viernes, 10 de septiembre de 2021

La tumba desaparecida de Kazimir Malévich

El 15 de mayo de 1935 una aglomeración de gente se concentró en la puerta de la Casa de los Artistas de Leningrado para despedir al pintor que había revolucionado el arte de la primera mitad del siglo XX. Kazimir Severínovich Malévich había fallecido de cáncer en un piso de esta ciudad después de haberle sido denegado el permiso para ser tratado en el extranjero. Su funeral se convirtió en un acto de homenaje al creador del suprematismo, la corriente artística que apostaba por el uso de figuras geométricas para cambiar el lenguaje expresivo del arte y cuya obra icónica es "Cuadrado negro sobre fondo blanco" del año 1915. Malévich justificaba su pintura argumentando que el cuadrado es una forma que no se encuentra en la naturaleza y eso lo convierte en una creación exclusiva de la inteligencia humana.

Pero su funeral fue también un desafío al estalinismo, que abogaba únicamente por un arte realista que ensalzase los logros del socialismo y de la Unión Soviética. Además, pese a haber apoyado abiertamente la Revolución de Octubre de 1917 en nombre de la libertad de creación, Malévich había sido acusado recientemente de espiar para los polacos, la nacionalidad de sus padres (él nació en Ucrania). La sala principal de la Casa de los Artistas se convirtió en una capilla suprematista con el cuerpo del artista rodeado de algunas de sus obras más icónicas, como su último autorretrato, de 1933, donde se le puede ver como un artista del Renacimiento.

Conociendo su pronto final, Malévich ideó sus exequias para que fuesen un triunfo personal sobre sus detractores. Sin embargo, casi nada de lo que planificó acabó sucediendo. En primer lugar, pidió un ataud en forma de cruz. Como sus amigos no encontraron la forma de hacerlo y de que pasase por una puerta, su discípulo Nikolái Suetin diseñó un precioso féretro suprematista con un cubo negro en la parte donde iría la cabeza del difunto. También pidió ser enterrado en un lugar de su elección, lejos de cualquier cementerio. Su primera opción fue Barvikha, aunque ese pintoresco lugar había sido anegado por el pantano Rublevsky. Así que finalmente decidió que sus cenizas fuesen soterradas bajo un roble de la finca de Nemchinovka, una zona en el sudoeste de Moscú donde tenía una dacha. Además, en el entresuelo de la casa número 18 de la calle Borodinskaya, sita en esa misma localidad, el artista había vivido unos años junto a su segunda esposa, Sofia Malévich-Rafalóvich. La idea era que sobre sus cenizas se levantase un edificio basado en uno de los architekton que había diseñado, las maquetas suprematistas que aún hoy en día pueden verse en algunos museos rusos. Imaginaba un bloque coronado por un telescopio enfocando siempre hacia Júpiter, para convertir su tumba en una experiencia cósmica. La autoridades nunca se plantearon realizar ese proyecto. Bastante hicieron permitiendo el funeral y haciendo que la ciudad de Leningrado pagase los gastos. Lo que sí consiguió el artista fue que miles de personas desfilasen tras una bandera con un gran cuadrado negro y que el coche que trasladó su ataud a la estación de tren de Moscú llevase también un cuadrado negro pegado al radiador. Fue un funeral lleno de cubos y triángulos. Su cadáver se vistió con ropas brillantes, zapatos de colores y, según una leyenda, con una túnica roja. Gracias a uno de sus admiradores, jefe de ferrocarriles de la URSS, el féretro viajó solo en uno de los vagones del tren. Fue incinerado en el crematorio Donskoy de la capital soviética.


Al acto de enterramiento de las cenizas de Malévich asistieron su madre, Ludwika; su viuda, Natalia; y su hija, Una. Nikolái Suetin se limitó a plantar un cubo blanco con un cuadrado negro para marcar la localización de la tumba. Una foto realizada por el mismo Suetin inmortalizó el momento. En el roble se clavó un letrero que rezaba: "Aquí están enterradas las cenizas del gran artista K.S. Malévich".

Una y Natalia, hija y viuda del pintor, respectivamente, frente al monumento de Nikolái Suetin en la tumba de Malévich

Durante los siguientes dos años ese lugar fue objeto de un discreto peregrinaje por parte de sus seguidores. Pero en 1937 el nombre del pintor, junto con su recuerdo y su obra, acabaron siendo censurados por Stalin, arrepentido seguramente de haber permitido la celebración del funeral multitudinario. Se dice que aprovechando que aquel rincón de las afueras de Moscú fue cayendo poco a poco en el olvido, unos niños del pueblo vecino de Romashkovo, buscando algún objeto de valor, extrajeron la urna, la rompieron y echaron las cenizas en un agujero, llevándole flores durante algún tiempo. Sea o no cierta esta historia, en 1942 las tropas nazis ocuparon Nemchinovka de camino hacia la ciudad de Moscú. La zona fue escenario de duros combates, la tumba resultó destruida y el roble acabó siendo talado para construir estructuras defensivas. Aunque los alemanes llegaron a ver a lo lejos las torres del Kremlin nunca conquistaron la capital. En 1944, Una, la hija de Malévich, junto a su amiga Tamara Shipóvich, visitaron el emplazamiento encontrando únicamente la cepa del árbol unida a sus raíces y la base de ladrillo sobre la que reposaba el cubo suprematista. Tras la guerra, sobre las tierras ennegrecidas de Nemchinovka las autoridades soviéticas mandaron edificar una granja colectiva que acabó con todo vestigio tanto del roble como de la tumba. La granja funcionó como tal hasta bien entrados los años ochenta.

Fue entonces cuando un grupo de artistas mostró interés por encontrar la tumba de Malévich. Sin embargo, pese a los nuevos aires de perestroika y glásnost que soplaban en la URSS, la presencia de la granja se lo impidió. Resignados, erigieron un pequeño monumento a unos dos kilómetros de aquel lugar: un cubo blanco con un cuadrado rojo pintado en una de sus caras.

El final de la Unión Soviética en 1991 no sirvió para resucitar la figura de Malévich. Hubo que esperar hasta finales de la primera década del nuevo siglo, setenta y cinco años después de su fallecimiento, para que el físico Alexander Matveev, gran admirador de su obra, reemprendiese la búsqueda del lugar de enterramiento del pintor suprematista. Con ayuda del banquero alemán Jochen Wermuth fundó la Asociación Nemchinovka-Malévich y durante meses visitaron la zona, consultaron archivos, hablaron con los más viejos de la zona y analizaron mapas militares. El esfuerzo obtuvo finalmente sus frutos y en 2011 anunciaron que habían localizado con toda seguridad el lugar exacto donde se encontraban las cenizas de Malévich (o lo que quedaba de ellas).

Pero el destino se burló de nuevo de sus seguidores: cuando ese año anunciaron el resultado de la investigación descubrieron que sobre ese mismo terreno estaba previsto construir uno de los edificios del complejo de pisos de lujo Romashkovo-II. Pese a las peticiones de paralización enviadas al por entonces Ministro de Cultura ruso Vladímir Medinski, su respuesta fue que con los permisos concedidos no se podía parar el proyecto urbanístico. Sin embargo, Matveev alega que su búsqueda, de la cual tenía conocimiento el Primer ministro Vladímir Putin, data de unos años atrás y que el Ministerio de Cultura conocía sus trabajos y podía haber protegido la zona con vistas a construir la torre suprematista soñada por Malévich. Para dificultar todavía más la operación, la empresa constructora presentó un informe, a todas luces falso, intentando demostrar que sobre ese solar nunca estuvo enterrado ningún pintor. Sea como fuere, la connivencia de los poderes públicos y privados han acabado dejando los restos de la tumba del artista ucraniano bajo toneladas de hormigón armado. Todos los signos visibles del enterramiento han desaparecido para siempre. Paradojicamente, lo que Stalin sí permitió en su día lo ha impedido en la actualidad lo que los rusos llaman la diktaturu deneg (диктатуру денег), la dictadura del dinero.

Los esfuerzos de la Asociación Nemchinovka-Malévich se han traducido, de momento, en una calle y una escuela con el nombre del artista. También en una imitación de su monumento funerario titulado "El cubo de Malévich", obra de A. Matveev y M. Guseva. Se trata de un hexaedro con motivos geométricos construido sobre un pedestal en forma de prisma cuadrangular pintado de blanco y negro, un homenaje al que Malévich construyó para la producción operística "La victoria sobre el sol". Un esbozo, de hecho, de su famoso "Cuadrado negro". Se encuentra situado en una pequeña rotonda para peatones en medio del jardín comunitario de la urbanización de lujo, donde también se ha plantado un roble. No es, desde luego, el sito exacto en el que se depositaron sus cenizas aquel lejano día del mes de mayo de 1935. Así mismo, montones de tierra del terreno donde estuvo la tumba se han introducido en diversas cápsulas que serán enterradas en lugares simbólicos relacionados con el fundador del suprematismo. Una de ellas ya se encuentra bajo este nuevo monumento.

Los miembros de la organización de Matveev siguen trabajando para ver construido algún día el architekton soñado por el pintor ucraniano, cuya maqueta continúa expuesta en la Galería Tretiakov de Moscú. Todo ello en esta zona exclusiva de la nueva burguesía rusa que quizás, en un futuro próximo, se convierta en una ciudad de las artes donde se alcen los proyectos frustrados de la arquitectura soviética. Como el bloque de nueve pisos con telescopio de Malévich o la mítica torre de Vladímir Tatlin. Sueños utópicos con cadáveres abandonados.

Mayakovski











Monumento dedicado a Malévich en la urbanización Romashkovo-II (no "Nemtxinovka-II", tal como consta erróneamente en el excelente artículo del Diari Ara que ha inspirado esta entrada en el blog). Se encuentra, eso sí, en Nemchinovka, una localidad situada al sudoeste de Moscú, en una zona conocida como Skolkovo. Pese al esfuerzo de sus seguidores, el monumento no se halla en el lugar exacto donde fue enterrado el pintor ucraniano. Sus cenizas están mezcladas con el hormigon de los cimientos de alguno de los edifcios que se ven alrededor del jardín



Monolito erigido en los años ochenta en la localidad de Buratinovka, a dos kilómetros de distancia del lugar original del enterramiento de las cenizas de Malévich. Se parece al de la urbanización Romashkovo-II

(Fuentes: Padilla, T. (2020) Kazimir Màlevitx: pisos de luxe sobre la tomba d'un artista (Diari Ara Diumenge, 30/05/2020), Google Maps [05/08/2021], https://pilottttt.livejournal.com/307975.html, https://www.bbc.com/russian/society/2013/08/130827_russia_malevich_tomb i https://novayagazeta.ru/articles/2015/12/01/66617-kazimir-malevich-sensatsii-2015-goda)

miércoles, 11 de agosto de 2021

La vida de Tonia, la "chica de la ametralladora", explicada por la revista El Jueves

Antonina Makárova (su verdadero apellido era Parfenova) comenzó su actividad en la Segunda Guerra Mundial como enfermera voluntaria del Ejército Rojo y la finalizó ejecutando con su ametralladora a miles de sus compatriotas en la localidad soviética de Lokot, controlada por un colaboracionista de las tropas nazis, con quienes también practicó la prostitución. Acabada la contienda consiguió eludir sus responsabilidades como criminal de guerra gracias a encontrase ingresada por sífilis en un hospital de la retaguardia. Se casó con Víktor Ginsburg, un judio cuya familia había sido asesinada por los nazis y que no sospechó nunca del pasado de su mujer. Juntos tuvieron dos hijos. Aunque el KGB le siguió la pista durante años, fueron la casualidad y un tema burocràtico relacionado con su apellido los que la desenmascararon. Juzgada por un tribunal, fue sentenciada a muerte y fusilada el 11 de agosto de 1979 en Briansk (URSS). Tenía 59 años y nunca se arrepintió de sus actos porque "cumplía órdenes".

Hoy hace 42 años de aquella ejecución.

Aunque no es un tema para tomarse a broma, el carácter surrealista de comportamientos humanos como éste se expresa mejor desde el sarcasmo y la ironía. Esta historia gráfica apareció en el número 2279 de la revista El Jueves (27/01/2021), en la sección "Deshechos históricos", del dibujante Julio Serrano.




 

sábado, 26 de junio de 2021

El espía Richard Sorge en Moscú

"La sede del Cuarto Directorio del Estado Mayor del Ejército Rojo de Obreros y Campesinos (más conocido como el Cuarto Departamento) se encontraba en una tranquila calle secundaria detrás del Museo Pushkin de Bellas Artes [Bolshoy Znamenskiy, 19], en una espléndida mansión de estilo renacentista de dos plantas. En la fachada, la única concesión al orden bolchevique era un nuevo par de pesadas puertas de madera decoradas con estrellas revolucionarias y, lo que no deja de ser curioso, el escudo de armas de la ciudad de Moscú, que representa a San Jorge matando al dragón. Aunque esas puertas siguen en su sitio, el resto del edificio fue objeto de una costosa reforma y hoy todas las ventanas que dan a la calle tienen vidrios reflectantes. A diferencia de otras dependencias gubernamentales, no hay ningún cartel que anuncie qué departamento tiene allí su sede, pero en las puertas de acero del garaje puede verse el águila bicéfala, que es la insignia del actual Ministerio de Defensa ruso.

A finales de octubre de 1929, cuando Sorge posó por primera vez su mano en la larga manija de latón que adorna la puerta, Yan Berzin iba camino de convertirse en el arquitecto jefe de todas las operaciones de espionaje en el extranjero de la Unión Soviética. En ese momento, el Cuarto Departamento, un organismo de reciente creación, era solo una de las seis agencias de espionaje soviéticas que operaban allende sus fronteras. Los principales rivales de Berzin eran la red de espías de la OSM de la Komintern y los agentes en el extranjero del OGPU, la policía secreta."

(Matthews, O. (2019) Un espía impecable. Richard Sorge, el maestro de espías al servicio de Stalin. Barcelona: Ed. Crítica (2021). Pp. 71-72)


La antigua sede del Cuarto Directorio se encuentra en la calle Bolshoy Znamenskiy número 19, justo enfrente del edificio donde se ubicó el Museo Marx-Engels entre 1960 y 1992. Una manzana más al norte se halla el imponente edificio del Narkomvoenmora, actual Ministerio de Defensa de la Federación Rusa. La calle Bolshoy Znamenskiy se encuentra situada entre el bulevar Gogolevsky, la calle Znamenka y el embarcadero Prechistenskaya

La antigua mansión renacentista convertida, a finales de los años veinte, en sede del Cuarto Directorio

Perspectiva de la calle Bolshoy Znamenskiy en dirección norte, justo enfrente del número 19


 Imágenes del "par de pesadas puertas de madera decoradas con estrellas revolucionarias" y "el escudo de armas de la ciudad de Moscú" que Sorge abrió en octubre de 1929

"En las puertas de acero del garaje puede verse las águilas bicéfalas, que es la insignia del actual Ministerio de Defensa ruso"



Fotografía de 1929-1931 del edificio del Cuarto Departamento, cuya entrada estaba custodiada por un soldado del Ejército Rojo

"La Internacional Comunista hospedó a Sorge en el Hotel Lux, en el número 36 de la calle Tverskaya, la principal arteria de la capital rusa. Construido en 1911 como el Hotel de France y rebautizado por los bolcheviques con el curioso nombre de Hotel de Lux, la calidad del alojamiento en el que fuera uno de los establecimientos más elegantes de Moscú prerrevolucionario había ido con rapidez cuesta abajo tras su expropiación y los huéspedes pronto empezaron a quejarse de la presencia de ratas. Aun así, los servicios de seguridad del partido, cuya creación era todavía reciente, les resultaba conveniente tener a los visitantes extranjeros en un lugar en el que era posible mantenerlos vigilados. Además, quedaba a solo diez minutos caminando del Kremlin, lo que resultaba muy práctico.

En 1924 gestionaba el Lux la Internacional Comunista y el hotel se había convertido en residencia de una comunidad de soñadores expatriados. Socialista procedentes de todas partes del mundo −desde el futuro primer ministro chino Zhou Enlai hasta el líder yugoslavo Josip Broz Tito− se entremezclaban durante el desayuno bufé, que no era precisamente abundante. Según el periódico soviético Sovetskaya Rossiya, estos idealistas se encontraban en la capital mundial del socialismo tras haber sido seleccionados entre los «millones de personas que en todos los rincones del mundo se decían a sí mismas 'esa es mi revolución'... una nueva generación que escuchaba con esperanza y fe cada palabra procedente de Moscú». Esos paladines del proletariado, que acaso se había seleccionado a sí mismos, posan adustos y serios en varias fotografías de grupo de la época. Vestidos con sobriedad, las miradas asomadas detrás de gafas de lentes pequeños que les confieren un aspecto enfadado, parecen más un grupo de bibliotecarios indignados que una pandilla de correosos luchadores callejeros y, en ese mundo de intelectuales judios bajitos, el veterano de guerra Sorge, alto, ario, herido en combate, destacaba, literalmente, entre la multitud.

El ambiente en el Hotel Lux era una extraña mezcla de fervor revolucionario y paranoia. «Todos se acusan unos a otros de ser espías», comentaba la escritora estadounidense Agnes Smedley después de visistar Moscú en 1921. «Todos se encuentran bajo vigilancia. Nunca puedes sentirte seguro». El gobierno soviético no confiaba en sus huéspedes extranjeros y vigilaba de cerca todo lo que hacían y decían. 

Pese a las ratas y los espías, Sorge se sentía como pez en el agua. Según declaró a sus interrogadores japoneses, el primer trabajo que se le asignó fue en el Departamento de Información de la Komintern, donde compiló «informes sobre los movimientos obreros y las condiciones económicas y políticas de Alemania y otros países». Eso, sin embargo, solo era cierto en parte. En 1922 Lenin había encomendado a Ósip Piátnitski (la persona que había reclutado a Sorge en Frankfurt) la creación de una organización secreta que, bajo el amparo de la Internacional Comunista, se encargara de toda la actividad ilegal en el extranjero, lo que incluía la gestión y coordinación de las células revolucionarias clandestinas. Ese centro de espionaje recibió el inofensivo nombre de Sección de Comunicaciones Internacionales (OMS, por sus siglas en ruso). Gracias a los archivos de la Internacional Comunista, sabemos con certeza que desde sus primeros días en Moscú Sorge mantuvo importantes contactos con la OMS y que en 1927 se unió formalmente a la red. Piátnitski, por su parte, seguiría siendo el patrocinador y protector de Sorge hasta su caída en desgracia en 1937, durante la Gran Purga de Stalin, momento en el cual la relación entre ambos pasó a convertirse en un lastre fatídico para la reputación de Sorge. (...)

Pese a compartir la pequeña habitación de Sorge en el Lux, Christiane se sentía muy sola: «Nadie, jamás, consiguió violar su soledad interior», diría a propósito de su marido, «eso era lo que le daba una independencia completa»".

(Matthews, O. (2019) Un espía impecable. Richard Sorge, el maestro de espías al servicio de Stalin. Barcelona: Ed. Crítica (2021). Pp. 51-53)


Ubicación y fotografía de los años veinte del hotel Lux, en la época de la llegada de la "comunidad de soñadores expatriados"

 "De regreso a Moscú, Sorge comenzó a tomar lecciones de ruso con una joven aspirante a actriz, Ekaterina «Katia» Maximova, a quien sus amigos describirían como una persona «tranquila y contenida... pero capaz de tomar decisiones inusuales». La más inusual de esas decisiones (una que en última instancia se revelaría fatal) fue enamorarse de Richard Sorge. (...) 

En las reuniones en la pequeña habitación de Katia Maximova en un piso comunitario en la calle Nizhni Kislovski, los invitados «no bebían vino, era algo que no debía hacerse». Los jóvenes sanos, sin vicios, tomaban té endulzado con azúcar moreno, cantaban canciones, debatían sobre el teatro de Konstantín Stanislavski y Vsévolod Meyerhold, la música de Beethoven y de Skriabin y el arte socialista. Katia le enseñaba a Sorge poemas de Aleksander Blok, que él aprendía y recitaba de memoria.
(...)
 
«Richard era un joven tuzudo, franco y decidido. Todos queríamos mucho a Ika... En alguna parte debo tener un poema que escribió: Por siempre vagabundo, condenado eternamente a nunca conocer la paz». Sea como sea, ese vagabundo estacionó sus esquís de fondo y sus libros en un rincón de la habitación de Katia y, hacia finales de 1928, se mudó con ella.
El idilio revolucionario de la joven pareja fue efímero. Katia acaso soñaba con un futuro en las tablas, pero sus maestros en el Instituto de Artes Escénicas de Leningrado consideraron que como actriz apenas era «competente». A principios de 1929, archivó la que quizás fuera la ambición de su vida y, en lugar de insistir con el teatro, empezó a trabajar como operaria de una máquina en la recién inaugurada fábrica de ropa masculina Bolchevica, en el norte de Moscú.

(Matthews, O. (2019) Un espía impecable. Richard Sorge, el maestro de espías al servicio de Stalin. Barcelona: Ed. Crítica (2021). Pp. 60-61)
 
"A su regreso a Moscú, en enero de 1933, el general Berzin dio a Sorge una «calurosa bienvenida», de acuerdo con el testimonio de este último. Su misión en Shanghái había sido un éxito (...). Katia Maximova también había estado esperando con ansia el regreso de su amante. Sorge se instaló en el pequeño piso que ella tenía en un sótano de la calle Nizhni Kislovski, a la vuelta de la esquina del Cuarto Departamento." 

(Matthews, O. (2019) Un espía impecable. Richard Sorge, el maestro de espías al servicio de Stalin. Barcelona: Ed. Crítica (2021). P. 129)


La Nizhni Kislovki (o Nizhniy Kislovskiy pereulok) es una calle o pasaje en forma de arco de noventa grados que nace en la Bolshoy Kislovsky Ln. y finaliza en la ulitsa Vozdvizhenka. Como demuestra el segundo mapa, la expresión "a la vuelta de la esquina [de la sede del Cuarto Directorio]" no es del todo acertada




Katia Maximova y Richard Sorge debieron ocupar un piso comunal y un sótano en alguno de los edificios que aparecen en estas imágenes. Están tomadas en dirección hacia la calle Vozdvizhenka
 
"A principios de 1937, Katia se trasladó del sótano de la calle Nizhni Kislovski a una habitación grande en la cuarta planta de un bloque de pisos en el dique de Sofía, al lado de la embajada británica y justo enfrente del Kremlin. La vista desde la ventana, le escribió encantada, «es tan grande que no podrías recorrerla en un año». Según le aseguró, se había llevado con ella toda la estantería de libros alemanes de Sorge. «A menudo intento imaginármelo, pero no lo consigo», le escribió él a propósito del piso que estaba destinado a ser su futuro hogar matrimonial".

(Matthews, O. (2019) Un espía impecable. Richard Sorge, el maestro de espías al servicio de Stalin. Barcelona: Ed. Crítica (2021). P. 242)




La embajada británica en la Unión Soviética (punto rojo en el mapa y dos primeras imágenes) estuvo situada en la mansión Kharitonenko, en el número 14 del Sofiskaya Embankment. No existen edificios de cuatro o más plantas al lado de la embajada. El más próximo está señalado con una flecha roja (tercera imagen) y es la actual sede de la empresa Rosnef. Quizas Katia Maximova se alojó en este lugar


La embajada británica fotografiada en 1950 y la impresionante vista del Kremlin que Katia Maximova veía desde su apartamento
 
"Se bautizó con su nombre una calle en Moscú, en la que se instaló una escultura que lo representa como una figura imponente que emerge, envuelta en una gabardina, de una cortina de sombras".

(Matthews, O. (2019) Un espía impecable. Richard Sorge, el maestro de espías al servicio de Stalin. Barcelona: Ed. Crítica (2021). P. 468)



La calle Sorge (ulitsa Zorge) se encuentra situada en el barrio de Khoroshyovsky, junto al antiguo campo de aviación Khodynka (o Mijaíl Frunze). Conecta las calles Narodnogo Opolcheniya y la carretera Khoroschevskoye. En la esquina con esta última (recuadro rojo en el último mapa) se halla su estatua





El monumento dedicado "Al Héroe de la Unión Soviética Richard Sorge" fue inaugurado en 1985. Es obra del escultor Tsigal V. Efimóvich y del arquitecto L.N. Pavlov
 

La vida de Richard Sorge inspiró la novela "Semnadtsat' mgnoveniy vesny", del escritor Yulián Semiónov. Vio la luz por primera vez en 1969, en los números 11 y 12 de la revista 'Moscú'. En 2015 fue publicada en castellano por la Editorial Hoja de Lata (ISBN 978-84-16537-01-3)

La exitosa serie soviética Diecisiete instantes de una primavera (1973) se encuentra disponible en Youtube, con subtítulos


Título original: An Impeccable Spy. Richard Sorge, Stalin’s Master Agent
Título traducido: Un espía impecable. Richard Sorge, el maestro de espías al servicio de Stalin
Autor: Owen Matthews
Año: 2019
Edición: Ed. Crítica (2021)
ISBN: 978-84-9199-267-7
Nº páginas: 570