jueves, 23 de abril de 2015

10 secretos del legendario hotel Rossía

Ir a la entrada anterior sobre el 'Hotel Rossía'

El hotel Rossía, fotografiado en 2004 

El año pasado se cumplió el quincuagésimo aniversario del inicio de las obras del hotel Rossía, el principal símbolo de la hospitalidad soviética en la ciudad de Moscú. Inaugurado el 15 de enero de 1967, su construcción en el malecón Moskvoretskiy, junto a la Catedral de San Basilio, duró tres años. La historia de este coloso arquitectónico es una metáfora del signo de los tiempos en Rusia. Fue proyectado en la época de Jrushchov, finalizado bajo el mandato de Brézhnev y derribado en plena era postsoviética. Tras treinta y nueve años alojando a miles de huéspedes, cerró sus puertas el 1 de enero de 2006. Tres meses más tarde, protegido por una enorme valla, el hotel comenzó a ser derribado planta por planta. Una demolición casi artesanal que tardó más de un año en concluir: la explosión controlada de su estructura hubiese dañado los cimientos del Kremlin, situado a tan solo unos cientos de metros de distancia. A finales de 2007 toda aquella mole de hormigón se había transformado en una inmensa explanada junto a la plaza Roja. Un solar vacío, inaccesible y aislado de la mirada de los peatones.

El motivo de este abrupto final nunca ha sido aclarado del todo. Según las autoridades municipales, las instalaciones del hotel "se habían quedado obsoletas", una justificación muy poco verosímil en una construcción que era relativamente moderna. Lo más probable es que su desaparición formase parte de una operación urbanística que hubiese resultado muy lucrativa para algunas élites económicas del país. La idea inicial era construir en su lugar un gran centro de ocio y cultura diseñado por el arquitecto norteamericano Norman Foster. Un proyecto que incluía, paradójicamente, un nuevo hotel. Sin embargo, la llegada de la crisis inmobiliaria hizo imposible comenzar las obras. El proyecto de Foster acabó olvidado en el cajón de algún despacho burocrático mientras la hierba crecía cada vez más alta en el interior del descampado. Como dice el refrán, ojos que no ven, corazón que no siente. Durante estos últimos ocho años, los moscovitas han transitado cada día alrededor de este erial fantasmagórico ignorando progresivamente su existencia. Sin embargo, después de casi una década de abandono, parece ser que el terreno donde antaño vivieron y pernoctaron decenas de miles de personas se convertirá en un parque público abierto a la población. Un final feliz para una rocambolesca historia que se remonta a los años treinta, mucho antes de que el hotel fuese ni tan siquiera un esbozo.

 Fotografía del año pasado con el solar donde se encontraba el hotel Rossía. Continúa así desde el año 2007
 
El devenir del hotel Rossía (o Rossiya) es tan surrealista como inesperado fue su final. Ocupó la superficie donde antiguamente se encontraba el barrio de Zaryadye, en la parte sur de la muralla de Kitái Górod. Este barrio había perdido una parte de sus casas durante la gran reforma urbanística de 1935, que incluyó la ampliación del puente Moskvoretskiy. A finales de los años cuarenta el resto de las viviendas fue arrasado definitivamente para edificar en sus terrenos el que sería el octavo "rascacielos de Stalin", uno de esos edificios altos con forma de tarta de boda que tanto destacan, incluso hoy en día, en el skyline de Moscú. Lo diseñó Dmitri Nikolaévich Chechulin (1901-1981), jefe de los arquitectos de Moscú y autor también del vecino rascacielos Kotelnicheskaya. Cuando ya se había construido una estructura de acero de ocho pisos de altura, Stalin falleció en 1953 y las obras quedaron paralizadas. Al año siguiente la estructura fue desmantelada e incluida en el armazón del Estadio Central Lenin (conocido después como Estadio Olímpico Luzhnikí), inaugurado en 1956. De esta forma, el solar junto al río Moscova quedó de nuevo libre de toda construcción a la espera de algún proyecto viable. El de Norman Foster no ha sido pues el único fracaso urbanístico que ha conocido este espacio de la ciudad.

Se dice que Dmitri Chechulin tardó mucho tiempo en superar el shock que le produjo la cancelación de su trabajo. Por fortuna para él, al cabo de unos años el Politburó le confió la construcción del hotel Rossía en aquel mismo emplazamiento. A juzgar por las cotas de megalomanía que alcanzó esta obra, es más que evidente que Chechulin la utilizó como terapia para superar la frustración que arrastraba desde 1953. La magnitud desmesurada del hotel no es ajena a las proporciones del rascacielos que tenía que haber habido en su lugar. 

El hotel Rossía fue construido siguiendo los dictados del Estilo Internacional, un punto de vista arquitectónico expuesto por primera vez en 1932. Se caracterizó por el énfasis en la ortogonalidad, el empleo de superficies lisas desprovistas de ornamentos, el aspecto visual de ligereza, el uso de la técnica del voladizo, la homogeneidad de los materiales empleados, la utilización de hormigón armado, la creación de amplios espacios interiores y la construcción de edificios similares integrando un conjunto unitario. Compartía características formales con el Movimiento Moderno y el Funcionalismo y tuvo como impulsores a nombres legendarios de la arquitectura internacional como Le Corbusier, Gropius y Mies van der Rohe.

En el caso concreto del hotel Rossía, llamaba la atención la regularidad y la simetría de sus formas ortogonales, la poderosa sensación de solidez que transmitía desde el exterior, la impresionante torre de veintitrés pisos que se alzaba por encima del resto del hotel y el enorme volumen del patio interior, abierto al cielo y limitado por los cuatro edificios perimetrales de doce plantas de altura.

La torre-mirador del hotel Rossía

 Estos son algunos de los secretos de su breve historia:

1) Como ya se ha comentado más arriba, en el sitio ocupado por el hotel Rossía tenía que haber existido un "rascacielos estalinista" de 32 plantas y 275 metros de altura. La leyenda dice que Lavrenti P. Beria (1899-1953), jefe del NKVD, pretendía instalar en él su despacho privado para poder observar el Kremlin "desde arriba", toda una metáfora del poder panóptico de los servicios secretos soviéticos. El rascacielos nunca se llegó a construir y Beria acabó siendo ejecutado en un calabozo meses después de la muerte de Stalin.

 El hotel Rossía en 1967, el año de su inauguración

2) Fue llamado durante algún tiempo el "Hilton ruso". Chechulin y su equipo de arquitectos viajaron por Europa y EE.UU. recabando ideas para la construcción del hotel. Incluso consultaron personalmente a los gestores de la famosa cadena Hilton. Nikita Jrushchov dio el visto bueno al proyecto en 1960. No es el único ejemplo de influencia occidental en la arquitectura moscovita de aquella época: los rascacielos de Novi Arbat están inspirados en los de Nueva York, después de la visita que hizo Jrushchov a los EE.UU.  

Vista desde una de las habitaciones en 1971

3) En el momento de su inauguración se convirtió en el hotel más grande del mundo, con 3.170 habitaciones. Fue inscrito en 1970 en el Libro Guinness de los Récords. Años más tarde otros establecimientos extranjeros lo superaron en tamaño. Sin embargo, hasta el último día en que funcionó como hotel, el 31 de diciembre de 2005, siguió siendo el más grande de Europa y uno de los mayores del mundo.
 
Apartamento de dos habitaciones en el ala Oeste del hotel Rossía, fotografiado en 1966, antes de su apertura

4) En tiempos soviéticos, el porcentaje de ocupación del hotel solía alcanzar la sorprendente cifra del 105%. Las habitaciones tenían que ser abonadas con antelación y eran ocupadas justo en el momento en que caducaba el período de estancia del cliente anterior. Un soviético sin influencia o sin un cargo relevante no podía aspirar a alojarse en el Rossía. Y no por una cuestión económica, como sucede ahora con los hoteles de lujo, sino por el overbooking permanente en sus instalaciones. Esta circunstancia inspiró una escena muy recordada en la película de culto Mimino (Georgiy Daneliya, 1977).
 
 Fotograma de una escena de la película "Mimino" (1977) situada en el hotel Rossía

5) El 25 de febrero de 1977 se produjo en el hotel Rossía uno de los incendios más devastadores de la historia de Moscú. Murieron cuarenta y dos personas y cincuenta y dos más resultaron heridas, entre empleados, huéspedes y bomberos. La noticia no fue comunicada oficialmente a la población hasta el 1 de marzo. Ese día un artículo en el diario "Trud" dio a conocer el incidente. Las causas del incendio nunca han sido esclarecidas y no se descarta que hubiese sido intencionado. Las leyendas que circulan por la ciudad hablan de la "maldición del Rossía". Sin embargo, a partir de aquel suceso se prohibió el uso de fogones y calentadores por inmersión en las habitaciones de todos los hoteles de la URSS. Un mosaico titulado "Edad de Fuego" homenajea a las víctimas de aquella catástrofe en el edificio de la Administración de Emergencias de Moscú.

Consecuencias del incendio en febrero de 1977

6) En el subsuelo del hotel había un búnker a prueba de ataques nucleares. De hecho, en el proyecto del octavo rascacielos de Stalin ya se contemplaba este espacio. Según los expertos, se construyó para proteger a los delegados de los partidos comunistas de otros países que se encontrasen reunidos en el Palacio de Congresos del Kremlin. Una leyenda urbana afirma que durante la demolición del hotel se descubrió la existencia de una completa red de túneles que lo comunicaba con el interior del Kremlin. Es posible que esta estructura subterránea siga existiendo en la actualidad, bajo el descampado del malecón Moskvoretskiy.
 
 Vista del restaurante del hotel Rossía, en 1967

7) En 2001 se retransmitió desde el interior del hotel Rossía el primer reality show de la historia de la televisión rusa: 'Za Steklom' ('Detrás del Cristal'). Tenía el mismo formato que el conocido programa 'Big Brother', creado en 1999 por la productora holandesa Endemol. 'Detrás del Cristal' fue un espacio tan polémico como su "hermano" occidental. Sin embargo, se da la circunstancia de que su creador, un personaje anónimo de quien incluso hoy en día se desconoce su identidad, dijo haberlo ideado en 1989, en tiempos de la Perestroika y diez años antes de que Endemol comenzase a emitir 'Big Brother' por televisión. Dijo además que se basó en la novela de 1921 titulada 'Nosotros', del escritor ruso Yevgeni Zamiatin (1884-1937). Dicha novela inspiró la obra de George Orwell '1984', que a su vez sirvió de base para la creación del 'Big Brother' europeo. Un galimatías de influencias y complicidades entrecruzadas con la extraordinaria historia del hotel Rossía como telón de fondo. Era un claro síntoma de los nuevos aires consumistas llegados tras la desaparición de la URSS. 

 Cola para acceder al "apartamento" del programa 'Za Steklom', construido en 2001 en el interior del hotel Rossía. La segunda edición del programa cambió de ubicación y se celebró en los estudios de televisión de Ostankino

8) Durante sus 37 años de funcionamiento, el hotel atendió a más de once millones de huéspedes, entre los que se encontraban dos millones de visitantes extranjeros.

 Las llaves del hotel Rossía fotografiadas en 1966

9) En 1993 frente a la entrada de la sala de conciertos se colocaron en el suelo noventa estrellas doradas con los nombres de las figuras más relevantes del panorama artístico ruso, como Leonid Utesov, Sofía Rotaru y Oleg Gazmanov. Se trató de una burda imitación del Paseo de la Fama de Hollywood, muy propia de aquella época de deriva identitaria en tiempos de Borís Yeltsin. Tras la demolición del hotel Rossía las estrellas y las baldosas de mármol fueron trasladadas al estadio Luzhnikí.

 Un fan besa la "etoile" de Utesov frente al hotel Rossía

10) Una vez derruido, algunos empresarios moscovitas se platearon la posibilidad de aprovechar una parte del hormigón de los escombros para la construcción de otro hotel en las afueras de la ciudad. Concretamente, uno de dos estrellas. Sin embargo, el derecho legal a hacer uso de esos materiales planteó serias dudas a los inversores del nuevo establecimiento. Finalmente, la idea fue desestimada. Algunos rumores apuntan a que hubo quien incluso pretendió subastar los escombros al mejor postor. En cualquier caso, se desconoce el destino final de esa ingente cantidad de material que surgió del derribo del colosal edificio. Algunas personas afirman que fueron triturados y utilizados como refuerzo en el proceso de asfaltado de ciertas calles. Sea como sea, es más que probable que entre ese hormigón quedasen restos de los numerosos micrófonos que el KGB había instalado en las paredes de las habitaciones del hotel.

 Obras de demolición del hotel Rossía, entre 2006 y 2007

 Mural conmemorativo en el patio de la Oficina Principal del Servicio de Bomberos de Moscú, en el distrito de Prechistenskaya. Aquí se encuentra centralizado el servicio de emergencias de la ciudad. En el mural se recuerda el incendio del hotel Rossía en 1977 y también el del Teatro Bolshói en 1853


 La estación de emergencias se encuentra situada en la calle Prechistenka número 22, a medio camino entre la Catedral de Cristo Salvador y el bulevar Zubovskiy (del Anillo de los Jardines). La flecha señala la pared del patio donde se halla el mural, que es visible desde la calle




 El parque de bomberos de Prechistenskaya, fundado en este lugar en 1770, contiene un interesante museo con una fascinante colección de miniaturas relacionada con el tema de los incendios


lunes, 13 de abril de 2015

La Pasionaria sobre el Mausoleo de Lenin

Ir a la entrada anterior con el tema 'Sobre el Mausoleo de Lenin'

Pocos españoles gozaron del privilegio de poder presenciar un acto oficial del gobierno soviético desde lo alto del balcón del Mausoleo de Lenin, en la plaza Roja de Moscú. Pocos o quizás ninguno excepto la persona que aparece en esta fotografía en quinto lugar, comenzando por la izquierda: Dolores Ibárruri Gómez "La Pasionaria". El acto oficial fue, en aquel caso, el funeral de Stalin.

Iósif Vissariónovich Dzhugashvili falleció el 5 de marzo de 1953 después de haber sufrido, cuatro días antes, un derrame cerebral. Su cuerpo embalsamado fue depositado en el Mausoleo de la plaza Roja, junto al de Lenin, el día 9 de aquel mismo mes. Esa es la fecha en la que se tomó esta fotografía histórica. A lo largo de aquellas jornadas de luto se llevó a cabo en Moscú el funeral más fastuoso y multitudinario de la historia de la Unión Soviética, con todo el ritual mortuorio propio de aquellos tiempos: velatorio en la Sala de las Columnas de la Casa de los Sindicatos, traslado a pie hasta la plaza Roja bordeando el hotel Moscú e inhumación en la necrópolis del Kremlin. Para equiparar la mitificación de ambos líderes bolcheviques, en la inscripción del Mausoleo se añadió el nombre de Stalin justo debajo del de Lenin, fallecido 29 años antes. Sin embargo, como consecuencia del proceso de "desestalinización" desatado por Jrushchev en 1956, el cuerpo de Iósif Vissariónovich fue retirado de este lugar el 31 de octubre de 1961 y trasladado a una tumba individual que hay justo detrás del Mausoleo, donde aún permanece enterrado hoy en día. El nombre de Stalin también desapareció del mármol de la cripta sagrada del comunismo.

Dolóres Ibárruri vivió exiliada en Moscú durante todo el período franquista, entre 1939 y 1977. Tras la muerte de José Díaz en 1942 (se suicidó en un sanatorio de Tiflis debido al cáncer que padecía) Pasionaria fue nombrada Secretaria General del Partido Comunista de España (PCE), cargo en el que permaneció hasta su dimisión en 1959, cuando pasó a ser Presidenta del Partido y Santiago Carrillo se convirtió en el nuevo Secretario General. Durante esos treinta y ocho años de ostracismo en la Unión Soviética Ibárruri residió brevemente en algunas ciudades europeas, como París, entre 1945 y 1948, o Bucarest. Además, viajó en incontables ocasiones (a Yugoslavia, Italia, Cuba, Suiza, etc.) para proseguir con la actividad política que la caracterizó a lo largo de toda su vida. Fue en calidad de Secretaria General del PCE y figura mítica del movimiento comunista internacional por lo que presenció el funeral de Stalin desde un lugar tan privilegiado.

Las personas que aparecen en la fotografía sobre el Mausoleo de Lenin son (de izquierda a derecha): Gheorghe Gheorghiu-Dej (1901-1965), Secretario General del Partido Comunista Rumano y, en aquel momento, Primer Ministro; Boleslaw Bierut (1892-1956), Secretario General del Partido Obrero de Polonia y también Primer Ministro de su país; Pak Den Ai (1907), Secretaria General del Partido de los Trabajadores de Corea del Norte; Walter Ulbricht (1893-1973), Primer Secretario del Parido Socialista Unificado de Alemania (RDA); Dolores Ibárruri (1895-1989), Secretaria General del PCE; Otto Grotewohl (1894-1964), Ministro-presidente de la República Democrática Alemana; Vulko Velev Chervenkov (1900-1980), Secretario General del Partido Comunista de Bulgaria y Primer Ministro; Mátyás Rákosi (1892-1971), Secretario General del Partido de los Trabajadores Húngaro y Presidente del Consejo de Ministros; Pietro Nenni (1891-1980), Secretario General del Partido Socialista Italiano; Palmiro Togliatti (1893-1964), Secretario General del Partido Comunista Italiano; Jacques Duclos (1896-1975), Secretario General provisional del Partido Comunista de Francia (mientras Maurice Thorez se recuperaba de una enfermedad coronaria); Klement Gottwald (1896-1953), Secretario General del Partido Comunista de Checoslovaquia y Presidente de la República (falleció 5 días después de posar para esta fotografía); Nikolái Aleksándrovich Bulganin (1895-1975), miembro del Presidium del CC del PCUS (antiguo Politburó) y Primer Vicepresidente del Consejo de Ministros de la URSS; Viacheslav Mijáilovich Molotov (1890-1986), Ministro de Asuntos Exteriores caído en desgracia años atrás pero que el día 5 de marzo había sido restituido en el cargo; Kliment Efrémovich Voroshílov (1881-1969), ex Comisario del Pueblo de Defensa y miembro del Presidium del CC del PCUS; Gueorgui Maksimiliánovich Malenkov (1902-1988), miembro del Secretariado del PCUS y Presidente del Consejo de Ministros de la URSS, cargo equivalente al de Primer Ministro (nombrado al día siguiente de la muerte de Stalin, quien le había retirado su confianza meses antes de su fallecimiento); Nikita Serguéievich Jrushchov (1894-1971), miembro del Secretariado del PCUS  (seis meses más tarde se convirtió en el Primer Secretario del Partido); Lavrenti Pávlovich Beria (1899-1953), miembro del Presidium del CC del PCUS, Comisario del Pueblo para Asuntos Internos y Jefe del NKVD (en diciembre de ese mismo año fue ejecutado); Maksim Zajaróvich Saburov (1900-1977), miembro del Presidium del CC del PCUS (el día de la muerte de Stalin había sido destituido como Presidente del Gosplan -el Comité Estatal de Planificación- aunque fue rehabilitado tres meses después); Zhou Enlai (1898-1976), Primer Ministro de la República Popular China; Mijaíl Gueorguiévich Pervujin (1904-1971), miembro del Presidium del CC del PCUS (futuro Presidente del Gosplan, Ministro de la Industria Química y Embajador en la RDA, en este orden); Lázar Moiséyevich Kaganóvich (1893-1991), miembro del Presidium del CC del PCUS y nombrado al día siguiente de la muerte de Stalin Primer Vicepresidente del Consejo de Ministros de la URSS; Nikolái Mijáilovich Shvérnik(1888-1970), Presidente del Presidium del Soviet Supremo de la URSS (fue destituido del cargo seis días después de tomarse esta foto aunque más adelante fue nombrado por Jrushchev jefe de la comisión para la rehabilitación de las víctimas del estalinismo); y Anastás Hovhannesi [Ivánovich] Mikoyán (1895-1978), miembro del Presidium del CC del PCUS que había sido defenestrado por Stalin y que a punto estuvo de acabar "purgado" junto a Malenkov y otros miembros del Partido (la repentina muerte del líder soviético lo impidió).

Si los datos biográficos son correctos, la única persona en la foto que aún sigue con vida en la actualidad es la norcoreana Pak Den Ai, con 108 años de edad. Fue, junto con Pasionaria, una de las dos únicas mujeres que subieron al Mausoleo ese día. Nadie más entre los presentes llegó a ver el final de la Unión Soviética. Ibárruri murió tres días después de la caída del Muro de Berlín y Lázar Kaganóvich falleció tan solo cinco meses antes de la desaparición de la URSS


 La vida de Dolores Ibárruri está íntimamente ligada a Moscú (donde residió) y a la Unión Soviética. No sólo por sus convicciones políticas y por su prolongado exilio en ese país durante casi cuatro décadas, sino porque junto a ella permaneció su hija Amaya, quien acabó casándose con un militar del Ejército Rojo y dándole nietos nacidos todos en la URSS. Pero sobre todo porque en Volgogrado reposan los restos de su querido hijo Rubén, muerto en la Batalla de Stalingrado durante la Segunda Guerra Mundial. Los otros cuatro hijos de Pasionaria habían fallecido en España en 1919, 1923, 1925 y 1928.

Comenzando con la Wikipedia, en internet existen muchas páginas web con datos sobre su hijo que son completamente erróneos y que conviene aclarar. El teniente mayor Rubén Ruiz Ibárruri, de la 35 División de la Guardia, no murió en la Estación Central de Stalingrado y sus restos no reposan en el Mamáyev Kurgán, la colina con el extraordinario monumento dedicado a los héroes de la batalla que tuvo lugar durante el invierno de 1942-43. Ruiz Ibárruri fue herido en septiembre de 1942 (en los inicios de la confrontación) durante unas escaramuzas contra los alemanes en una estación ferroviaria de la periferia de la ciudad. Falleció el 14 de ese mismo mes después de permanecer ingresado en un hospital situado en una aldea cercana, donde fue enterrado. Hacia finales de 1948 sus restos fueron trasladados a la ciudad de Stalingrado e inhumados, de forma excepcional, en la Avenida de los Héroes Mártires, muy cerca del monolito y de la llama eterna en memoria de los caídos por la Revolución y en defensa de la Unión Soviética contra la agresión nazi. La mayoría de los habitantes de Volgogrado (renombrada así en 1961) conocen y recuerdan la figura de Ruiz Ibárruri y el hecho de que está enterrado en esta avenida. Así mismo, el historiador Juan Avilés Farré dejó constancia de este hecho en su libro "Pasionaria. La mujer y el mito" (Random House Mondadori, 2005). Si en alguna de las muchas facultades que hay en la ciudad se menciona la palabra "España", es bastante probable que incluso hoy en día alguien responda, puño en alto, con un contundente "¡No pasarán!", expresado con un marcado acento ruso.

En la primera imagen, Dolores Ibárruri pronuncia un discurso en la ciudad de Stalingrado, tras el final de la Segunda Guerra Mundial. En la segunda, a juzgar por su gesto y la actitud de la gente que la acompaña, contempla la tumba de Rubén después del traslado de sus restos en 1948. La lápida que había en ese momento seguramente era provisional porque no se corresponde (ni por la posición ni por la forma) con el monumento que podemos contemplar hoy en día



 La tumba de Rubén Ruiz Ibárruri (señalada en el mapa con un punto rojo) está situada en la parte central de la Avenida de los Héroes Mártires de Volgogrado, entre la calle de la Paz ("Mira") y la avenida V.I. Lenin. Justo al lado se encuentran el obelisco que data de los tiempos de la Revolución de Octubre, la llama eterna, el mítico hotel Volgogrado y los Almacenes Univermag
(Fotografías personales del autor del blog de septiembre de 2011)

 Imagen de la Estación Central de Volgogrado, la terminal de tren donde NO murió el hijo de Pasionaria
(Fotografía personal del autor del blog de agosto de 2006)


Fotografías del Mamáyev Kurgán y de su memorial (con los nombres de los caídos en combate escritos en la pared), el lugar donde NO está enterrado el teniente Rubén Ruiz
(Fotografías personales del autor del blog de septiembre de 2011)

(Fuentes: Google Maps [13/04/2015] y http://retrofonoteka.ru/exebit/stalin/dead/stalin_dead.htm)

miércoles, 1 de abril de 2015

El monumento a Nadezhda Konstantínovna Krúpskaya en el bulevar Srétenski

"Srétenski, el más corto de los bulevares, empieza con una romántica escultura de una mujer que parece encaminarse hacia algún objetivo invisible. Podría pensarse que está esperando que aparezca el icono [de la Virgen de Vladímir, que dio pie a la fundación del monasterio Srétenski ("encuentro")], si no fuera porque se trata de Nadiezhda Krúpskaya, la mujer de Lenin".

(Pigariova, T. (2001) Autobiografía de Moscú. Barcelona: Ed. Laertes, 2001, p. 318)


 El monumento dedicado a Nadezhda K. Krúpskaya (punto rojo) se encuentra a la altura del número 32 del bulevar Srétenski (perteneciente al Anillo de los Bulevares), en el cruce con las calles Bolshaya Lubyanka (al Sur) y Srétenka (al Norte). Dicho bulevar se encuentra entre la plaza Turgenevskaya (al Este) y el bulevar Rozhdestvensky


 El lugar donde se encuentra el monumento a Krúpskaya estaba reservado inicialmente para la colocación, a finales de los años cuarenta, de otro dedicado a la memoria del revolucionario A.S. Shcherbakov (1901-1945), jefe del Departamento de Información Internacional del PCUS. La llegada del "deshielo" de Jrushchov (1956) y el hecho de que Shcherbakov fuese una figura muy próxima a Stalin desbarataron el proyecto. Las fotografías son, respectivamente, de 1945-46 y 1947-1950. En ellas se puede ver un monolito situado en medio de la zona ajardinada del bulevar, exactamente donde debía ubicarse el monumento. Desde que la idea cayó en el olvido, hubo que esperar veinte años antes de que la estatua de Krúpskaya llegase a este rincón del Anillo de los Bulevares, donde todavía sigue instalada. El revolucionario estalinista tuvo que conformarse con poner nombre a una estación de Metro cercana

 El monumento dedicado a la mujer de Lenin es obra de la escultora Yekaterina Fyodorovna Belashova (1906-1971), que hizo el diseño en yeso, y de su hijo Alexander M. Belashov (1933-2011), famoso por sus estatuas de animales. También del arquitecto Vsevolod Leonidovich Voskresenskiy (1916-1987), autor del hipódromo de Moscú. Fue instalada en 1975 e inaugurada el 1 de junio de 1976. Esta fotografía (tomada en algún momento entre 1976 y 1987) formó parte del calendario escolar de 1989

 El monumento está formado por una plataforma de granito, una estatua de bronce y dos columnas curvadas, también de bronce y de 10 metros de altura, donde hay inscritas unas frases de Krúpskaya:
-  "El marxismo me ha dado la mayor felicidad que toda persona puede desear: el conocimiento sobre adónde ir y una tranquila confianza en el resultado final de la acción asociada a nuestras vidas". "Me embargó una enorme felicidad al comprobar la creciente fuerza y poder de la clase obrera, cómo el Partido crecía, ser testigo de la mayor revolución en el mundo, haber visto el germen del nuevo sistema socialista y cómo la vida comienza a ajustarse a sus cimientos"
- "Estrechemos los lazos con las masas, para promover los preceptos de Lenin". "El objetivo de nuestras escuelas es educar a miembros útiles de nuestra sociedad -alegres, trabajadores, imbuidos de instintos sociales, con habilidades para una organización sana, conscientes de su lugar en la naturaleza y la sociedad, capaces de entender los acontecimientos actuales- como luchadores incondicionales por los ideales de la clase obrera y expertos constructores de la sociedad comunista"
La fotografía es de 1979



 Diferentes perspectivas del monumento fotografiado en 1981, 1985 y 1989, respectivamente. La última imagen es una fotograma extraído de la película "Svetik", de Oleg Bondarev

 La estatua representa a una Krúpskaya joven, de rostro bello y serio, ataviada con su característico vestido hasta los pies. Una imagen alejada de otras fotografías que tenemos de ella, realizadas en los años treinta, donde aparece como una mujer anciana, regordeta y cansada. Aquí va cubierta con un chal que ondea a su espalda movida por "el viento de la revolución". Una representación romántica y épica que nos remite a los tiempos de la lucha revolucionaria en 1917 (pese a que Krúpskaya ya había cumplido por entonces 48 años). El estilo es netamente clásico, estilizado y convencional, sin apenas relación con la severidad escultórica mostrada por algunas tendencias soviéticas. La imagen fue tomada durante la primera década del presente siglo


 Los moscovitas, con su humor habitual, apodaron este monumento como "el de las orejas" (por las dos columnas de detrás). Las imágenes son de 2002. Ese año el conjunto fue sometido a un proceso de limpieza, sellado y conservación

 Imagen de 2011

 Fotografía del monumento tomada el año pasado



 Pese a que el monumento se encuentra en perfecto estado de conservación, un entorno urbano excesivamente agresivo ha quitado lustre a su presencia en este extremo del bulevar. El cableado en el aire, los coches aparcados junto a la acera y el servicio automático de alquiler de bicicletas ensombrecen esta reminiscencia del pasado que resiste en este lugar desde hace casi cuarenta años, con un nomenclátor que también permanece inalterable desde tiempos soviéticos y presovieticos. La primera imagen de Google Street View es de 2011. Respecto a las dos siguientes (de 2014) ha desaparecido ese curioso kiosco que había en la acera, justo enfrente del monumento

Nadezhda Konstantínovna Krúpskaya nació en San Petersburgo el 26 de febrero de 1869 (un año antes que Lenin) y falleció en Moscú el 27 de febrero de 1939 (ambas fechas según el calendario Gregoriano). Perteneciente a una empobrecida y humilde familia de origen noble ("Krupski"), conoció a Lenin en febrero de 1893, en una reunión de un círculo marxista. Estos grupos fueron el germen del Partido Socialdemócrata Ruso (fundado en 1898) y del bolchevismo. En aquella época Krúpskaya daba clases a obreros en una escuela para adultos de San Petersburgo. Muchos de esos trabajadores, futuros bolcheviques, fueron el público que asistió a las conferencias políticas que Lenin ofreció en la ciudad. Se casaron en julio de 1898 y nunca más se separaron hasta el fallecimiento de Illich (tal como ella lo llamaba) en enero de 1924. Compartieron juntos una vida de ostracismo y privaciones. Entre 1896 y 1900 permanecieron deportados por motivos políticos en Shúshenskoye (Siberia) y Ufá. Hasta su regreso a Petrogrado en 1917, vivieron en Múnich, Londres, Ginebra, París, Cracovia, Berna, Zúrich y Finlandia, con viajes ocasionales a ciudades como Viena. Durante ese período de exilio sólo volvieron a Rusia de forma puntual y clandestina para continuar con su labor revolucionaria. Se puede decir que el único domicilio que tuvieron con carácter definitivo fue el apartamento del Kremlin que ocuparon desde 1918 hasta la muerte del líder soviético en la finca de Gorki Leninskiye, a 10 kilómetros de Moscú. En su autobiografía "Mi vida con Lenin" Nadezhda Konstantínovna pasó revista a toda esa vida de entrega a la causa de la Revolución pero no olvidó los momentos felices que pasó con su marido, con idílicas excursiones por las montañas suizas y paseos en bicicleta a través de los bosques y lagos de Polonia. No tuvieron hijos.

Krúpskaya fue una mujer de una belleza excepcional y moderna. Poseía unos rasgos estilizados que desentonaban con los vestidos antiguos y oscuros que llevaba en la mayoría de las fotografías que nos han llegado de ella. En estas imágenes parece más bien una joven actriz rusa interpretando actualmente a la mujer de Lenin. La inteligencia de esta revolucionaria se encontraba al mismo nivel que su atractivo. Tras los acontecimientos de 1917 fue nombrada Comisaria del Pueblo de Educación, encabezando desde este cargo la reforma educativa y las campañas de alfabetización emprendidas en la URSS. Se convirtió en una experta en la olvidada disciplina marxista-leninista de la Biblioteconomía soviética. Sus desencuentros con Stalin fueron antológicos. Estando Lenin enfermo, desafió al revolucionario georgiano entregando a Trotski una carta de felicitación escrita por su marido, un acto que no fue del agrado de un ya intrigante Iósif Vissariónovich. Años más tarde, una discusión entre ambos acabó con la insólita amenaza de Stalin de "destituirla como viuda de Lenin"