nacimiento) al Tercer Reich
(Fuente: http://dialoglexikon.de/hitler_1914x_als_gefreiter.htm)

Ficha policial de Stalin de 1913. Esta debió de ser su apariencia física durante el tiempo que pasó en Viena, con 34 años de edad. Tan sólo nueve años más tarde se proclamará Secretario General del Comité Central del Partido Comunista de la Unión Soviética. Después de una vida de periplos por Georgia, Rusia, Siberia y Europa, se instalará definitivamente en el Palacio Poteshny del Kremlin y establecerá su despacho en el Palacio del Senado
(Fuente: http://pyhalov.livejournal.com/77132.html?thread=2699084)

Fotografía de Nikolái Bujarin (1888-1938), el joven "intelectual vivaracho, de chispeantes ojos y perilla" que pasó muchos ratos con Stalin en el piso de la Schönbrunner Schloss Strasse de Viena
(Fuente: http://little-histories.org/2014/02/22/от-бухарского-до-бухарина/)


 Fotografías de Francisco José saliendo del Palacio de Schönbrunn en un coche descubierto y del famoso carruaje dorado que utilizaba en invierno (exhibido hoy en día en el Museo del Carruaje de Viena)
(Fuentes: https://www.flickr.com/photos/mrsfujita/5908333680/ y http://www.kaiserliche-wagenburg.at/besuchen/sammlungen/hof-wagenburg/)

Los jardines del Palacio de Schönbrunn son visitados cada día por cientos de turistas y vieneses que disfrutan de este magnífico parque, el más grande de la capital austríaca. Aunque el palacio data del siglo XVI, fue María Teresa de Habsburgo quien mandó reformarlo en el siglo XVIII para convertirlo en su residencia de verano, con el aspecto que tiene hoy en día. Su nombre quiere decir "fuente bonita". Aquí pasó largas temporadas la emperatriz Elisabeth de Baviera, "Sissi", antes de ser asesinada en Ginebra en 1898. Y aquí falleció su marido Francisco José I, en 1916. Por estas avenidas llenas de árboles y flores paseaban con asiduidad Adolf Hitler y Iósif Stalin. Éste incluso compraba golosinas para la pequeña Galina. Nunca sabremos si coincidieron alguna vez en la misma parte del parque o si llegaron a entablar conversación. De ser así, quizás la historia a partir de entonces hubiese sido muy diferente
(Fuente: http://www.panoramio.com/photo/48189605)

Ironías de la vida, el Palacio de Schönbrunn fue testigo, casi medio siglo después, de una conferencia entre Nikita S. Jrushchov, sucesor de Stalin, y John F. Kennedy. El 4 de junio de 1961 los dos mandatarios se reunieron aquí para intentar suavizar las tensas relaciones que había entre las dos superpotencias. No parece que lo consiguieran: un año y medio después estalló la crisis de los misiles en Cuba
(Fuente: https://glorialana.wordpress.com/tag/khrushchev/)


Dejando de lado el caso de Hitler, el destino de cada uno de estos personajes fue muy diferente pese a compartir los mismos ideales. Tras unos años más en el exilio, todos regresaron a Rusia y participaron de una u otra forma en la Revolución de 1917. Stalin y Josip Broz "Tito" llegaron a dirigir sus respectivos países, la URSS y Yugoslavia. Trotski, que también vivió en Viena durante esa época, murió asesinado en 1940 por un agente del NKVD, Ramon Mercader. Nikolái Bujarin fue ejecutado el 15 de marzo de 1938 tras ser juzgado en la Casa de los Fusilamientos de Moscú, durante las grandes purgas estalinistas. Se le acusó de pertenecer a la "oposición de derechas". Elena Rozmirovich y Alexander Troyanovski se divorciaron unos años después de la visita de Stalin. Ella tuvo una aventura con Malinovski y más tarde se casó con el militar y comisario Nikolai Krylenko, que la abandonó en la década de los años veinte. Krylenko tuvo el mismo final que Nikolái Bujarin. Elena, sin embargo, falleció en 1953 de muerte natural. Galina Troyanovskaya se casó con el destacado bolchevique Valerian Kuybishev, que falleció alcoholizado en 1935 aunque siempre se sospechó que su muerte fue provocada. Una céntrica calle de Moscú fue bautizada con su nombre, la ulitsa Kuybisheva. El aristócrata Alexander Troyanovski sobrevivió de milagro a las purgas de Stalin (era menchevique y se opuso a la Revolución de Octubre). Llegó a ser embajador soviético en los Estados Unidos durante los años treinta. Falleció en 1955. La niñera, Olga Veiland, se convirtió en una apparatchik del PCUS y de la Komintern. Se retiró joven y vivió hasta llegar a la vejez.

sábado, 15 de marzo de 2014

La Escuela Internacional Leninista

"El aire internacional propio de la carretera del aeropuerto se concentra en el barrio Aeroport, donde la mayoría de las calles tienen nombres de revolucionarios extranjeros. Tal inclinación procede de un llamativo conjunto de edificios cercanos al metro. La parte moderna es una mole de ladrillo claro construida a principios de los años ochenta y considerada «muestra del postmodernismo soviético» por utilizar en su fachada «elementos de la arquitectura rusa tradicional» y poseer «una composición monástica». La parte vieja de arquitectura estaliniana fue sede de la Academia de Ciencias Sociales del Comité Central, alias Escuela Internacional Leninista, donde en la época soviética se forjaban los cuadros revolucionarios de todo el mundo. La mayoría de los alumnos estudiaba allí en absoluta clandestinidad, con documentación falsa y vivían de forma 'monástica' en la residencia de la escuela, de donde salían poco y siempre acompañados. Los empleados de la escuela, que no tenía en su vistosa entrada ningún signo identificativo, se comprometían (so pena de cárcel) a no declarar nunca dónde trabajaban. Una vez fui testigo de una curiosa escena, con ocasión de una proyección a puerta cerrada del Apocalipsis Now de Coppola. Mientras esperaba el pase, vi a una anciana del barrio acercarse a alguien que salía de la escuela y preguntarle: «Escucha muchacho, llevo años viviendo por aquí y siempre me he preguntado ¿qué habrá en este lugar tan raro, donde hay tantos africanos?, ¿se puede saber qué hacéis ahí?». El chico le contestó sin el más mínimo reparo: «No lo sé». «¿Cómo?, ¿si acabas de salir?», volvió a preguntar la vecina. «Es que yo entré para preguntar y me echaron»...

A partir de 1991 la Fundación Gorbachov ocupó la escuela. Era un pedazo apetitoso de los bienes inmuebles moscovitas y Yeltsin lo utilizó en 1992 para su vendetta particular de Mijaíl Gorbachov. En un día y sin previo aviso, privó al expresidente de todos los privilegios que aún le quedaban, e hizo un grosero intento de echar a la Fundación de su sede para instalar allí el Instituto de Finanzas. No lo consiguió del todo y la Fundación Gorbachov siguió compartiendo con el instituto la abundante herencia de la enseñanza comunista".

(Pigariova, T. (2001) Autobiografía de Moscú. Barcelona: Ed. Laertes, 2001, pp.71-72)


 El edificio donde se ubicaba la desaparecida Escuela Internacional Leninista se encuentra en el número 49 de la Leningradskiy prospekt (puntos de color rojo), a unos cuatro kilómetros de distacia de la Estación de Bielorrusia (parte inferior derecha de la primera imagen)
(Fuente: Google Maps 15/03/2014)

Este edificio es el que Pigariova describe como "la parte vieja de arquitectura estaliniana" perteneciente al conjunto de viviendas del barrio Aeroport cercanas a la estación de metro. Desde la posguerra hasta 1991 albergó la Academia de Ciencias Sociales del Comité Central, conocida como Escuela Internacional Leninista (en ruso, "Международная ленинская школа"; "Mezhdunarodnaya leninskaya shkola", en ruso transliterado). La de la derecha es la Leningradskiy prospekt en dirección Noroeste. El acceso al interior de este lugar se realiza por la placita ajardinada de la izquierda, donde se encuentra precisamente una de las salidas del metro
(Fuente: Google Street View 15/03/2014)
  
Entrada principal de la antigua Escuela Internacional Leninista, hoy en día sede de la Universidad Financiera [dependiente del gobierno de la Federación Rusa] (ФИНАНСОВЫЙ УНИВЕРСИТЕТ, Finansovyy Universitet), tal como se puede leer en la fachada
(Fuente: Google Street View 15/03/2014)


 Por estas puertas pasaron personajes ilustres del movimiento comunista internacional como Alexander Dubchek, Markus Wolf, Josip Broz "Tito", David Siqueiros y Erich Honecker. La Escuela Internacional Leninista fue inaugurada en el mes de mayo de 1926, tras una resolución del 5º Congreso Mundial del Komintern celebrado en 1924. Su primer director fue el malogrado Nikolái I. Bujarin. Muchos de sus profesores y alumnos eran miembros encubiertos del KGB (y también de la CIA). Como se puede observar en estas dos fotografías, el Instituto de Finanzas cambió de nombre hace algún tiempo (de "Academia" pasó a "Universidad"). Sin embargo, el emblema soviético que hay en lo alto no ha sufrido alteración alguna. No deja de ser curioso que tras la desaparición de la URSS una institución como la Escuela Leninista fuese substituida por otra de gran prestigio creada también en tiempos soviéticos
(Fuentes: Google Street View [Panoramio] 15/03/2014 y http://webpages.dcu.ie/~sheehanh/hms13ils.pdf)


Alrededor de la zona ajardinada donde está la entrada (perteneciente a la misma Leningradskiy prospekt) hay otras muestras paradigmáticas de la arquitectura estaliniana
(Fuente: Google Street View [Panoramio] 15/03/2014)




Esta parte de la Leningradskiy prospekt es una amalgama de edificios con estilos muy diferentes. La primera fotografía (tomada en la misma acera pero unos metros más al Noroeste de la Escuela Leninista) muestra una de las construcciones del "postmodernismo soviético" pertenecientes a la misma universidad. La segunda imagen permite contemplar tres épocas arquitectónicas encajadas entre sí: la antigua sede de la Escuela Leninista, un bloque nuevo en plena construcción y, al fondo, la parte edificada en los años ochenta (imagen anterior). En la tercera foto se percibe de nuevo esa mezcla contradictoria de tendencias: de izquierda a derecha, el extremo Noroeste de la "composición monástica" de "ladrillo claro" (la superación postmoderna del estalinismo arquitectónico), la torre del edificio residencial en el Khoroshevskiy rayon (una imitación contemporánea de las "hermanas de Stalin") y un pequeño edificio simétrico perteneciente, de nuevo, al más estricto realismo socialista. La cuarta imagen está tomada en sentido opuesto a la primera (dirección Sureste), con la postmodernidad "tradicional" rusa en primer término
 (Fuente: Google Street View 15/03/2014)

 La Fundación Gorbachov tiene su sede actual en el número 39 de la misma avenida. No sabemos cómo acabó finalmente la "venganza" de Yeltsin ni si en la antigua sede de la Fundación se sigue conservando parte de su documentación. Lo cierto es que contemplando el moderno edificio de la imagen (situado a un centenar de metros de la Escuela Leninista) da la impresión que fue Mijaíl Sergéyevich quien ganó la partida
(Fuente: Google Street View 15/03/2014 y http://www.gorby.ru/en/gorbi_fund/about/)

miércoles, 28 de agosto de 2013

El hotel Lux (Central) y sus vecinos aristocráticos

"Moscú fue lugar de encuentro y formación de los revolucionarios comunistas de todo el mundo y el hotel Lux fue su principal lugar de habitación, hoy convertido en hotel y restaurante Central. Donde antes celebraban sus reuniones los revolucionarios de todo el mundo, hoy celebran sus bodas muchos matrimonios soviéticos y sus familiares. El histórico hotel Lux, lugar de residencia de Tito, Togliatti, Malraux, Ulbricht, Dimitrov, donde también estuvieron Alberto Sánchez, el gran escultor comunista español, Andreu Nin o Fernando Claudín en su etapa de jefe político de los comunistas españoles de Moscú, fue el resultado del acondicionamiento de los antiguos locales de la panadería Filipov, posteriormente convertida en un restaurante que figura en todas las guías internacionales del Moscú de antes de la revolución. El hotel Lux exige una mirada melancólica, como la Casa del Malecón o de la Ribera, porque algunos de sus prestigiosos huéspedes, caídos súbitamente en desgracia, podían pasar directamente de allí a la Lubianka o al destierro".

(Vázquez Moltalbán, M. (1990) Moscú de la Revolución. Barcelona: Ed. Random House Mondadori, 2005, pp. 106-107)


"La tercera casa vecina introduce otro nombre de la Rusia del siglo XIX: el panadero de la corte, Iván Filípov, protagonista de una anécdota no menos conocida que sus apetitosas saikas. En cierta ocasión, al partir una saika delante de Filípov, el zar Alejandro II encontró una cucaracha dentro del bollo. El panadero se la tragó al vuelo diciendo que era una pasa. '¡Cómo! ¡Hacéis saikas con pasas!', exclamó el zar. 'Por supuesto', se apresuró a asegurar el panadero, corriendo ya al horno para echar pasas en la masa. Desde entonces, las saikas de Filípov tuvieron aún más éxito y el feliz artesano abrió una panadería con un salón de té en la calle Tverskaya, lugar de encuentro de varias generaciones de moscovitas. El hijo de Filípov inauguró en el mismo edificio el Hotel Lux (ahora Central), utilizado durante los primeros años de la revolución como residencia de los líderes de la Internacional comunista. Allí vivieron Tito y Togliatti, Malraux y Dimitrov; por parte española, la herencia de Filípov les tocó a Andreu Nin, Alberto Sánchez y Fernando Claudín".

(Pigariova, T. (2001) Autobiografía de Moscú. Barcelona: Ed. Laertes, 2001, p.82)


"Después de viajar a Moscú para poner freno a la 'vergüenza' de los emigrantes que pretendían regresar, y antes de volver a París, Carrillo había organizado una intriga estalinista a gran escala. Dicha intriga adoptó la forma de un falso complot para asesinar a Dolores Ibárruri y Francisco Antón en el hotel Lux. Supuestamente, había sido urdido por Jesús Hernández y Enrique Castro Delgado con la ayuda de Líster y Modesto. Este fárrago absurdo resultó muy sencillo porque Hernández y Castro no estaban allí para desmentirlo, pues hacía mucho tiempo que habían sido expulsados del PCE. Según Líster, fue «inventado de todas piezas por él (Carrillo), pero matando dos pájaros de un tiro: aparecer como un decidido defensor del secretariado general del Partido y, principalmente, intentar ensuciar toda nuestra emigración en la Unión Soviética, calumniando y golpeando a toda una serie de camaradas que había pasado con honor, al lado del pueblo soviético, todas las tremendas dificultades de la guerra, mientras Carrillo y otros 'acusadores' dirigentes del Partido estaban viviendo tranquilamente la gran vida al otro lado del 'charco'».

El complot presuntamente había tenido lugar en la habitación que ocupaba Jesús Hernández en la sexta planta del hotel Lux. El sumario fue confeccionado por Fernando Claudín y Vicente Uribe, que inauguraron el 'juicio' el 25 de noviembre de 1947 convocando una reunión masiva de residentes españoles en Moscú. Ante la asamblea, cuyos integrantes no eran todos miembros del partido, se alineó a cinco líderes destacados para someterlos a una humillación ritual. Sus delitos eran la complicidad en el descontento de los emigrantes antisoviéticos y, más grave aún, el no haber desvelado el complot de Hernández y Castro para asesinar a La Pasionaria y Francisco Antón. Se les prohibió el acceso a cargos de responsabilidad del partido. Solo confesando sus 'errores' y aceptando su culpabilidad evitaron ser enviados a los campos y recalaron en la fábrica de coches Stalin en Moscú. Aunque fueron Claudín y Uribe los que llevaron a cabo la inquisición, el cerebro que se ocultaba detrás del 'complot del hotel Lux' era Carrillo".

(Preston, P. (2013) El zorro rojo: La vida de Santiago Carrillo. Barcelona: Ed. Random House Mondadori, 2013, pp. 140-141)

 El edificio del antiguo hotel Lux (o Central) está en el número 10 de la calle Gorki, actual Tverskaya (punto rojo). Se encuentra dos manzanas al Norte de la plaza Tveskaya (la antigua plaza Sovetskaya, en la parte inferior de la foto) y dos manzanas al Sur de la plaza Pushkin (en la parte superior). Por tanto, se halla a medio camino entre esas dos plazas emblemáticas de Moscú. El hotel hace esquina con un pasaje llamado actualmente Glinishchevskiy
(Fuente: Google Maps 27/08/2013)

 En este plano de 1980 hay un error interesante. El hotel Lux (llamado en el mapa Tsentral'naya Hotel) aparece indicado mediante su nombre junto a un pequeño cuadrado de color rojo. Sin embargo, dicho cuadrado está ligeramente desplazado hacia el Norte, en la esquina de la calle Gorki con el pasaje Kozitskiy, cuando la ubicación real del hotel se encuentra un poco más abajo (es el lugar hacia dónde apunta la flecha azul, en la esquina de la misma calle con el pasaje Nemirovicha-D). Este fallo es sorprendente porque el hotel Lux era uno de los lugares más conocidos de la ciudad, debido a su vinculación con los miembros de la Komintern. Y también uno de los más populares en la década de los ochenta porque allí se celebraban muchos convites de bodas. Difícilmente se puede tratar de un error tipográfico. Al final de este artículo hay una fotografía del edificio que aparece señalado en este plano, de forma errónea, como "Tsentral'naya Hotel"

 Fotografía del hotel Lux ("Luxe", según la imagen) después de su inauguración en 1911. En un principio se le llamó hotel Frantsiya y sólo tras el triunfo de la Revolución de Octubre fue rebautizado como hotel Lux(e). Por lo tanto, cabe pensar que esta foto es posterior a 1917. Los miembros del III Congreso Mundial de la Internacional Comunista llegaron a este lugar en junio y julio de 1921, inaugurando la tradición de ser la residencia de los comunistas extranjeros que acudían a la ciudad


 Dos fotografías del hotel Lux (rebautizado como "Central" en 1953) realizadas en los años 60 y 70. Resulta difícil encontrar imágenes del hotel anteriores a esas décadas, posiblemente por el carácter oficial de sus huéspedes. En 1933, año del ascenso al poder de Hitler, el edificio aumentó su altura en dos plantas. Fue la época en que muchos alemanes exiliados a la URSS se alojaron aquí. A partir de ese momento las condiciones de vida en este lugar se complicaron considerablemente debido a la presencia masiva de ratas, a la falta de agua caliente (las duchas tenían que ser usadas colectivamente) y a los fuertes olores de comida que impregnaban todos los rincones. Pero también fueron años de mucha camaradería entre sus residentes y de niños jugando en el 'hall' de la entrada mientras asistían a clases de alemán en el mismo edificio. Después llegarían las purgas de Stalin, entre 1934 y 1940. Algunas de las víctimas vivían en el Lux. Tras la invasión nazi en 1941 sus huéspedes fueron evacuados a otras ciudades. Regresaron al hotel al año siguiente y en 1945 el llamado 'Grupo Ulbricht', formado por preeminentes comunistas alemanes, retornó a su país con la misión de fundar la RDA. El carácter cuasi secreto de este sitio parece en cierta manera justificado. El hotel cambió de nombre coincidiendo con la muerte de Stalin


 Fotografías personales del autor del blog hechas en el mes de julio de 2007. En la segunda imagen se puede leer con claridad una inscripción con el año de inauguración del hotel (1911). Tras la desaparición de la URSS, muchas de las habitaciones fueron alquiladas como oficinas y sólo las de la parte superior se siguieron utilizando como habitaciones de hotel. Conservó el nombre de "Central" precisamente hasta el año 2007. Quizás por este motivo dicho nombre ya no aparecía en la fachada del edificio. Ese año sólo había un letrero con la dirección de una página web ("Hotel24.ru") junto al rótulo de un banco y otro de un restaurante italiano. Unos detalles que restaron el poco interés y encanto que le quedaba a este lugar. Paul Preston comenta en su libro que en la sexta planta (en la habitación de Jesús Hernández) se produjo el llamado "Complot del hotel Lux". Sin embargo, entre 1933 y 2007 el hotel sólo tuvo cinco plantas (si se cuenta la planta baja como planta cero)


 En la actualidad, la fachada del hotel Lux se encuentra tapada con una lona. Un 'holding' lo adquirió en 2007 y lo está convirtiendo en un establecimiento de lujo que se llamará "Mandarin Oriental Moscow", otro hotel para turistas ricos en plena calle Tverskaya. Es evidente que el edificio ha perdido altura, lo cual hace suponer que las dos plantas superiores han sido derribadas, recuperando así el aspecto que tenía en 1911. En la segunda imagen se pueden ver, al fondo, algunas torres del Kremlin. Aunque se conservará una parte de la fachada, el interior del hotel está siendo completamente remodelado. De esta forma, la esencia original del establecimiento llamado sucesivamente Frantsiya-Luxe-Tsentral'naya se puede dar por perdida, aproximadamente un siglo después de su inauguración
(Fuente: Google Street View 26/08/2013)


 A la izquierda del hotel Lux se hallan dos edificios ilustres. Justo al lado está el que aparece en las dos imágenes superiores: la Casa Bajrushin. Tatiana Pigariova dice de él que se trata de "una interesante muestra del modernismo moscovita, con balcones de hierro forjado apoyados en cabezas de mujer de larga cabellera". Sus propietarios, la familia Bajrushin, eran famosos por sus "obras benéficas". Donaron a la ciudad "más de cien hospitales, hospicios y casas de pisos baratos", además de "una colección convertida en el museo del teatro más importante"
(Fuente: Google Street View 27/08/2013)


 Dos edificios más al Norte (en la misma acera y en dirección hacia la plaza Pushkin) se encuentra la casa del supermercado Yeliséiev, inaugurado aquí en el año 1900 por el nieto de un antiguo siervo del conde Sheremétiev. Los padres de este tendero (Grigori Yeliséiev) fueron comerciantes con "barcos propios, almacenes de Jerez, Oporto y Burdeos, que compraban en España cosechas enteras de uva para hacer vino y venderlo en Europa". En un principio, esta casa del siglo XIX fue el "salón" de Zinaída Volkónskaya y en ella Pushkin y Muraviov acudieron para recitar sus poemas. Por lo demás, la mansión no tiene ningún interés desde el punto de vista revolucionario. Excepto por el hecho de que "desde esta misma casa salió hacia Siberia María Volkónskaya para compartir las penurias del exilio con su marido decembrista"
 (Fuente: Google Street View 27/08/2013)

 Entre esas dos reliquias del siglo XIX se encuentra este edificio, más moderno y funcional, con cierto aire constructivista (se parece ligeramente a algunos edificios de los años veinte, como la sede del Komsomol). En el plano de 1980 (ver el inicio de este artículo) se señala erróneamente este lugar como sede del hotel Central. Quizás escondía algún secreto que lo relacionaba con dicho hotel, el cual se encontraba realmente cincuenta metros más al Sur, en dirección hacia el Kremlin (a la derecha de la imagen aparece la Casa Bajrushin y a la izquierda el supermercado Yeliséiev)
(Fuente: Google Street View 27/08/2013)


En el siguiente enlace aparece una lista con los huéspedes más ilustres del hotel Lux entre 1917 y 1991: http://en.wikipedia.org/wiki/Hotel_Lux. Destacan, aparte de los mencionados por Pigariova y Vázquez Montalbán, el espía de la RDA Markus Wolf, el dirigente germano oriental Wilhelm Pieck, el espía soviético Richard Sorge, el comunista italiano Antonio Gramsci y el líder comunista alemán Ernst Thälmann.

En 2011, Leander Haussmann dirigió la película Hotel Lux, una comedia sobre las intrigas que se produjeron en este lugar durante las purgas de Stalin coincidiendo con el éxodo de comunistas alemanes a la URSS. Haussmann visitó el hotel en 2008 para estudiar las localizaciones durante la pre-producción del film. Posiblemente se trate de uno de los últimos visitantes del interior del desaparecido hotel Central. La película se filmó íntegramente en Alemania.