miércoles, 21 de enero de 2015

La Casa-Comuna del Narkomfin ("Dom Narkomfina")

"Narkomfin, one of the most experimental of all the housing projects of the modernist period, was designed for the employees of the People's Commissariat for Finance. Nikolai Miliutin, the commissar and a friend of Ginzburg, was the responsible for the commission and eventually occupied the penthouse apartment, completed to his own designs. Within the residential block, units accommodated single people and families, with and without children. The adjacent wing was equipped with a communal refectory, a gymnasium, a childcare center, a laundry, and a garage. The roof of the residential block was used as a solarium, but an intended garden was never realized".

(Pare, R. (2007) The Lost Vanguard: Russian Modernist Architecture 1922-1932. New York: The Monacelli Press, Inc., 2007, p. 78)

"El edificio del Narkomfin, uno de los más experimentales de todos los proyectos de vivienda de la época modernista, se diseñó para ser ocupado por los empleados del Comisariado del Pueblo para las Finanzas. Nikolai Miliutin, Comisario y amigo de Ginzburg, fue el responsable de la comisión y acabó ocupando el ático del inmueble, decorado con sus propios diseños. Dentro del bloque de viviendas, cada unidad podía alojar a personas solteras y también a familias, con y sin hijos. El ala adyacente estaba equipado con un comedor colectivo, un gimnasio, una guardería, una lavandería y un garaje. El terrado del edificio residencial fue utilizado como solárium, aunque un jardín que estaba previsto en todo lo alto nunca llegó a realizarse".



 La Casa-Comuna del Narkomfin (punto rojo) está en el número 25 del bulevar Novinsky, a unos 500 metros de la calle Novi Arbat (perpendicular al bulevar). Se halla a poca distancia de la "Casa Blanca" moscovita (esquina  inferior izquierda de la segunda imagen) y del hotel Ucrania. La parte posterior de la casa-comuna da a un bloque de edificios de la calle Konyushkovskaya

 Se encuentra situada a un centenar de metros de distancia de la calzada del bulevar Novinsky. Está rodeada por algunos edificios (entre ellos, la Embajada de los EE.UU.) y oculta entre los árboles del parque que la rodea. Esta imagen capturada en Google Street View el 25/11/2014 muestra la casa-comuna vista desde el bulevar. Se la ve justo al fondo de una calle estrecha encajonada entre la Casa-Museo de Chaliapin (a la izquierda) y las galerías comerciales 'Пассаж Новинский' ('Pasaje Novinsky'). El bulevar Novinsky (pese a su nombre) pertenece al Anillo de los Jardines (no al de los Bulevares)

 Fotografía de la maqueta de la Casa-Comuna del Narkomfin expuesta en 2004 en el estudio Ginzburg Architects de Moscú. Esta obra paradigmática del constructivismo soviético se edificó entre 1928 y 1932 para alojar a los trabajadores del Comisariado del Pueblo para las Finanzas. Tiene capacidad para cincuenta familias y un total de doscientas personas. La diseñaron los arquitectos Moiséi Y. Ginzburg (1892-1946) y Ignaty F. Milinis (1899-1974) y el ingeniero S.L. Prokhorov. Tanto Ginzburg como Milinis pertenecían a la OSA, la Asociación de Arquitectos Contemporaneos activa desde 1925 hasta su clausura en 1930. Se trata de una de las construcciones más importantes de aquella época pensadas para socializar muchos aspectos de la "nueva vida" en la Unión Soviética, así como para liberar a la mujer trabajadora de las obligaciones domésticas arraigadas en la sociedad burguesa. Es por ello que algunos servicios, como el de cocina o lavandería, fueron centralizados en un bloque específico. La idea, de hecho, era que las casas comunales sirviesen para "convertir burgueses en buenos socialistas" y para "trasladar el comunismo al corazón de la vida hogareña". Sin embargo, algunos arquitectos y urbanistas de aquella década llegaron a la conclusión de que para llevar a buen término este proyecto de "comunitarismo soviético" era necesario respetar en cada ciudadano un cierto margen de libertad individual que les permitiese asimilar el estilo de vida socialista de una forma gradual. De ese pensamiento nació precisamente este edificio tan extremadamente complejo e innovador. Aunque se la llama casa-comuna o casa comunal, Ginzburg la consideraba una "casa de transición" debido a que era una construcción a medio camino entre la vivienda familiar tradicional y la kommunalka soviética. Es decir, entre los pisos unifamiliares vigentes hoy en día y las comunas creadas a partir de la compartimentación de las casas confiscadas tras la abolición de la propiedad privada en 1918. Sea como fuere, el constructivismo siempre priorizó la funcionalidad y la adaptabilidad a las necesidades de las personas por encima de la pretensión de crear "obras de arte" arquitectónicas. Por eso en sus construcciones predominaban las superficies lisas, con paredes de vidrio y ventanas en cinta. Y utilizaban siempre materiales innovadores como el hormigón. El proyecto inicial de la 'Dom Narkomfina' era mucho más ambicioso que lo que se edificó finalmente. Ginzburg quería construir cuatro edificios interconectados, en los cuales se distribuirían un gimnasio, una guardería, un comedor comunitario y un bloque de servicios. Sin embargo, al final sólo se construyeron dos: un inmueble residencial de cinco plantas y un bloque comunitario más pequeño, conectados ambos por un puente-pasillo en la primera planta. La imagen anterior ofrece una perspectiva desde el lado Sur de la casa-comuna con el edificio residencial a la izquierda y el comunitario a la derecha. En éste último se concentraron el comedor, la guardería, la cocina y la lavandería. En su terraza se construyó inicialmente una zona de paseo que más tarde fue suprimida y convertida en otra planta cubierta. En la azotea del inmueble residencial debía haber un jardín-solárium para uso colectivo. Desgraciadamente, este proyecto ni siquiera fue ejecutado y acabó convertido en un ático al "estilo burgués"


  El bloque residencial se sostiene sobre tres filas de pilares de hormigón que recorren el edificio de arriba a abajo. Las soluciones arquitectónicas aplicadas a su diseño son un verdadero prodigio del aprovechamiento del espacio. Existen varios tipos de apartamentos, desde los que tienen una única habitación, destinados a personas solteras, hasta los dúplex llamados de "tipo K". Aunque el aspecto exterior del inmueble es muy similar al de cualquier bloque de viviendas convencional, su interior alberga un rompecabezas magistral formado por unidades que encajan las unas con las otras como piezas tridimensionales del "tetris" (no es de extrañar que este juego sea un invento ruso). Además del aprovechamiento del espacio, existía una razón política para esta "separación vertical": en aquellos tiempos de sobrepoblación urbana, dicha división impedía que el apartamento fuese compartimentado de forma ilegal para así poder alojar a una segunda familia. Otra de las grandes innovaciones de este proyecto fueron los pasillos de distribución. Aunque desde fuera este detalle no sea perceptible, sólo existen dos corredores horizontales, concebidos como punto de encuentro entre los vecinos. Se encuentran situados en la primera y en la cuarta planta. Desde estos pasillos-vestíbulo se accede a todos los dúplex. A la mitad de ellos se llega subiendo por unas escaleras y a la otra mitad bajando por otras. En el segundo croquis se aprecia con claridad cómo a la derecha del edificio hay habitaciones particulares que se encuentran por encima y por debajo de los corredores. Estas unidades de "tipo K", divididas verticalmente en dos partes, tienen la cocina y el comedor en el nivel inferior mientras que los dormitorios y el lavabo se encuentran en el superior. Los dormitorios están situados en el lado Este del edificio, para que el sol despierte cada mañana a sus inquilinos, mientras que las salas de estar se encuentran en el extremo Oeste, con amplios ventanales para ver cada día la puesta de sol. Los colores elegidos inicialmente para estos espacios crearon la sensación de que eran habitáculos aún más amplios que en la realidad. Además, entre las salas de estar y los dormitorios no hay un techo que los separe, sino un hueco vacío que crea la sensación de vivir en un espacio de grandes proporciones. Los apartamentos de "tipo F" estaban destinados a las personas solteras. Constan de una habitación, un dormitorio, un lavabo con ducha y un simple "elemento cocina" que pretendía fomentar el uso del comedor comunitario  

 La parte posterior del bloque comunitario fotografiada en 1928, aún en obras

 Imagen de 1929 con la fachada delantera del edificio residencial. Ginzburg no quiso construir ninguna unidad habitable en la planta baja de la finca. Con ello pretendía preservar la continuidad del jardín principal con el parque que había en la parte trasera. Consideraba además que no era adecuado que nadie viviese en el mismo nivel que la calle. El muro y las ventanas que se ven en la imagen sólo ocupaban unos pocos metros de la planta inferior (el resto estaba vacío)



 Tres imágenes de la Casa-Comuna del Narkomfin en 1930, todavía en obras. En la última se ve a Ginzburg departiendo con algunos encargados de la construcción


 Fachadas delantera y trasera, respectivamente, del edificio residencial, en algún momento posterior a la finalización de las obras en 1932. En la primera imagen se ve con claridad que la planta baja estaba completamente vacía, exceptuando las tres filas de pilares de hormigón. La estructura en la terraza era el ático que el Comisario de Finanzas utilizó como vivienda particular, una idea que "traicionó" el concepto inicial de Ginzburg ya que en ese lugar debía ir un jardín-solárium. De todas formas, el Comisario Miliutin era amigo de Ginzburg, así que fue una concesión que el arquitecto hizo voluntariamente. Con los años, esta casa-comuna pasó de alojar a trabajadores del Narkomfin con carácter exclusivo a convertirse en residencia de miembros de la nomenklatura soviética. Muchos personajes ilustres vivieron en este lugar. Entre ellos, el pintor Alexander Deineka, autor del friso policromo en el Palacio de Congresos del Kremlin

 Detalle de un balcón en el extremo Sur del conjunto. La fotografía es de 1931

 Fachada delantera del bloque comunitario fotografiada en 1932. En primer término, la típica cristalera constructivista que dotaba de luz natural a todo el edificio. Otro elemento que años más tarde resultará alterado



 Tres fotografías realizadas entre 1932 y 1940. La última está hecha desde la azotea del bloque comunitario en dirección hacia la fachada principal del edificio residencial. Años más tarde esta terraza será cubierta y convertida en viviendas

 Imagen de la fachada principal a principios de los años cuarenta. La planta baja aún permanecía vacía de cualquier construcción

 La casa residencial retratada entre 1945 y 1949. Aquí ya aparecen las nuevas viviendas construidas en la planta baja debido a los problemas de habitabilidad que había en la ciudad de Moscú

 El extremo sur del edificio residencial (con el puente) fotografiado entre 1950 y 1967


 En 1960 Boris Chaliapin, hijo del cantante de ópera Fiódor Chaliapin (1873-1938), regresó a la casa familiar situada justo enfrente de la Casa-Comuna del Narkomfin (se ve al fondo de ambas imágenes). Este lugar se convertirá más adelante en la Casa-Museo del célebre bajo operístico. Parte de la familia Chaliapin había emigrado de la Unión Soviética en 1924. Boris era hermano del actor Fiódor Jr., que se hizo famoso a raíz de su papel de Jorge de Burgos en la película El nombre de la rosa (Jean-Jacques Annaud, 1986)

 La fachada principal fotografiada entre 1960 y 1963

 Entre 1965 y 1977 comenzaban a ser evidentes los signos de degradación de todo el conjunto

 Fotografía tomada en 1984 desde el extremo Norte de la casa-comuna (fachada posterior del bloque residencial). La situación comenzaba a ser de abandono


 Dos imágenes de 1998 con el edificio residencial en estado de prerruina. El bloque comunitario parecía por entonces mejor conservado. Actualmente está en peores condiciones que la parte residencial


 Fotografías tomadas en la primera década de este milenio con el exterior y el interior en estado, ahora sí, de completa ruina. Sin embargo, unas quince familias continúan viviendo en este lugar. Tras la desaparición de la URSS, cada inquilino pasó a ser propietario de su vivienda. Una inmobiliaria ha estado comprando últimamente gran parte de estas unidades


 Dos imágenes del bloque comunitario separadas por más de setenta años de diferencia (la primera fotografía es de 1932). Como puede comprobarse, las modificaciones han alterado significativamente la filosofía inicial de este espacio: se construyó otra planta en la azotea y se redujeron las dimensiones de la cristalera

 Estado actual de una de las dos escaleras que comunican verticalmente los dos pasillos-vestíbulo


 Uno de los dos famosos corredores horizontales que dan acceso a los dúplex de "tipo K". Los colores diferentes en las puertas sirven para distinguir si es de subida (blanca) o de bajada (negra)





 A lo largo de los pasillos se pueden descubrir muchos detalles del pasado y del presente, como números de apartamento y placas con los nombres de los inquilinos. La habitación en la última imagen es un dormitorio en el segundo nivel de uno de los dúplex, con el techo muy bajo. En contraste, el techo en el nivel del comedor es considerablemente más alto

 Fotografía con las escaleras de acceso al dormitorio que aparece en la imagen anterior



 El ascensor fue instalado después de la Segunda Guerra Mundial y hoy en día sigue en funcionamiento. Los que lo han utilizado lo describen como "un viaje al pasado"


 Dos imágenes, también separadas en el tiempo por más de siete décadas, donde se ve con claridad cómo el proyecto de Ginzburg se vio alterado completamente en la planta baja del edificio residencial

 La fachada principal fotografiada en la actualidad, con muchas repisas desprendidas y el revestimiento desconchado




 Esta casa-comuna está incluida en el catálogo de los cien monumentos que a nivel mundial se encuentran en peligro de desaparición

 Desde la azotea, mirando hacia el Norte, se ve el 'rascacielos de Stalin' de la plaza Kudrinskaya y las galerías comerciales adyacentes. Estos edificios (sobre todo el primero) encarnan todo lo contrario de lo que Ginzburg pretendía con su casa-comuna




 Imágenes de la azotea del inmueble residencial donde tenía que haber un jardín y un solárium comunitarios. Acabó siendo, paradójicamente, el ático para uso privado del Comisario de Finanzas Nikolái A. Miliutin (1889-1942)


 Fotografía de uno de los dúplex todavía ocupados en la actualidad. Entre el primer y el segundo nivel no hay techo sino un enorme hueco que favorece la entrada de más luz y crea una gran sensación de amplitud en toda la unidad


La Casa-Comuna del Narkomfin es una obra maestra de la arquitectura de todos los tiempos que, sin embargo, ha sido menospreciada por casi todo el mundo. Precisamente por este motivo, porque la verdad siempre resulta incómoda, se la puede considerar una auténtica genialidad no apta para mentes cargadas de prejuicios. Nada más acabadas las obras, el estalinismo rechazó su concepto al considerarla una construcción "trotskista y feminista" (de hecho, para Stalin todo lo feminista era trotskista). A continuación, y tal como se ha apuntado anteriormente, la escasez de vivienda en Moscú obligó a transformar ciertos espacios de uso común en unidades habitables. Fue el caso de la "zona de paso" en la planta baja o la azotea del bloque comunitario. Con la perspectiva que da el paso del tiempo, cabe preguntarse ahora si aquella mutilación, más que de una necesidad social, fue fruto del deseo de acabar con su esencia arquitectónica. Esta tesis tiene sentido si se analizan otros cambios que se produjeron más adelante durante la era soviética. Por ejemplo, la reducción en la superficie acristalada del edificio comunitario o el cambio en el color de algunas paredes, un aspecto de su diseño que fue muy estudiado por sus creadores. O el hecho de permitir que los mismos inquilinos modificasen impunemente el interior de sus viviendas. ¿Por qué aquel comunismo burocrático quiso finiquitar los espacios "comunitaristas" inteligentes y conservó las siempre complicadas kommunalkas? En la actualidad muchos la consideran una reminiscencia de una ideología fracasada y sólo unos pocos saben apreciar el verdadero valor de esta construcción. Entre ellos, el nieto de Ginzburg, que pretende acometer una rehabilitación radical de todo el conjunto. También un oligarca ruso, propietario de buena parte de los apartamentos, que está valorando la posibilidad de convertir la casa-comuna soviética en un aparthotel turístico. Quizás entre ambos este lugar vuelva a tener el aspecto que tuvo durante un periodo breve de la historia. Aunque ahora su finalidad será, evidentemente, la de ganar dinero, no la de crear "buenos socialistas".

En este enlace hay un vídeo rodado en su interior.


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