martes, 19 de abril de 2016

Prohibido el nudismo en la "playa soviética" de Serebryany Bor

Está a punto de cumplirse un año de la prohibición de practicar nudismo en las playas de Serebryany Bor, el parque nacional situado a tan solo 12 kilómetros de distancia de la plaza Roja de Moscú. En agosto de 2015, la diputada Lyudmila Stebenkova, del partido Rusia Unida, calificó textualmente a los nudistas de este espacio natural de "depravados" cuyas actividades fomentaban "el vicio, las peleas, el consumo de alcohol y el sexo". Dichas acusaciones, lanzadas en la Duma regional, propiciaron que las autoridades moscovitas decretaran la proscripción de esta práctica. Una medida que aún sigue vigente y que podría ampliarse a otras zonas del óblast de Moscú, el equivalente aproximado de "provincia". Cuando quedan dos meses para el inicio de la nueva temporada veraniega, está por ver el alcance que seguirá teniendo la norma y los mecanismos que se utilizarán para imponerla.

Esta escena, la de un grupo de amigos tomando el sol desnudos en Serebryany Bor, no se repetirá en las próximas fechas

La historia del nudismo en Rusia ha ido pareja a las diferentes etapas por las que ha transitado el país. En la época de los zares, la estricta moral ortodoxa impidió cualquier intento de experimentar con la desnudez pública, a diferencia de algunos países centroeuropeos y escandinavos que, ya desde el siglo XVIII, fomentaban esta actividad. Aunque se considera que el nudismo proviene de la Antigua Grecia, fue en 1898 cuando se creó en Essen (Alemania) el primer club FKK (Freikörperculture) de la historia, precursor del nudismo moderno entendido como forma de vida. Sin embargo, hubo que esperar hasta 1920 para que se inaugurase en ese mismo país la primera playa nudista con carácter “oficial”, ya en la línea de las playas naturistas que conocemos hoy en día. En 1924 apareció en la Unión Soviética el movimiento “Долой Позора” (“Doloy Pozora”, traducible como “Abajo la vergüenza”), una iniciativa popular que proponía acabar con la moralidad burguesa mediante marchas multitudinarias en las que había que ir completamente desnudo. Este movimiento, muy acorde con los primeros años de vanguardia artística en la URSS -encabezada por los cubofuturistas y los arquitectos constructivistas-, finalizó prematuramente con la llegada al poder de Iósif Stalin. Se trata de una de las tantas paradojas, quizás inevitables, que se dieron tras la Revolución de Octubre: una corriente de opinión informal de tendencia antiburguesa fue suprimida por la nueva moralidad bolchevique, en teoría también antiburguesa. La vida privada había dejado de existir en la Unión Soviética, pero no hasta el punto de poder pasear desnudo de forma colectiva. En muchos aspectos la URSS supuso un avance extraordinario en materia social. Sin embargo, en otros prevalecieron los tabús de siempre. Hasta el colapso del país en 1991, el nudismo y la pornografía estuvieron estrictamente proscritos en la Rusia soviética, a la vez que ciertas “desviaciones” -por ejemplo, la homosexualidad- eran catalogadas como trastornos que atentaban contra la moralidad del Estado y la ideología que lo sustentaba. En cambio, en la República Democrática Alemana, un país perteneciente al Pacto de Varsovia, el FKK fue siempre bien visto por las autoridades comunistas y se convirtió en una actividad muy popular entre sus súbditos, mucho más incluso que en la vecina RFA. Mientras que el final de la URSS y la llegada del liberalismo avivaron esta práctica en Rusia, la caída del Muro de Berlín y la unificación alemana impregnaron la antigua RDA del puritanismo protestante haciendo que la “cultura del cuerpo libre” perdiese fuelle en el país.


 Las marchas nudistas que se celebran en la actualidad son las herederas de movimientos como el efímero "Doloy Pozora" soviético. En la primera imagen, un participante en la World Bike Naked Ride de 2011 posa frente a la cámara en las calles de Londres. Seguramente, su reivindicación tenía más de festivo que de "antiburgués". En la segunda fotografía, dos jóvenes toman el sol desnudas en una playa FKK de Rostock (República Democrática Alemana), en 1988. En esa época, algunas españolas se comenzaban a mostrar tímidamente en topless por las playas del país

A juzgar por las crónicas que nos han llegado tras la prohibición decretada en Serebryany Bor, fue durante la Perestroika de Mijaíl Gorbachov (1985-1991) cuando se comenzó a practicar el nudismo en las playas de este parque natural. Treinta años después, los que ahora quieran deambular sin ropa por las ribas fluviales de Moscú tendrán que hacerlo nuevamente de forma furtiva, como en tiempos zaristas o soviéticos, quitándose el bañador dentro del agua o ocultándose tras los arbustos, como suelen hacerlo los que quieren experimentar esta sensación sin ser vistos por los demás. Porque, seamos claros, nudista lo ha sido todo el mundo al menos una vez en su vida. Otra cosa muy distinta, claro está, es mostrar los genitales a cientos de personas mientras se pasea tranquilamente por la orilla de una playa. Y hacerlo sin ningún pudor.

El nudismo, como movimiento social, nunca ha tenido nada que ver con el sexo. Existen complejos turísticos especializados en esta cultura, como el de Cap d'Adge en Francia, donde sus usuarios caminan por la calle, hacen la compra y descansan en las terrazas de los bares yendo completamente desnudos, sin distinción de edad ni de género. Sin embargo, es innegable que el hecho de mostrase y ser visto sin ropa ha propiciado en numerosas ocasiones la práctica de sexo al aire libre, ya sea en solitario, con la pareja o con desconocidos. Y no solamente en Rusia sino en todo el mundo. Las situaciones descritas el año pasado en Moscú no son una excepción y no hay que relacionarlas con el FKK. En muchas playas “textiles” del Mediterráneo las fiestas donde participan turistas suelen acabar también en orgías y en un consumo desmesurado de drogas y alcohol. En el fondo, el problema de todo este asunto es que Moscú no disfruta (o no padece, según se vea) de un mercado turístico de “sol y playa” tan frecuente en latitudes más meridionales, donde el beneficio empresarial prima por delante de determinadas normal cívicas.


Moscú es una ciudad que se ha modernizado en muchos sentidos. Uno de ellos es la práctica de tomar el sol en los parques de la ciudad. Y hacerlo en biquini, como muestra la primera imagen, con una de las 'Siete hermanas de Stalin' sobresaliendo por detrás. En la segunda fotografía, una de las zonas familiares de Serebryany Bor donde se no practicaba nudismo

Serebryany Bor (literalmente, "Pinar de plata") es un espacio natural situado al noroeste de la ciudad. Los humedales del parque, que son su seña de identidad, se alimentan con las aguas del río Moscova. Desde la plaza Kudrinskaya (en la calle Sadovaya-Kudrinskaya, perteneciente al Anillo de los Jardines), se llega hasta allí a través de la calle Krasnaya Presnya, la carretera Zvenigorodskoye, la calle Mnevniki y la avenida Marshala Zhukova. Antes del siglo XX fue un bosque apartado donde se llevaban a cabo actividades cinegéticas, agrícolas y militares. También de investigación ecológica, debido a la gran riqueza natural de su entorno. Después de la Segunda Guerra Mundial, se convirtió en el lugar favorito de los moscovitas para pasar las calurosas tardes de los fines de semana veraniegos. Fue, por tanto, la playa soviética por excelencia en la ciudad de Moscú, adonde se podía llegar con facilidad utilizando el transporte público. A todo el conjunto se lo conoce también como Parque Forestal Khoroshovskiy.


En 1937 el arquitecto V.A. Petrov modificó una parte del terreno fluvial del parque para construir un canal navegable de 4,8 kilómetros de longitud (bautizado como Canal Khoroshovskiy). Estas obras propiciaron el desvío del cauce, la creación de depósitos de almacenamiento de agua y el uso de compuertas para regular la navegación. El nuevo canal supuso la aparición de una isla artificial que ese mismo año quedó unida con el resto de la ciudad mediante el puente de hormigón Khoroshovskiy, de 25 metros de ancho, obra del arquitecto I.S. Friedland y del ingeniero A.A. Griffon. Junto al bosque de pinos perennes, cerca de la zona vacacional, se edificó un puerto fluvial con escalinatas de hormigón y unas columnatas de estilo clásico. Todas estas obras se han conservado hasta nuestros días y algunas se siguen utilizando de forma habitual. Aparte de playa moscovita, Serebryany Bor fue lugar de descanso para funcionarios estatales de alto rango y diplomáticos extranjeros. Doscientas cabañas y casas de campo estuvieron a disposición de los miembros del Ministerio del Interior, del KGB, del Soviet Supremo, del Comité Central del PCUS y de trabajadores del Teatro Bolshói y de los diarios Pravda y Moskovsky Komsomolets. También fue lugar de residencia veraniega de los empleados de las embajadas de Argentina, Bulgaria, Japón, Francia, Inglaterra, Corea y Líbano. De aquella época ha llegado hasta nuestros días algún topónimo con reminiscencias revolucionarias, como el Estadio Oktyabr ("Octubre"), situado cerca del puerto. Durante la Segunda Guerra Mundial, un cuerpo de tanques del Ejército Rojo instaló su base de operaciones en Serebryany Bor y el 3r Ejército Soviético de Choque libró en este lugar combates de importancia estratégica contra la ocupación alemana. En la calle Tamanskoy hay un monumento que recuerda aquellos hechos. Está compuesto de un monolito conmemorativo de mármol y de un tanque IS-2, uno de los más poderosos y fuertemente blindados de la guerra (IS es el acrónimo de Iósif Stalin).




Con el número 1, el puerto fluvial de 1937. Con el 2, el puente Khoroshovskiy, de la misma época. Con el 3, el moderno puente Zhivopisnyy



 Fotografías del puerto fluvial de Serebryany Bor, construido en 1937. La primera imagen es más antigua y permite atestiguar el estado de abandono en que se encontraba esta infraestructura hasta hace unos años. Las otras fotografías muestran el aspecto actual del puerto, perfectamente restaurado pero víctima de los universales actos vandálicos



 Monumento soviético en la calle Tamanskoy, con el tanque IS-2 al fondo

Tras la disolución de la URSS, una parte de Serebryany Bor se convirtió en una urbanización de lujo en la que los oligarcas rusos pagan precios astronómicos por cada metro cuadrado junto a los canales. Estas suntuosas construcciones se levantan cerca de los viejos edificios donde residen ciudadanos de clase media, muchos de los cuales conocieron el parque en tiempos de la Unión Soviética. A diferencia de aquella época, han proliferado por todas partes una serie de infraestructuras de carácter lúdico destinadas a sus visitantes, como bares y zonas de juegos para niños. También equipamiento educativo para guiar e informar a las personas que acuden a este lugar interesadas en conocer la flora y la fauna de su entorno natural. En 2007 se inauguró sobre la avenida Krasnopresnensky el puente Zhivopisnyy (algo así como "Pintoresco"), una futurista estructura de color rojo más propia de la arquitectura soviética de los años ochenta. Degraciadamente, la prohibición de la práctica del nudismo ha restado atractivo a un espacio donde diversidad de costumbres, ecología y ocio parecían convivir de forma armoniosa. Esperemos que con el tiempo las autoridades municipales lleguen a la conclusión de que naturismo y “perversiones” son términos antónimos. Y que el FKK es una expresión colectiva de fusión con la naturaleza, que es lo que promueve precisamente este rincón de Moscú. En 1991 el parque fue declarado Monumento Natural de Importancia Regional.

Mayakovski













 El puente Zhivopisnyy, construido en 2007, es una de las puertas de acceso al Parque Nacional de Serebryany Bor. Este espacio, a tan solo 12 km del centro de Moscú, esconde unos rincones naturales de un atractivo y espectacularidad incomparables. Su perfecta señalización permite conocer a fondo los secretos que se esconden en su diversidad ecológica


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