sábado, 22 de abril de 2017

El fantasma de Lavrenti Beria en la calle Kachálova

"En el número 28 de la calle Málaya Nikitskaya hay una pequeña casa de estilo modernista. Actualmente alberga la Embajada de Túnez. A principios del siglo pasado, aquí vivía el jefe del servicio de la Cheka soviética, Lavrenti Beria. Hay numerosas leyendas acerca de esta casa. De acuerdo con una de ellas, en el jardín se encontraron cuerpos de muchachas muertas."

(Degtiareva, M. (2012). Los fantasmas que habitan Moscú. Russia Beyond the Headlines, 12 de diciembre de 2012. Recuperado el 13 de abril de 2017 en <https://es.rbth.com/articles/2012/12/17/capital_de_fantasmas_22899>)


Lavrenti Pávlovich Beria tuvo su residencia privada en una pequeña mansión del siglo XIX situada en el número 28 de la Malaya Nikitskaya ulitsa, denominada Kachálova entre 1948 y 1994 en honor al actor de teatro Vasili I. Kachálov (1875-1948). La casa, de estilo modernista, se encuentra cerca de la esquina con la Sadovaya-Kudrinskaya ulitsa, una de las avenidas perteneciente al Anillo de los Jardines. En el número 6 de la calle Malaya Nikitskaya vivió el escritor soviético Maksim Gorki



La mansión tiene una fachada en la calle Malaya Nikitskaya (segunda imagen) y otra en el pasaje Vspolniy (tercera imagen). La construyó en 1884 el arquitecto Vasili N. Karneev por encargo de S.A. Tarasov. Entre 1909 y 1913 perteneció a la familia Bakakin-Mindovsky, quienes encomendaron a A.E. Erihsonom la reforma y ampliación del palacete con un nuevo volumen de dos plantas que fue destinado a apartamentos de alquiler. Tras la Revolución de 1917 y el ascenso de Beria entre los dirigentes soviéticos, a finales de los años treinta se convirtió en su residencia particular

 Debido a la naturaleza del personaje que habitó en esta casa y al proceso de "desestalinización" emprendido por Jrushchov a partir de 1956, no existen apenas fotos de este lugar durante la etapa soviética. La anterior es una fotografía realizada en algún momento entre 1981 y 1989 en el callejón Vspolniy. La Embajada de Túnez se estableció en Moscú en junio de 1953

Detalle del patio interior de la casa Tarasov en una imagen de 1990


Fotogramas de la película "Desyat let bez prava perepiski" ["Diez años sin derecho a correspondencia"] (Vladímir Naumov, 1990), con escenas rodadas en el patio de la mansión

Imagen del interior de la Embajada de Túnez en la actualidad. Desde la muerte de Beria se han relatado innumerables casos de fenómenos paranormales ocurridos en esta casa, básicamente ruidos extraños que los testigos presenciales han identificado como pasos, gente respirando y tosiendo, el motor de un coche que se acerca de noche sin llegar a aparecer o las risas de una joven en estado de embriaguez. También la sensación de ser tocado por manos invisibles o documentos que se rompen de forma inexplicable 

Lavrenti Pávlovich Beria nació el 29 de marzo de 1899 en Merkheuli, una aldea situada en la región georgiana de Abjasia. Proveniente de una familia de campesinos pobres, en 1915 ingresó en la Escuela Técnica de Construcción Mecánica de Bakú, ciudad en la que supuestamente comenzó a frecuentar círculos marxistas. En marzo de 1917 se unió a los bolcheviques y durante la Guerra Civil Rusa combatió en el frente rumano antes de ser licenciado por enfermedad. Combinó los estudios con trabajos burocráticos en oficinas (pasó algún tiempo en el servicio de aduanas) obteniendo en 1919 el título de arquitecto constructor (ingeniero), con calificaciones sobresalientes en matemáticas. Su primera experiencia como espía no fue con los bolchevique sino en los servicios secretos del gobierno azerbaiyano del Musavat, que controlaban los británicos. Encarcelado en Bakú por los mencheviques, fue liberado en 1920 pasando a trabajar como agente secreto en la delegación soviética de Praga, aprendiendo checo, alemán y francés. Ese año marca un punto de inflexión en su carrera política y policial. A partir de aquel momento pasó de ocupar cargos administrativos y logísticos en el Partido Comunista y en la Cheka de Azerbaiyán y Georgia a convertirse, en 1935, en un estrecho aliado y colaborador de Iósif Stalin. En noviembre de 1938, Beria sustituyó a Nikolái Yezhov en la dirección del Comisariado del Pueblo para Asuntos Internos (NKVD, por sus siglas en ruso), la policía de la seguridad nacional. En 1941 fue designado Comisario General de la Seguridad del Estado, el rango más alto dentro de la policía soviética, poniendo en pie redes de espionaje que penetraron en los aparatos estatales de los países del Eje, como la "Orquesta Roja" en Alemania y Europa Occidental, la red de Richard Sorge en Japón y la de Alexander Rado con base en Suiza. En diciembre de 1944 obtuvo el cargo de supervisor del proyecto soviético de la bomba atómica, logrando que en tan solo cinco años la URSS dispusiera de su propio artefacto. En julio de 1945, con la conversión de los rangos de la policía soviética al sistema militar, Beria fue ascendido a "Mariscal Político" (para diferenciarlo de los Mariscales con carrera militar), un grado que sólo cuatro personas alcanzaron en la Unión Soviética: Brézhnev, Bulganin, Beria y Stalin. En 1946 pasó a formar parte del Politburó del Comité Central del PCUS, iniciándose a partir de ese momento una lucha fraticida por la sucesión en la Secretaría General del Partido. Beria abandonó el cargo de jefe del NKVD rebautizado poco después y de forma sucesiva como MVD, MGB y KGB y se alió con Gueorgui Malencov en su oposición al candidato más probable para suceder a Stalin, Andréi Zhdánov, jefe del Partido en Leningrado. Tras la muerte de Stalin en marzo de 1953, Beria fue designado Adjunto del Primer Ministro y reasignado como jefe del MVD.

Sobre el final de Lavrenti Beria existen dos versiones, una oficial y otra familiar. La primera afirma que el 26 de junio de 1953 fue detenido por el Mariscal Gueorgui Zhúkov durante una sesión del Presidium (nueva denominación del Politburó desde el año anterior) en la sala de reuniones del Sovnarkom, sita en la tercera planta del Palacio del Senado del Kremlin, a pocos pasos del que fuera despacho de Lenin. La orden la habría dado Nikita Jrushchov con la colaboración de Malenkov, que traicionó a Beria. Conducido primero a la prisión de Lefortovo y después a la Comandancia de la Defensa Aérea de Moscú, en diciembre de ese año fue juzgado y sentenciado a muerte, siendo ejecutado el día 23 de un disparo en la cabeza mientras colgaba de un clavo en una pared. La segunda versión es la de su hijo Sergo Lavréntevich, fruto de su único matrimonio, en abril de 1921, con Nina Gueguétchkori. Según esta fuente, Beria fue asesinado el 26 de junio en su propia casa, la mansión Tarasov de la calle Kachálova, por una unidad militar del Ejército Rojo. Esta hipótesis es bastante plausible atendiendo el hecho de que ningún miembro del tribunal vio a Beria vivo durante los juicios que se celebraron tras su supuesta detención en el Kremlin  


La figura de Beria está siendo objeto de una exhaustiva revisión histórica por parte de los defensores de su labor política y policial en la URSS. Según estos, fue la clave de la exitosa evacuación de la industria soviética a los Urales durante la Segunda Guerra Mundial y también de la producción masiva de aviones, tanques y morteros y de la extracción de petroleo, carbón y metales en ese período. Gracias a Beria la URSS tuvo bomba atómica y un posterior programa de misiles de cuyo éxito Jrushchov siempre se atribuyó el mérito. Tras la muerte de Stalin, Beria abogó por liberalizar el régimen, reduciendo al máximo la responsabilidad del Partido en la economía del país promoviendo para ello cuadros técnicos y no políticos. Durante esos meses, entre marzo y junio de 1953, liberó a numerosos presos políticos de los campos de trabajo soviéticos y prohibió la tortura en las prisiones, además de sugerir reformas económicas liberales en la Alemania Oriental, insinuando la necesidad de una futura reunificación. Nunca se llegará a saber si todas las atrocidades que se cuentan sobre él fueron ciertas, o si una parte son calumnias propagadas en su día por los enemigos de esas reformas, comenzando por el mismo Jrushchov. Sobre la violación de mujeres adolescentes y los cadáveres descubiertos en el jardín tras su muerte, una historia bastante inverosímil existiendo en aquel entonces crematorios en la ciudad, no hay ninguna prueba al respecto más allá de los mitos que han circulado sobre la casa Tarasov a lo largo de estos últimos sesenta años, incluyendo la leyenda sobre los fantasmas de esta supuesta casa encantada que aún sigue dando que hablar

(Fuentes: https://ru.wikipedia.org/wiki/Малая_Никитская_улица, https://ru.wikipedia.org/wiki/Карнеев,_Василий_Николаевич, http://snovadoma.ru/interes/Building/house-beria/, https://es.wikipedia.org/wiki/Lavrenti_Beria y Google Maps y Street View [21/04/2017]) 

jueves, 13 de abril de 2017

"Constructing the New Man", últimos 15 días para visitar la exposición sobre la Revolución Rusa en el Museo Stedelijk de Amsterdam

¡Iza la bandera de Marx, Engels, Lenin y Stalin! (Gustav Gustavóvich Klutsis, 1936)


La Revolución Rusa tuvo lugar hace cien años. El Museo Stedelijk conmemora su centenario con una exposición en la que se muestran carteles, documentos impresos, películas y obras de arte de su colección.

Tras la Revolución Rusa y la subsiguiente guerra civil (1917-1922), el régimen introdujo reformas económicas utilizando los pósters y las películas como poderosas herramientas de propaganda. Como forma de arte, el cine se desarrolló rápidamente después de la Revolución. Más de un centenar de películas fueron rodadas cada año en todo el mundo, incluyendo las películas de directores rusos como Serguéi Eisenstein y Dziga Vértov.

Los carteles que se convirtieron en parte integral de la vida cotidiana eran un medio atractivo para los artistas dedicados a la construcción de la sociedad socialista. Algunos pensaban que la caricatura satírica tradicional era la mejor manera de llegar al proletariado. Otros utilizaron técnicas de edición fotográfica y cinematográfica en un nuevo lenguaje visual constructivista. Se esperaba que el estilo del collage inspirara a la gente de la calle para atraerla activamente con las imágenes, y para que meditara de forma introspectiva sobre el mensaje transmitido. Pero esta esperanza pronto resultó infundada y, al darse cuenta de que el fotomontaje tenía un atractivo limitado para las masas, en 1932 Stalin lo rechazó como un «formalismo» oscuro, sustituyéndolo por el documental del Realismo Socialista que se centraba en el retrato heroico del nuevo hombre soviético.

El cartel político más antiguo de la colección del Museo Stedelijk, expuesto en esta muestra, es una orden para los soldados del Ejército Rojo que data de 1918. Se exhiben así mismo muchos otros pósters políticos producidos en su mayoría en los años 20 y 30. También exploran temas sociales las portadas de los libros que se editaban en la época y los tipos de imprenta utilizados entonces. Sin embargo, lo que marcó el punto álgido en la era de la Revolución fue una pintura de Kazimir Malévich (1917-1918) y la película “Octubre” (1927) de Serguéi Eisenstein, con la famosa escena del asalto al Palacio de Invierno en San Petersburgo.

La obra de Kazimir Malévich “Construcción en disolución” (1918) cuelga junto a una selección de carteles de películas. Esta misma galería cuenta también con la proyección de dos largometrajes: la comedia “The Three Million Trial” (1926) de Yákov Protazanov (que, a pesar de ser declarada demasiado occidental por la censura, no fue prohibida) y “Enthusiasm: Symphony of the Donbas” (1931) de Dziga Vértov, la primera cinta rusa con un montaje de audio creado con sonidos industriales y documentales.

Día Internacional de la Mujer Trabajadora (Valentina Nikifirovna Kulagina, 1930)

Entusiasmo: Sinfonía del Donbas (Dziga Vertov, 1931)

Hoyos (Anónimo, 1927)

Por la construcción del Socialismo bajo la bandera de Lenin (Gustav Gustavóvich Klutsis, 1936)

Saba (Anatoli Pávlovich Belsky y M. Chiaureli, 1929)

lunes, 3 de abril de 2017

La torre Súkharev, su mercado y la leyenda del hechicero

"Valeri Briúsov vivía en la calle Piérvaia Meschánskaia; para llegar a su casa tenía que atravesar la famosa Sujarevka [o Súkharevka]. Si el Vaticano es un Estado independiente dentro de Roma, lo mismo era Sujarevka en el Moscú de 1917; no estaba sometido al gobierno provisional, ni al Soviet de Diputados Obreros y Soldados ni a la milicia. La espléndida torre se alzaba sobre el gran mercado; allí parecía vivir aún la antigua Rusia, se oía a los ciegos entonar canciones melancólicas, con sus mendigos y sus ascetas locos por Cristo. Las blasfemias se mezclaban con los lamentos, los viejos juramentos invocando a Dios con las conversaciones sobre los kerenki (papel moneda puesto en circulación por el gobierno de Kérenski), sobre los burgueses y los bolcheviques. Y qué de gente se podía ver: desertores, mujeres orondas de los pueblos vecinos, amas de llaves, institutrices que se habían quedado sin trabajo, esposas de funcionarios muy serias, ladrones reincidentes, mocosos que vendían cigarrillos emboquillados a granel y popes llevando en los brazos gallinas que no dejaban de cacarear. Todo aquello producía un ruido infernal; blasfemaban, gritaban, pataleaban: una auténtica marea humana."

(Ehrenburg, I. (1960-1967) Gente, años, vida [Memorias 1891-1967]. Barcelona: Acantilado, 2014, pp. 310-311)

"En siglos pasados se decía que en Moscú había cuatro maravillas: el campanario de Iván el Grande, la campana-zarina, el puente Bolshói Moskvoretski y la torre Sújarev [o Súkharev]. Las tres primeras siguen maravillando a la gente, mientras que la torre Sújarev fue demolida en 1934. Recuperada su imagen sobre una piedra memorial al lado del metro Sújarevskaya, vuelve a formar parte del contorno imaginario de la ciudad. Construida por orden de Pedro I a la vuelta de sus viajes por Europa, fue la primera obra arquitectónica del zar y miraba a San Petersburgo por encima del hombro. Era el edificio civil más alto de Rusia y los moscovitas lo llamaban «la novia de Iván el Grande».

En la torre Sújarev se alojaba la Escuela de Ciencias Matemáticas y Navales. Cuando la trasladaron a San Petersburgo el gobernador de Moscú Yákov Brius, el Fausto ruso, científico para unos, brujo y mago para otros, montó su laboratorio en la torre convirtiéndola en personaje de incontables leyendas. Decían que Brius volaba por la ciudad montado en el águila bicéfala que estaba en lo alto de la torre, y que una vez dibujó en su pared un caballo en el que luego se escapó un ladrón perseguido por un policía. En su laboratorio escondió el «agua de la vida» con la que un alumno tenía que regar el cuerpo del maestro tras su muerte para que resucitara al tercer día. Pero el alumno se enamoró de la viuda y derramó el agua. Desde entonces la sombra de Brius deambula por los sótanos de la torre. La sombra de Brius se hizo recordar en 1812, cuando un halcón se enredó en la alas del águila de hierro, lo que fue interpretado como un signo de la futura victoria de Rusia sobre los franceses. Ese mismo año Pierre Bezújov, uno de los protagonistas de Guerra y paz, compra en el mercadillo emplazado alrededor de la torre una pistola para matar a Napoleón. Con el tiempo, el mercadillo Sújarevski se haría igual de famoso que Guerra y paz y serviría de escenario para varias obras literarias y otras tantas memorias. Sería clausurado por ser «núcleo de especulación, mendicidad y reventa»; la torre, que «entorpecía la circulación», fue demolida poco después."

(Pigariova, T. (2001) Autobiografía de Moscú. Barcelona: Ed. Laertes, 2001, p. 92)


La torre Súkharev se encontraba situada en la parte norte del Anillo de los Jardines, en concreto entre la Sadovaya-Súkharevskaya ulitsa (en la segunda imagen, tramo izquierdo del Anillo) y la Sadovaya-Spasskaya ulitsa (tramo derecho). La torre dio nombre a toda esa zona, llamada popularmente Súkharevka

Esta esquina en el Anillo de los Jardines es un ejemplo paradigmático de lo enrevesado del nomenclátor de Moscú. La torre se ubicaba físicamente en una explanada conocida como plaza Súkharevskaya, en la confluencia de dos calles perpendiculares que, aunque con alteraciones significativas, siguen existiendo hoy en día. Sin embargo, según el catálogo de nombres en los mapas de la ciudad, esta esquina limita actualmente con cuatro calles y dos plazas. De norte a sur, la ulitsa Sretenka y la prospekt Mira, y de este a oeste, la Sadovaya-Spasskaya ulitsa, la Bolshaya Súkharevskaya ploshchad, la Malaya Súkharevskaya ploshchad y la Sadovaya-Súkharevskaya ulitsa

Todas las calles antes mencionadas han conservado el nombre que tuvieron en tiempos de la Unión Soviética. Sin embargo, las dos plazas adyacentes, creadas en 1939, se llaman en la actualidad de forma distinta. Entre ese año y 1994, la Bolshaya Súkharevskaya ploshchad y la Malaya Súkharevskaya ploshchad llevaron la denominación Kolkhoznaya en lugar de la actual Súkharevskaya. Ese mismo nombre, el de las explotaciones agrarias colectivas de la URSS, fue el que se utilizó en 1972 para bautizar la estación de metro situada en la esquina del Anillo de los Jardines con la calle Sterenka. La calle Sadovaya-Súkharevskaya es la única que, en aquella época, mantuvo alguna reminiscencia toponímica con la torre Súkharev. Cuando ésta fue construida, a finales del siglo XVII, la prospekt Mira era la Meshchanskoy ulitsa, algo así como la calle de los Filisteos. La imagen corresponde a una parte de un plano de Moscú de 1980

La torre Súkharev de Moscú, una enorme atalaya de estilo Barroco Naryshkin (o Barroco moscovita) del arquitecto ruso Mijaíl Ivánovich Choglókov, fue construida entre los años 1692 y 1695 por orden del zar Pedro I. Se la llamó así en honor a Lavrenti P. Súkharev cuyo regimiento de Streltsí, un antiguo cuerpo militar mercenario, protegió la vida del joven Pedro de las tropas de su hermanastra Sofía. Tras la muerte en 1682 del zar Fiódor Alekséievich, hermano de ambos y conocido como Teodoro III, se desató en Rusia una lucha encarnizada por la sucesión en el trono. Mientras los boyardos elegían a Pedro, de tan solo 10 años de edad, como futuro zar, Sofía Alekséievna decidió atacar Moscú para impedir la coronación de su rival. Fue en la puerta de Sretenskiy donde Súkharev detuvo al ejército de la zarina –formado también por mercenarios Streltsí– e impidió el asesinato del heredero. Tras aquellos acontecimientos, Sofía se proclamó regente y Pedro se vio obligado a convertirse en zar junto a su otro hermano, Iván. Diez años después, y en agradecimiento por aquella gesta que le salvó la vida, Pedro I el Grande ordenó la demolición de la puerta Sretenskiy y la construcción en su lugar de la torre Súkharev, que nunca fue usada como fortificación sino como espacio ceremonial. Entre 1698 y 1701 los arcos bajo la torre fueron reconstruidos por Choglókov en la forma en que llegaron hasta el siglo XX 

La torre, de siete pisos de altura, se dividía en cuatro plantas con diferentes funciones. La planta baja estaba formada por unos arcos por los que se entraba y se salía de la ciudad. En el primer piso se encontraban las habitaciones de la guardia. Originalmente tenían que ser para los Streltsí del regimiento de Súkharev, pero este ejército acabó siendo disuelto a finales del siglo XVII. La segunda planta albergaba la Escuela de Matemáticas y Navegación de Moscú, el gran plan de Pedro I para introducir en Rusia la educación occidental. Esta escuela dio al país, entre 1701 y 1753, un gran número de navegantes, ingenieros, arquitectos y agrimensores. El conde Yákov Brius, tal como comenta Pigariova en su libro, construyó en la parte superior del tercer piso un laboratorio particular que incluía un observatorio astronómico, el primero en Rusia. Esta parte de la torre, formada por cuatro tramos de escaleras, estaba adornada con un reloj y un escudo de armas del Estado. Una amplia y espectacular escalera exterior, típicamente moscovita, conducía a una galería en el primer piso que rodeaba todo el edificio. Esta fotografía fue tomada en algún momento entre 1890 y 1895

Esta litografía de Joseph-Eustathius Vivien de Châteaubrun (1793-1852) nos permite imaginar cómo era la torre Súkharev en aquella época, con troikas atravesando sus arcos mientras se dirigían a la calle Sretenka y gente paseando por los alrededores de la plaza sin las barreras urbanas propias del siglo XX. Desgraciadamente, esta pintura fue realizada en 1840, un siglo y medio después de la construcción de la torre, así que el paisaje en los tiempos de Pedro I seguramente era aún más primitivo que el que nos muestra esta imagen y, por supuesto, las fotografías en blanco y negro tomadas a finales del siglo XIX

Catalina II de Rusia, que reinó en su país entre 1762 y 1796, permitió que algunos espacios de la torre Súkharev fuesen utilizados como almacenes y tiendas comerciales. Así mismo, ordenó la construcción de canalizaciones que aportasen agua a la zona de Súkharevka procedente de la cercana localidad de Mytishchi. Años más tarde, dentro ya del siglo XIX, comenzó a consolidarse el famoso mercado Súkharevskiy, el cual fue creciendo con mucha rapidez alrededor de la torre. Ésta sufrió una primera restauración en 1870 y una segunda entre 1897 y 1899. Los siguientes trabajos de reparación, previstos ya en el siglo XX, se vieron interrumpidos por el estallido de la Primera Guerra Mundial   

Fotografía tomada desde la primera planta de la torre Súkharev en dirección oeste, hacia la Sadovaya-Súkharevskaya ulitsa. Los de la izquierda son pequeños comercios instalados en la parte central del paseo que pertenecían al mercado Súkharevskiy. La imagen es de 1900-1907

Postal turística de 1903-1904 con los arcos de la torre Súkharev al fondo de la imagen y algunos de los comerciantes del mercado en primer término, en el área de la actual plaza Bolshaya Súkharevskaya. En el pie de foto puede leerse, escrito en ruso y en francés, "Individuos rusos en el mercado Souharewa"

Fotografía realizada en el mercado Súkharevskiy durante el Sábado Santo de 1905, en la parte de la actual plaza Bolshaya Súkharevskaya y la calle Sadovaya-Spasskaya. En la imaginación de Lev Tolstói, Pietr Bezújov compraba un arma en este lugar para asesinar a Napoleón en 1812

Se desconoce el significado exacto del vocablo "Súkharevka", pero según algunas fuentes provendría del hebreo y podría significar algo así como "mercado judío". Esta imagen, en la parte del mercado sobre la actual plaza Bolshaya Súkharevskaya, es de 1905 

Esta es la perspectiva que el «hechicero» Yákov Brius tenía de la plaza Bolshaya Súkharevskaya (en primer término, cuando ésta aún no existía como tal) y de la calle Sadovaya-Spasskaya (al fondo de la imagen) desde su laboratorio en lo alto de la torre. Sin embargo, hay que tener en cuenta que el paisaje urbano que el «Fausto ruso» contemplaba desde su atalaya correspondía al de la ciudad de Moscú de comienzos del siglo XVIII, bastante diferente al de la foto. El edificio semicircular de la izquierda es el del Instituto Médico Sklifosovskiy, fundado en 1810 y que aún sigue funcionando hoy en día como hospital de emergencias y centro de investigación clínica. La fotografía, tomada en dirección este, data de 1914

En el punto de vista opuesto al de la fotografía anterior se encuentran la actual plaza Malaya Súkharevskaya (donde están las paradas del mercado) y la calle Sadovaya-Súkharevskaya (al fondo, trazando una curva). La fotografía, en dirección oeste, se tomó ese mismo día de 1914. Nos permite contemplar, así mismo, el interior de los patios moscovitas de hace más de un siglo



La fascinación por Yákov Brius, un personaje comparable a otras celebridades míticas como el Mago Merlín, ha perdurado hasta nuestros días. En 2015 la productora rusa Masterfilm lanzó al mercado una película de dibujos animados titulada "Tayna Sukharevoy bashni. Charodey ravnovesiya" ("El misterio de la torre Súkharev"), dirigida por Serguéi Seregin. En ella se narran las aventuras de Brius, su hija Margot y su discípulo Peter en un mundo de magia y fantasía

Yákov Vílimovich Brius, de origen escocés, de ahí que también se le conozca como Jacob Bruce, nació en Moscú en 1669. De sólida formación matemática y científica (fue discípulo de Isaac Newton), ejerció de militar, estadista, ingeniero, diplomático y masón, aunque popularmente ha pasado a la historia como alquimista y astrónomo. Su vida estuvo estrechamente ligada a la del zar, hasta el punto de convertirse en su colaborador y en el mentor del zarévich Alekséi. En 1701 Pedro I fundó la Escuela de Matemáticas y Navegación de Moscú e instaló su sede en la segunda planta de la torre Súkharev, construida por él. Yákov Brius fue nombrado su director. Después de una década formando a ingenieros y navegantes, en 1712 los estudiantes de las clases de artillería e ingeniería se trasladaron a San Petersburgo y en 1715 lo hicieron los de la escuela de navegación. Fue entonces cuando Brius dejó el cargo, se retiró parcialmente de las tareas más mundanas e instaló su laboratorio particular y observatorio astronómico en la última planta de la torre, junto al reloj y el escudo ruso. A partir de ese momento se dedicó a investigar de forma casi obsesiva sobre temas de magia y alquimia. Entre otros, el secreto de la piedra filosofal (que supuestamente podía convertir el plomo en oro), las estrellas que resucitaban cadáveres y los dragones de hierro voladores. Su biblioteca poseía más de 1500 libros, muchos de ellos escondidos tras las paredes de su escondrijo. Entre estos volúmenes, la mayoría compilados durante la tercera década del siglo XVIII, se encontraba (también supuestamente) el famoso Libro Negro, un grimorio que según cuenta la leyenda había estado en posesión del rey Salomón. Fue durante esos años cuando se fraguó la leyenda sobre el «brujo» Brius, el hombre que sobrevolaba Moscú por las noches y que logró resultados mágicos en medicina, astrología, química y mecánica. 

Tras casi treinta años dedicado al ejército, en 1717 fue nombrado senador y en 1719 presidente de la Escuela de Minas. Desde 1706 estuvo al cargo de la gestión de la tipografía civil de Moscú y a partir de 1709 asesoró a Pedro I en temas diplomáticos como el tratado de paz con los suecos de 1718, la contratación de maestros alemanes en 1713, la elaboración de artículos militares de interés para las tropas rusas y la traducción de libros sobre temas relacionados con la Corte. En 1721 recibió el título de conde para que representase los intereses de Rusia en el exterior, siéndole concedido por el zar un terreno de quinientas yardas en el 'uyezde' de Kozielsk (el equivalente a 'condado'), cerca de la finca Glinka. Es en este feudo donde se retiró del mundo en 1726, para dedicarse a la alquimia. Y es aquí donde murió en 1735, a los 65 años de edad. Después de su muerte, Catalina II buscó, sin encontrarlo, el misterioso Libro Negro. Es por ello que ordenó sellar algunas dependencias de la torre Súkharev y que una guardia protegiese aquel lugar de forma indefinida. Esa guardia no fue suprimida hasta 1924. La muerte de Brius en la finca Glinka está envuelta de rumores sobre prácticas de brujería y magia negra. Se dice que, antes de morir, ordenó a su criado que descuartizase su cadáver y que rociase cada trozo con el elixir de la eterna juventud, cuya fórmula se encontraba descrita en el Libro Negro. Pero que en ese momento su esposa entró en la habitación, mató al criado y robó el elixir, impidiendo así su «resurrección». Esta historia difiere ligeramente de la explicada por Tatiana Pigariova en su obra "Autobiografía de Moscú". Lo cierto es que Brius no volvió a la vida y que su fantasma fue visto durante años deambulando por la torre Súkharov. Según algunos, por el sótano, y según otros, en la última planta de la torre, donde por las noches se encendía una luz que aterrorizaba a los moscovitas que la divisaban desde la calle 

Al contrario de lo que suele creerse en estos casos, el triunfo de la Revolución de Octubre no supuso que las nuevas autoridades soviéticas sentenciasen de forma sumaria el futuro de la torre Súkharev. Pese a pertenecer a la Dinastía Romanov, Pedro I era uno de los personajes de la historia rusa más respetados por el gobierno bolchevique. Es por ello que su torre no fue inicialmente demolida sino reformada en 1919 para dedicarla a nuevos usos. El arquitecto Zinovy I. Ivanov se encargó del proyecto. En 1921 pasó a ser la sede del Museo Municipal de Moscú, institución creada en 1896 por el ayuntamiento de la ciudad, y en 1926 la estructura de la exposición fue remodelada hasta convertirla en el nuevo Museo de la Ciudad de Moscú. En esta imagen de 1920 puede verse como aquel año el mercado alrededor de la torre continuaba tan concurrido como lo estaba antes de la Revolución de 1917, pese a que el país se encontraba padeciendo los rigores de la Guerra Civil 


En 1925 las autoridades soviéticas decidieron clausurar el mercado Súkharevskiy debido a que se había convertido en un «núcleo de especulación, mendicidad y reventa», tal como comenta Tatiana Pigariova en su obra. También a que aquel lugar, donde «parecía vivir aún la antigua Rusia», «no estaba sometido al gobierno provisional, ni al Soviet de Diputados Obreros y Soldados ni a la milicia», en palabras de Ehrenburg. Estas dos fotografías se tomaron unos meses antes de la clausura


Fotografías realizadas entre 1930 y 1931 de las actuales plazas Bolshaya Súkharevskaya (primera imagen) y Malaya Súkharevskaya (segunda imagen). En aquella época estos dos espacios urbanos no se diferenciaban entre sí y se les llamaba indistintamente plaza Súkharevskaya. En 1934 fue rebautizada como Kolkhoznaya y en 1939 se crearon oficialmente las dos plazas, conservando ambas el mismo nombre aunque una con el adjetivo Bolshaya ("grande") y la otra con el de Malaya ("pequeña"). En la segunda imagen ya no queda ni rastro de las paradas del mercado, clausurado cinco años antes (las casetas que se ven en la primera fotografía quizás pertenecían a algún tipo de comercio consentido por el gobierno soviético, o puede tratarse de un error en la fecha de la foto)

La decisión de eliminar la torre Súkharev del paisaje urbano de Moscú fue tan confusa como controvertida. El 17 de agosto de 1933 el periódico "Rabochaya Moskva" ("Moscú Obrero") publicó la noticia de su demolición, anunciando también el inmediato inicio de las obras (el 19 de agosto) y decretando que para principios de octubre el área de Súkharevkiy debía quedar completamente limpia. El motivo argüido para tal determinación fue que la torre entorpecía el tráfico rodado y que dichas obras formaban parte del gran Plan de Reforma Urbanística que el Politburó estaba poniendo en marcha en la ciudad de Moscú. Unos días más tarde, el 28 de agosto, prominentes intelectuales soviéticos enviaron una carta a Stalin haciéndole saber lo erróneo de tal decisión, un punto de vista compartido, según dijeron, por «numerosos científicos y artistas de la Unión Soviética, independientemente de sus orígenes, creencias y gustos». Algunos de los firmantes de aquella carta fueron el pintor Ígor E. Grabar, el arquitecto Iván A. Fomin autor de la Casa-Locomotora en la plaza Lermontovskayae Iván I. Zholtovski –también arquitecto, creador de la casa que lleva su nombre en la plaza Manezhnaya–. En ella se afirmaba que una construcción de «gran talento» como la torre Súkharev, además de su incalculable valor artístico, comparable al de una «obra de Rafael», poseía también un enorme «valor educativo» para las nuevas generaciones de arquitectos. La misiva finalizaba con la súplica de que las obras se detuviesen de forma provisional, proponiendo alternativas como que los vehículos que circulasen por la zona pudiesen pasar por debajo de los arcos de la torre, una vez que estos fuesen reformados. Una copia de dicha carta fue enviada a Lázar M. Kaganóvich, Primer Secretario del Partido en el Óblast de Moscú, lo que generó un debate a tres bandas que duró más de seis meses y pospuso la demolición de la torre hasta el año siguiente. En esta fotografía, tomada entre 1931 y 1933, se observa una torre Sukhárev a la espera de la decisión final sobre su demolición


Fotografías realizadas, respectivamente, entre 1931 y 1933, y entre 1933 y 1934. En ellas se ve cómo la futura plaza Bolshaya Kolkhoznaya comenzaba a ser desmantelada para el inicio de las obras de reforma alrededor de la torre

La carta que los intelectuales soviéticos enviaron a Kaganóvich surtió su efecto. El 4 de septiembre de 1933 el Primer Secretario del Partido se reunió con un equipo de arquitectos de Moscú a los que dijo que este debate era un ejemplo claro de «la feroz lucha de clases» que había entre los profesionales de la arquitectura en la URSS. Les preguntó, de forma retórica, si no pensaban que todo arquitecto comunista debía rechazar de plano cualquier elemento reaccionario del pasado invitándoles, a continuación, a que preparasen un proyecto, alternativo a la demolición de la torre, que solucionase los problemas de movilidad en el barrio. Quince días después, el 18 de septiembre, Stalin escribió un telegrama a Kaganóvich desde Sochi conminándole a que ejecutase el proyecto de derribo sin más dilación. El día 20 Kaganóvich respondió a Stalin sugiriéndole una prórroga para estudiar el proyecto presentado por el equipo de arquitectos aunque dejando en sus manos la decisión final. Stalin debió dar su visto bueno al aplazamiento porque hasta la primavera del año siguiente no hubo más noticias sobre el asunto. El día 16 de marzo de 1934, el Comité Central del PCUS expresó su apoyo a la decisión del Comité de Moscú de acabar de una vez por todas con la torre Súkharev. De hecho, los trabajos de demolición ya se habían iniciado, en plena noche, durante la madrugada del 13 al 14 de abril. El día 17, alarmados por la desaparición del capitel y de las barandillas de la escalera, los firmantes de la primera carta, a los que se les unieron otros eminentes artistas y arquitectos como Alekséi V. Schúsev, creador del Mausoleo de Lenin, escribieron una segunda misiva a Stalin implorando una solución alternativa. El 22 de abril de 1934, Stalin les respondió alabando y respetando sus esfuerzos, indicado que la decisión ya había sido tomada con anterioridad por el gobierno y animándoles a confiar en los «ejemplos majestuosos y memorables que la creatividad arquitectónica soviética traería al mundo». Con esta respuesta, la discusión quedó zanjada definitivamente y la torre desapareció para siempre 

Imagen del proceso de demolición de la torre Súkharev en la primavera de 1934

Fotografía de la torre completamente derruida en octubre de 1934. De aquellos escombros fueron rescatados una doble ventana (que se instaló en el Monasterio Donskoy, en aquel momento Museo Estatal de Arquitectura), el reloj (que se encuentra en la finca Kolómenskoye) y algunos elementos arquitectónicos, como balaustradas y columnas, que fueron trasladados a diferentes instalaciones de la ciudad

Cuenta la leyenda, otra más relacionada con este lugar, que Stalin, al igual que Catalina II, mostró interés por el Libro Negro y mandó a agentes del NKVD para que lo buscasen entre los escombros de la torre. Aunque la búsqueda fue infructuosa y el libro de Brius nunca apareció, se dice que otros libros, de los que el «brujo» escondía en la pared, aparecieron entre los ladrillos. Este último intento reafirmó la creencia de que el Libro Negro acabó escondido en Glinka y que estaba junto a Brius en el momento de su muerte

En la parte superior de esta imagen, con el edificio a punto de ser demolido, aparecen algunas de sus famosas dobles ventanas, una de las cuales fue trasladada al Monasterio Donskoy. A instancias de Lázar Kaganóvich, el 25 de octubre de 1934 el espacio vacío dejado por la torre, conocido hasta entonces como plaza Súkharevskaya, pasó a llamarse Kolkhoznaya. De esta forma, el nombre Súkharev desaparecía para siempre de ese lugar. Un lustro después llegó la división de la plaza en dos unidades diferenciadas, la Bolshaya Kolkhoznaya y la Malaya Kolkhoznaya, hasta que en 1994 el sitio dejado por la torre recuperó su antiguo nombre por partida doble: Bolshaya Súkharevskaya ploshchad y Malaya Súkharevskaya ploshchad


Imágenes del área de la plaza Bolshaya Súkharevskaya un poco antes de 1934 y tal como está hoy en día (primera fotografía e imagen derecha de la segunda fotografía). La foto antigua se tomó desde la base de la torre Súkharev en dirección este



Fotografías de la torre Súkharev tal como se veía a comienzos del siglo XX desde la calle Sretenka (en dirección norte, antes del cruce con el Anillo de los Jardines) y la misma perspectiva en la actualidad (primera fotografía e imagen derecha de la tercera). En el lugar que ocupaba la torre Súkharev estuvo antes la puerta Sretenskiy –de ahí el nombre de la calle, en la misma posición que la obra que mandó construir Pedro I

En 1989, dos años antes de la desaparición de la URSS, este era el aspecto del enorme hueco dejado 54 años atrás por la torre y los espacios peatonales desaparecidos. En esta explanada de asfalto, fotografiada aquí en dirección oeste, se montaba antaño el mercado Súkharevskiy


En la actualidad, ese enorme espacio asfaltado sigue formando parte de la gran avenida de catorce carriles del Anillo de los Jardines, solo que ahora con un parque móvil gigantesco que colapsa casi a diario la ciudad. Para bien o para mal, Stalin acertó en su predicción de que en el futuro la torre sería una molestia para el tráfico de Moscú. Ya no queda nada que pueda recrear las leyendas sobre Yákov Brius y su fantasma



En la zona ajardinada de la plaza Bolshaya Súkharevskaya hay instalada una lápida de granito rectangular, con bordes truncados, en recuerdo de la torre que ocupó este espacio de la ciudad entre 1692 y 1934. Inaugurado en 1996, lleva la inscripción: "En este lugar estuvo la torre Súkharev, donde desde 1701 hasta 1715 se llevaron a cabo las clases de navegación en la primera escuela secular para la capacitación del personal de la Armada Rusa".

Curiosamente, no fue en la época postsoviética sino en 1982 cuando surgió un proyecto para reconstruir la torre Súkharev, derruida 48 años atrás. La idea nunca llegó a materializarse