sábado, 22 de julio de 2017

Paisajes de la Revolución: El viaje de Lenin a Petrogrado en abril de 1917

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Cualquier alternativa al corrosivo y aberrante "turismo de masas", ese modelo gregario de ocio vacacional que arrasa las culturas con las que tropieza, supone no sólo una última esperanza para nuestra maltrecha civilización, sino también el retorno a las esencias de aquellos viajes no comerciales del pasado. Una de estas alternativas, de las muchas que existen y que cada individuo debe tratar de descubrir por sí mismo, son los itinerarios geográficos ligados a las biografías de grandes personajes de la historia, unos personajes con los que el viajero, de forma abstracta, debe mantener una cierta conexión emocional relacionada con sus más profundos intereses. De este modo se consigue hacer buena la sentencia de Rainer Maria Rilke que afirma que «el verdadero y único viaje es el viaje interior».

Aprovechando un excelente artículo de Àngel Ferrero publicado hace unos meses en el diario Público, la que sigue es una propuesta con la que celebrar el Centenario de la Revolución de Octubre de una manera activa y comprometida: recorrer el trayecto entre Zúrich y Petrogrado que Vladímir Ilich Lenin realizó en el mes de abril de 1917. Un auténtico y particular «viaje interior» hacia uno de los capítulos fundamentales en la historia del siglo XX.

Mayakovski

Cuando Lenin cruzó una Europa en guerra para iniciar la Revolución de Octubre

El 16 de abril de 1917, hace justo cien años, el líder bolchevique llegó a la estación Finlandia, en Petrogrado (hoy San Petersburgo), después de vivir la Revolución de febrero y la abdicación del zar desde el exilio en Suiza. 

SAN PETERSBURGO, 16/04/2017 08:38 Actualizado: 16/04/2017 08:38 
ÀNGEL FERRERO

La Revolución de febrero y la abdicación del zar Nicolás II sorprendieron a Lenin en el exilio en Suiza. Las celebraciones, sin embargo, no duraron demasiado: para Lenin, observar estos acontecimientos desde la distancia no era una opción. Aunque decidido a regresar a Petrogrado, la travesía en una Europa en guerra distaba de estar exenta de complicaciones. Francia, aliada de Rusia en la Primera Guerra Mundial, denegó como el resto de países de la Entente la autorización, y una travesía por el Mediterráneo para entrar en Rusia por el sur quedaba descartada por ser demasiado larga y peligrosa. Uno tras otro –disfraces, pasaportes falsos o extranjeros, cruzar ilegalmente todas las fronteras–, todos los planes para llegar hasta Petrogrado se fueron abandonando. Aunque el tren que lo llevaría a él y otros disidentes políticos hasta Rusia es lo más recordado de este episodio de la revolución, cómo se llegó a esta particular solución resulta no obstante una historia mucho más interesante y que no desmerecería figurar en una novela o película de espías.




Entre el 21 de febrero de 1916 y el 2 de abril de 1917, justo antes del inicio de su viaje a Petrogrado, Lenin y Krúpskaya vivieron en un apartamento en el primer piso del número 14 de la Spiegelgasse de Zúrich. Una placa sobre la fachada de este edificio de cuatro plantas, habitado y en perfecto estado de conservación, recuerda dicha efeméride. La Spiegelgasse, un pasaje estrecho que atraviesa perpendicularmente la Untere Zäune, se encuentra situado en el barrio de Altstadt, muy cerca de la estación de tren y de la desembocadura del río Limmat en el Lago de Zúrich. En los bajos del número 14 hay un comercio dedicado a curiosos objetos físico-matemáticos llamado Aha

El socialdemócrata alemán Alexander Parvus, un personaje controvertido y con numerosos, y en ocasiones turbios, contactos –motivo por el cual Lenin siempre mantuvo una prudente distancia–, sirvió de enlace con el embajador alemán en el Imperio otomano, Hans Freiherr von Wangenheim, quien consiguió la autorización de Berlín y facilitó los recursos para la operación. Lo que siguió fue una suerte de desafío soterrado entre Lenin y von Wagenheim por ver quién conseguía superar en astucia al otro y aprovecharse de él: mientras el embajador alemán veía en los bolcheviques un instrumento con el que desencadenar el desconcierto en Rusia, y evitar así que el nuevo Gobierno Provisional mantuviese sus compromisos bélicos con los aliados obligando a Alemania a seguir combatiendo simultáneamente en dos frentes, Lenin, por su parte, consideraba la ayuda alemana como un medio para sus propios fines, que eran la revolución socialista en Rusia y su propagación al resto del continente y del mundo. Por pertenecer a un país neutral, los socialistas suizos fueron los encargados de mediar en las negociaciones entre los bolcheviques y los alemanes, que finalizaron el 4 de abril. El secretario general del Partido Socialista suizo, Fritz Platten, asumió la plena responsabilidad de la operación, que, a insistencia de Lenin, habría de realizarse con discreción. Con todo, los bolcheviques no pudieron evitar pese a todas sus precauciones la acusación de ser agentes del káiser.

El 9 de abril de 1917, a las 15:10 horas, los 32 exiliados rusos subieron a un tren en Zúrich. A pesar de los intentos de los bolcheviques, en la estación les aguardaba ya un grupo de airados emigrantes rusos, a cuyos insultos los viajeros respondieron cantando La Internacional y La Marsellesa. (...)


La Estación central de Zúrich, tal como la conocemos hoy en día, en el Bahnhofquai, fue construida en 1871 por el arquitecto alemán Jakob Friedrich Wanner. Por tanto, es la misma estación a la que acudieron Lenin, Krúpskaya y el resto de exiliados revolucionarios aquel 9 de abril de 1917, a las 15:30 horas, camino de su regreso a Rusia. En esta entrada, o en la que hay justo detrás, en la Bahnhofplatz, Lenin y sus camaradas cantaron La Marsellesa y La Internacional frente a los iracundos partidarios del zar que aguardaban su presencia en la estación. Entre el día de la partida y la fecha en que abandonaron el piso de la Spiegelgasse existe un desfase de una semana. En esos días posiblemente residieron en otro lugar de Zúrich

Lenin y la treintena de personas que lo acompañaban se citaron con Platten en un restaurante frente al edificio de la estación. Teniendo en cuenta que delante de la entrada en el Bahnhofquai solo está el río Limmat, lo más probable es que accedieran al interior de la terminal por la puerta lateral en la Bahnhofplatz. La estatua que hay en esta plaza, obra de Richard Kissling de 1889, representa a Alfred Escher, el industrial, político y pionero de los ferrocarriles suizos nacido en Zúrich. Sin duda, Lenin debió contemplar este mismo monumento mientras esperaba a que su tren partiera rumbo a Alemania

Fotografía de la Estación de Zúrich realizada desde un globo aerostático en 1907, diez años antes de la partida de Lenin desde este lugar. La imagen es de Eduard Spelterini y la tomó mientras sobrevolaba el parque Kasernenareal, al sudoeste de la estación

(...) El tren les condujo hasta el municipio fronterizo de Gottmadingen, donde les esperaba el célebre tren alemán y dos oficiales del país con conocimientos de ruso. Lenin exigió que al tren se le asignase el estatus de extraterritorial –los guardias alemanes no podrían tener acceso a los documentos ni al equipaje de los viajeros– y que nadie pudiese entrar en él una vez comenzase el trayecto (de ahí la leyenda del tren “blindado”). (...)

El pueblo alemán de Gottmadingen se encuentra situado a 62 km al noreste de Zúrich, muy cerca de la frontera. Como en tiempos de Lenin, esta ruta se puede completar hoy en día, sin excesiva dificultad, con los trenes de la empresa ferroviaria helvética SBB-CFF-FFS (SBB y FFS son los acrónimos de la traducción al alemán y al italiano de CFF, 'Chemins de fer fédéraux suisses'). El trayecto dura entre sesenta y cinco y noventa minutos dependiendo del itinerario que sigan los convoyes. El más inmediato pasa por la localidad suiza de Schaffhausen, en la riba derecha del Rin, donde hay que hacer trasbordo. Una ruta un poco más larga penetra primero en la ciudad alemana de Singen (Hohentwiel) donde otro tren, virando en dirección suroeste, lleva hasta Gottmadingen. Los precios oscilan entre 13 y 23 euros


Gottmadingen es un municipio rural de 10.000 habitantes perteneciente a la región alemana de Friburgo, en el Estado de Baden-Wurtemberg. Está compuesto de varias aldeas, entre las cuales la que comparte nombre con el término municipal, Gottmadingen, es la más importante. Aparte de la belleza de sus casas, bosques y campos de cultivo, esta localidad posee las ruinas de un castillo sobre el monte Heilsberg como lugar de interés cultural. Uno de los aspectos más interesantes del pueblo de Gottmadingen es su proximidad a la frontera con Suiza. Tal como muestra la segunda imagen (tomada desde lo alto de la villa en dirección sureste), los primeros terrenos agrícolas próximos a las últimas casas son alemanes, pero algunos de ellos, situados a un centenar de metros de distancia, ya pertenecen a Suiza. El bosque en el centro de la imagen también es suizo, así como el pequeño núcleo de casas que hay a la derecha. Sin embargo, un par de kilómetros más adelante, perdiéndose en el horizonte, vuelve a aparecer de nuevo el territorio alemán




La estación de tren de Gottmadingen, construida en 1863 y compuesta de dos vías y un pequeño edificio con anexos, se halla situada al norte del pueblo, cerca de un polígono industrial. Por esta terminal pasan a diario tanto trenes de la compañía alemana Deutsche Bahn (DB) como de la CFF suiza. Excepto un llamativo paso elevado construido en 2014, el aspecto de la estación poco debe de haber cambiado respecto a hace un siglo, cuando a Lenin y sus acompañantes "les esperaba el célebre tren alemán y dos oficiales del país con conocimientos de ruso". Para revivir aquella lejana tarde del 9 de abril de 1917, hay que imaginarse por un momento a toda esta comitiva, vestida con trajes y sombreros de la época, traspasando apresuradamente de un andén a otro entre sendos ferrocarriles portados por humeantes máquinas de vapor


Existen dos anécdotas relacionadas con este lugar, una relativa a los tiempos de Lenin y otra actual. La primera es que a cuatro kilómetros al sur de Gottmadingen, en el municipio suizo de Ramsen, existen dos caseríos con nombres premonitorios: Petersburg y Moskau SH (estas iniciales hacen referencia a su pertenencia al Cantón de Schaffhausen). Aunque a priori pueda parecer que son un homenaje al paso de Lenin por esta localidad, realmente tienen estos nombres desde mucho antes, probablemente desde mediados del siglo XIX. Incluso existió un restaurante llamado Moskau (segunda imagen) que tuvo muchos problemas durante la época del III Reich, cuando miembros de las SS llegaron a sospechar que tras sus paredes se escondía un nido potencial de filocomunistas que un día participaría en la invasión bolchevique de Alemania. Vista la situación, en 1934 cambió su nombre por un inofensivo "Hegau". La primera imagen muestra una perspectiva aérea de ambos caseríos, con Moskau en primer término y Petersburg en el centro de la fotografía.

La segunda anécdota hace referencia a que a principios de este mismo año la estación de tren de Gottmadingen ha sido privatizada por el gobierno alemán, en un intento de mejorar sus infraestructuras y servicios a través de la inversión privada. No deja de ser irónico que el lugar donde Lenin inició un viaje que cambió la historia para siempre, despojando al capitalismo ruso de la propiedad de los medios de producción, esté ahora en manos de unos particulares que sacarán provecho económico de la misma ruta que Vladímir Ilich hizo hace cien años

(...) Desde el sur, el tren cruzaría todo el país hasta llegar a Sassnitz, en el norte de Alemania. (...)

Sassnitz es una pequeña población costera situada en el norte de Alemania. Respecto a Gottmadingen, se encuentra en el extremo opuesto del país, a 1.100 kilómetros de distancia. Lenin realizó esta parte del viaje pasando por las ciudades de Stuttgart, Frankfurt y Berlín. Hoy en día se puede seguir este mismo trayecto, comprando billetes de tren en cada una de las estaciones, o escoger alguna de las diferentes rutas que la compañía alemana Deutsche Bahn (DB) propone directamente como itinerarios entre Gottmadingen y Sassnitz. El más rápido es un tren matutino con trasbordos en Karlsruhe, Hamburgo, Straslund y Lietzow que dura algo más de 12 horas. A continuación hay otro con cambios de convoy en Singen, Stuttgart, Berlín y Rostock que tarda 12 horas y tres cuartos. Los precios oscilan, dependiendo de la categoría del vagón y de algunos descuentos que se pueden aplicar, entre 115 y 145 euros. A partir de aquí, hay itinerarios de hasta 19 horas de duración y otros más breves pero con siete trasbordos a lo largo del recorrido. Los precios no varían demasiado comparados con los anteriores, con un máximo de 190 euros si se va en primera clase. Aunque cabe suponer que Lenin, con las locomotoras de vapor de hace un siglo, debió tardar mucho más en llegar a su destino (incluso varios días), el hecho de que fuese en el famoso "tren blindado", sin posibilidad de acceso a su interior por parte de las autoridades alemanas, debió rebajar el tiempo de duración de aquel viaje

La distribución geográfica del Imperio alemán en 1917 era muy diferente a la división en Estados de la actual Alemania. El 'Deutsches Reich', resultante de la unificación llevada a cabo por Guillermo I en 1871, se dividía en una serie de reinos, ducados, grandes ducados, principados y ciudades hanseáticas libres, con representantes de cada una de estas unidades territoriales en el Consejo Imperial ('Bundesrat') y la Dieta Imperial ('Reichstag'). El Reino de Prusia cubría el 60% del territorio total del Imperio, que comprendía aproximadamente la Alemania que conocemos hoy en día más una parte de Francia y Polonia y todo Kaliningrado (Rusia). El trayecto en "tren blindado" de Lenin, que ahora implicaría atravesar cinco o seis Estados alemanes, en aquella época supuso pasar aproximadamente a través del Gran Ducado de Baden, el Reino de Wurtemberg, el Gran Ducado de Hesse, los Reinos de Sajonia y Prusia y los dos Grandes Ducados de Mecklemburgo, cada uno con sus propias formas de gobierno e instituciones 


Sassnitz es una localidad turística y portuaria de 10.000 habitantes perteneciente al Estado de Mecklenburgo-Pomerania Occidental. Se encuentra situada en la costa oriental de la isla de Rügen, cerca del Parque Nacional de Jasmund. Entre 1949 y 1990 formó parte de la República Democrática Alemana y su puerto, construido en 1984 en el subdistrito de Mukran, conectó la URSS con Alemania Oriental a través de barcos que transportaban los trenes de mercancías. Cuando Lenin pasó por esta ciudad en 1917 no podía ni imaginarse que, treinta y dos años después, Sassnitz formaría parte de un país satélite de la Unión Soviética


En lo alto de una colina, muy cerca del puerto y de un antiguo museo, hay una placa conmemorativa dedicada al paso de Lenin por esta localidad en 1917. El museo cerró tras la reunificación alemana y la lápida se encuentra en tan mal estado que apenas se puede leer su inscripción: «Vladímir Ilich Lenin regresó de su exilio en 1917 vía Sassnitz, para liderar la Gran Revolución Socialista de Octubre en Rusia». Dentro del núcleo urbano del pueblo existen otros elementos que recuerdan su pasado antifascista y que merecen ser visitados como complemento al viaje de Lenin. Por ejemplo, el monumento frente al Ayuntamiento dedicado a las víctimas del fascismo, obra de Reinhard Schmidt (1973); o la escultura en la tumba del objetor de conciencia Hermann Bebert, en el cementerio Waldfriedhof, ejecutado por los nazis en 1945


El edificio de la Estación de Sassnitz, situado cerca del puerto de la población, se construyó en 1937. Por consiguiente, no fue la terminal en la que Lenin descendió del "tren blindado" antes de dirigirse al barco que le llevaría hasta Suecia



Desde 1984 la Estación de ferrys se encuentra lejos del núcleo de Sassnitz. Está en el subdistrito de Mukran, a unos 5 km de distancia al sur de la Estación de tren. Aquí se cogen actualmente los barcos que llevan a Trelleborg, en Suecia

(...) Allí tomaron un ferry que los llevó hasta Trelleborg, en Suecia. (...)

El 13 de abril, cuatro días después de dejar Zúrich, Lenin y los suyos tomaron un barco con destino a Suecia. En la actualidad, solo una compañía de ferrys realiza el trayecto entre Sassnitz y Trelleborg, de 85 kilómetros de distancia: la sueca Stena Line. El trayecto dura 4 horas y hay catorce travesías a lo largo de la semana. Los precios pueden variar mucho dependiendo de la temporada, desde los 132 euros del mes de julio a los 53 euros del mes de noviembre (son precios para un pasajero en viaje solo de ida)

Trelleborg es la ciudad más meridional de Suecia, además de ser la capital del municipio homónimo. Con cerca de 30.000 habitantes, su economía local se nutre del negocio portuario y de algunas importantes empresas industriales


La Estación Central de Trelleborg, con sus reconocibles torres con tejados cónicos, se encuentra situada a pocos pasos del puerto, hasta donde llegan también las vías del tren para cargar los vagones en los ferrys que parten hacia Rostock, Travemünde, Swinoujscie y Sassnitz. Esta estación fue inaugurada en 1897 y permaneció en funcionamiento hasta 1971. Por lo tanto, es la que tuvo que utilizar Lenin para coger el tren que lo llevaría hasta Estocolmo. La estación reabrió sus puertas hace tan solo un año y medio, en diciembre de 2015

(...) El 13 de abril los bolcheviques rusos se desplazaron hasta Estocolmo, donde fueron recibidos por simpatizantes locales. (...)

El trayecto en ferrocarril desde la Estación Central de Trelleborg (reinaugurada en diciembre de 2015, después de 44 años sin servicio) hasta la Estación Central de Estocolmo, a 650 kilómetros de distancia, se completa en unas 6 horas. Hay un único itinerario que pasa por las ciudades de Malmö y Södertälje, donde hay que cambiar de convoy en ambas estaciones. Los trenes nocturnos, sin embargo, hacen este viaje sin necesidad de realizar trasbordos. La compañía ferroviaria sueca Statens Järnvägar (SJ AB) ofrece tarifas de entre 1.010 y 1.420 coronas suecas (103,90 y 146,08 euros) por persona y trayecto


El bello edificio de la Estación Central de Estocolmo, conocida como Stockholm C, fue diseñado por el arquitecto Adolf W. Edelsvärd e inaugurado en 1871. Es, en consecuencia, la terminal en la que Lenin tomó otro tren para continuar su ruta hacia el norte de Suecia. La segunda fotografía, en comparación con la primera, de 1890, muestra los cambios que ha sufrido la estación a lo largo de su casi siglo y medio de existencia

Estocolmo, capital del Reino de Suecia, fue la primera ciudad importante que Lenin y su séquito visitaron tras haber dejado Zúrich cuatro días atrás. El 13 de abril cambiaron de tren en su Estación Central para proseguir el viaje hacia Petrogrado. Actualmente, con casi un millón y medio de habitantes, es una de la "ciudades alfa" con mejor calidad de vida de todo el mundo. Dice la Wikipedia que «la Suecia moderna surgió de la Unión de Kalmar en 1397, y de la unificación del país por el rey Gustavo Vasa en el siglo XVI. En el siglo XVII, amplió sus territorios para formar el Imperio sueco. La mayor parte de los territorios conquistados fuera de la península escandinava se perdieron durante los siguientes siglos. La mitad oriental de Suecia constituida por la mitad oriental de Norrland y Österland se perdió frente a Rusia en 1809. Desde 1814, no ha participado en ningún conflicto, manteniendo una política exterior de paz y neutralidad en tiempos de guerra». Tras unirse a Noruega en 1814, se separó de este país en 1905 

(...) El viaje continuaría poco después hasta Harapanda, desde donde cruzaron la frontera con Finlandia e hicieron escala en Tornio y Helsinki antes de tomar el tren definitivo a Petrogrado. (...)

 La distancia desde Estocolmo hasta Haparanda es de 1.023 kilómetros, casi la misma que de Gottmadingen a Sassnitz. La mayoría de trenes de la compañía Statens Järnvägar (SJ AB) realiza el trayecto por la orilla izquierda del Golfo de Botnia, en el Mar Báltico. Sin embargo, el transporte de viajeros entre Luleå y Haparanda fue interrumpido en 1992, quedando esa parte de la línea restringida a los trenes de mercancías. Es por ello que resulta imposible hoy en día reproducir todo el viaje de Lenin en tren desde la capital sueca hasta la última ciudad en la frontera con Finlandia. Mientras que actualmente muchos tramos de ese trayecto hay que completarlos en autocar, la conexión con los trenes finlandeses no se retoma hasta la ciudad de Kemi. En 2012 se reabrió una parte de la línea entre Kalix y Haparanda y hay previstos otros proyectos de modernización y restauración de la infraestructura ferroviaria en esa zona, lo cual convierte en imprevisible cualquier viaje en tren por el norte del Golfo de Botnia.

Debido a esta anomalía, la combinación de ciudades en las que hay que hacer trasbordos, y la duración de los mismos, es muy variable. Existe un tren nocturno que realiza la ruta en 10 horas, con salida de Estocolmo a las 18:22 de la tarde y cambios de tren en Sundsvall (a las 22:07) y en Härnösand (a las 23:23), en este caso con una espera en los andenes de casi 2 horas. A las 08:20 del día siguiente un autocar transporta a los pasajeros desde Luleå hasta Haparanda, llegando a su destino a las 10:35 de la mañana. Los precios de todo el trayecto oscilan entre las 878 y a las 1.454 coronas suecas. Cabe suponer que la duración del viaje de Lenin por territorio sueco fue significativamente más largo, teniendo en cuenta que no disponían del "tren blindado" alemán

La sueca Haparanda (a la izquierda) y la finlandesa Tornio (a la derecha) son dos poblaciones típicamente fronterizas separadas por el río Torne. La guerra entre Suecia y Rusia provocó en 1808 la incorporación de Finlandia al Imperio ruso. Es por este motivo que los suecos fundaron Haparanda, como compensación por la pérdida de Tornio. La línea roja en el mapa indica el camino que sigue la vía férrea entre ambas localidades, con las respectivas estaciones de tren rodeadas por un círculo. El ancho de vía es diferente en cada país, así que para poder continuar circulando al otro lado de la frontera es necesario adaptar los vagones mediante un cambio de ejes (con el procedimiento denominado "extracción de bojes"). En 1917 Finlandia era aún un Gran Ducado autónomo perteneciente al Imperio ruso, así que esta frontera que ahora separa, de una forma testimonial, a dos países de la Unión Europea, hace un siglo era uno de los límites territoriales que separaban Rusia del resto del mundo. Tras la Revolución de Octubre, Finlandia declaró la independencia unilateral de la Rusia soviética

Sobre el puente de la autopista E4 se encuentra una de las líneas imaginarias que separan Suecia de Finlandia. A la izquierda de la imagen aparece el edificio de la aduana, sin la trascendencia que tuvo en el pasado debido a que ahora ambos países forman parte del Acuerdo de Schengen

El edificio de la Estación de tren de Haparanda, tal como nos ha llegado hasta nuestros días, fue diseñado por el arquitecto Folke Zettervall e inaugurado en 1918. Por poco tiempo, Lenin no pasó por este edificio sino por el que había en su lugar. En el siglo XIX, el pionero de los viajes Thomas Cook dijo que «Un verdadero trotamundos debe haber visitado Tumbuctú, Samarcanda y Haparanda» 


La modesta Estación de tren de Tornio, inaugurada en 1903, se encuentra a casi 3 kilómetros de distancia de la Estación de Haparanda. Un puente ferroviario construido en 1919 permite superar el río Torne, conectando ambas estaciones. En la fachada de la estación de Tornio hay una placa colocada el 11 de agosto de 1967 que recuerda el paso de Lenin por este lugar

La distancia desde Haparanda y Tornio hasta la capital finlandesa, Helsinki, es de 746 kilómetros. Los trenes de la compañía VR-Yhtymä Oy realizan este recorrido en 12 o 13 horas, con salidas de Tornio a las 20:51 y llegadas a Helsinki a las 08:32 o 09:45 del día siguiente, dependiendo del convoy, pasando por ciudades como Oulu, Kokkola y Tampere. De momento, el trayecto entre Tornio y Kemi, donde se coge el primer tren, debe realizarse en autocar. Visto con la perspectiva y las cifras que ofrecen los mapas, en lo tocante al ahorro de tiempo el tren no es la mejor elección para viajes entre Estocolmo y Helsinki. Comprende un total de 1.769 km, mientras la ruta en barco es de tan solo una quinta parte (347 km)




En la ruta en tren desde Tornio hasta Helsinki se encuentra Tampere, una ciudad finlandesa que alberga actualmente uno de los pocos museos dedicados a Lenin que quedan en todo el mundo y el único que fue inaugurado en su día más allá de las fronteras de la Unión Soviética. Situado en el número 28 de la calle Hämeenpuisto, abrió sus puertas en este mismo edificio, sede de la Casa de los Trabajores, el 20 de enero de 1946, víspera del vigésimo segundo aniversario del fallecimiento de Vladímir Ilich. Aquí tuvieron lugar las reuniones secretas del Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia celebradas entre 1905 y 1906, unas reuniones durante las cuales Lenin se encontró por primera vez con Stalin. Aunque no consta en ningún sitio que él y su séquito hiciesen parada en esta ciudad en 1917, es una de las visitas imprescindible en este homenaje al líder de la Revolución de Octubre (siempre que la combinación de trenes lo permita)

La Estación de tren de Helsinki, llamada actualmente (en finés y sueco) 'Helsingin päärautatieasema-Helsingfors centralstation', fue abierta al público en el año 1862. El arquitecto Gottlieb Eliel Saarinen reconstruyó el edificio de la terminal en 1919, en estilo Art Nouveau, utilizando para ello el granito finés, que le confiere ese aspecto tan particular, y dotándola de su famoso campanario, obra del escultor Emil Wikström. Considerada actualmente una de las estaciones más bellas del mundo, no fue la que Lenin conoció durante su viaje

Helsinki (Helsingfors, en sueco) fue fundada en 1550 por el rey Gustavo I de Suecia, como "rival" de la ciudad de Tallin, situada en la orilla opuesta del Golfo de Finlandia. En 1809, tras la Guerra finlandesa entre Rusia y Suecia, paso a formar parte del Imperio ruso como Gran Ducado de Finlandia. Pocos meses después del paso de Lenin por esta ciudad, el Ducado declaró su independencia unilateral de la Rusia soviética, una declaración que fue respondida con la ocupación de las tropas de la Guardia Roja durante la Guerra Civil de Finlandia de 1918. Los alemanes, que luchaban del bando de la Guardia Blanca Finlandesa, recuperaron la ciudad para sus aliados en abril de ese mismo año. En 1939, la Unión Soviética trató de invadir el país en la llamada Guerra de Invierno, durante la cual sólo pudo obtener un 10% del territorio finlandés y un 20% de su capacidad industrial. Tras el Tratado de Paz de Moscú, Finlandia se alió con la Alemania de Hitler y colaboró en la invasión nazi de la URSS obligando a Stalin a desviar parte de sus tropas a la frontera finesa, durante la Guerra de Continuación. El conflicto finalizó con la victoria soviética y la firma de un armisticio. Hoy Helsinki es una cosmopolita y elitista capital nórdica, considerada una de las mejores ciudades del mundo en cuanto a su diseño y de las más deseadas para residir en ella 

La ruta en tren entre Helsinki y San Petersburgo, de 390 kilómetros de distancia, se desvía hacia el norte para superar el Golfo de Finlandia. Los trenes de la compañía finlandesa VR-Yhtymä Oy la recorren en poco menos de 3 horas y media, pasando por Lathi, Kouvola, Vainikkala (un pueblo fronterizo) y Víborg. El precio oscila entre 109 y 115 euros. Curiosamente, en los mapas finlandeses la ciudad de Víborg aún aparece escrita con su nombre finés, Viipuri (pasó a ser rusa en 1944)


Desde el puente de la carretera 3891 sobre la Estación de tren de Vainikkala (Finlandia) se divisan, en dirección este, las primeras colinas en territorio ruso. Son las que se ven al fondo de la imagen, a la derecha. Lee Harvey Oswald, el supuesto asesino de John F. Kennedy en 1963, pasó por este lugar, camino a la URSS, antes de los acontecimiento de Dallas



Aunque la frontera con Rusia se encuentra (físicamente) dos kilómetros más adelante, en la Estación de Vainikkala se halla la oficina de la Aduana. En la mayoría de trenes es obligatorio pasar por el edificio de la terminal para formalizar el control de pasaportes y equipajes, excepto en los de gran velocidad (como el 'Allegro' que aparece en la imagen) en los cuales la inspección se lleva a cabo en el mismo convoy

(...) Allí el clima político no parecía jugar a su favor. Según un testimonio, durante el receso de una sesión del Gobierno Provisional en marzo, Aleksandr Kerenski –el futuro primer ministro de Rusia, entonces ministro de Justicia– dijo en broma: “Espere, Lenin está de camino, entonces comenzará todo en serio”. El comentario fue recogido con risas.


Lenin llega a Petrogrado

El 16 de abril llegaba a la estación Finlandia, procedente de Helsinki, el vapor H2-293 de fabricación estadounidense. (...)

La Estación de Finlandia se encuentra situada en el número 5 de la plaza Lenin, en San Petersburgo, muy cerca del río Neva y de lugares emblemáticos de la ciudad como el Palacio Táuride o el Crucero Aurora

Lenin llegó a la Estación de Finlandia en Petrogrado el 16 de abril de 1917. Construida en 1870 (año del nacimiento de Lenin) por la compañía finlandesa Suomen Valtion Rautatiet, no se convirtió en propiedad del Estado ruso hasta 1918, tras un intercambio de propiedades entre ambos países. La fotografía se tomó en algún momento entre 1908 y 1912 


Fotografías de la Estación de Finlandia en Leningrado (antiguo Petrogrado) realizadas entre los años 1927 y 1929. En la primera puede verse la célebre estatua de Lenin en la que aparece representado de pie sobre un vehículo ametralladora con coraza de acero, obra de 1926 del escultor S.A. Yevseyev y los arquitectos V.A. Shchuko y V.G. Gelfreykh. En esa misma plaza, y desde lo alto del vehículo blindado, Lenin dirigió sus primeras palabras al pueblo ruso tras su regreso del exilio





La Estación de Finlandia fue la única que funcionó en la ciudad durante el sitio de Leningrado, entre 1941 y 1943. Debido a su estado casi ruinoso, se demolió a finales de los años cincuenta del siglo XX para ser substituida por una más moderna, de estilo Funcionalista, inaugurada el 4 de junio de 1960. Fue diseñada por el ingeniero I.A. Rybin y los arquitectos P.A. Ashastin, N.V. Baranov y Y.N. Lukin. La estatua de Yevseyev se alejó unos metros en dirección hacia el río Neva. Las fotografías son del autor del blog, tomadas en julio de 2007



En la fachada principal de la nueva Estación de Finlandia aparecieron ornamentos alegóricos con la Revolución de Octubre como tema central (primera imagen, del autor del blog). También dos pórticos, opuestos el uno del otro, que recuerdan los que tenía la estación original de 1870. Se encuentran, respectivamente, en la fachada exterior de la izquierda, junto a la calle Botkinskaya, y al lado de uno de los andenes


 

El tren que condujo a Lenin desde Helsinki a Petrogrado estaba impulsado por la locomotora H2-293, una máquina propiedad de los ferrocarriles finlandeses fabricada en 1900 por la empresa de Virginia (EE.UU.) 'Richmond Locomotive Works'. Conducía la locomotora el ingeniero finlandés Hugo Javala. Cuando en agosto de ese año Lenin tuvo que huir de nuevo a Finlandia, lo hizo en un tren con esta misma máquina de vapor. Tras la Revolución, la H2-293 regresó a Finlandia donde fue utilizada durante décadas por los servicios ferroviarios de aquel país hasta ser asignada en los años cuarenta a los trenes de cercanías de la Estación de Tampere. Allí fue localizada en febrero de 1947 por una delegación del gobierno soviético mientras iban de camino a la Conferencia de Paz de París. En 1957 el gobierno finlandés donó la locomotora a la URSS con motivo de la conmemoración del 40º aniversario de la Revolución de Octubre. Tras un periplo de siete años, en los que fue exhibida en varios emplazamientos de Leningrado, en 1964 quedó definitivamente instalada en el interior de una urna de cristal junto a los andenes de la Estación de Finlandia, donde hoy en día continúa expuesta

(...) Hasta aquella fecha el Partido Socialdemócrata Obrero de Rusia bolchevique (POSDR-b) –más conocido simplemente como Partido bolchevique–, como el resto de partidos demócratas y socialistas, había apoyado con más o menos reservas al Gobierno Provisional: de los 400 diputados del Soviet de Petrogrado, por ejemplo, sólo 19 votaron en contra de la transferencia de poder al Gobierno Provisional. “El problema fundamental es establecer una república democrática”, escribía el diario Pravda en su primer número. “El proletariado busca conseguir libertad para la lucha por el socialismo, su meta última”, afirmaba, por su parte, el Soviet de Moscú.

Los socialistas se atenían con ello a la hoja de ruta establecida por el marxismo ortodoxo de la Segunda Internacional, desarrollada a partir de una versión escolástica de los escritos de Marx y Engels según la cual el desarrollo capitalista era imprescindible para sentar las bases del socialismo. En los consejos de obreros y soldados el sentimiento era muy diferente, y la demanda a transferir todo el poder a los soviets, mayoritaria. El comité del barrio de Vyborg, por ejemplo, llegó a imprimir carteles con este llamamiento, un eslógan –“todo el poder a los soviets”– que después se haría mundialmente famoso.

El economista marxista Nikolái Sujánov nos ha legado una viva descripción –que Trotsky recoge en su Historia de la Revolución rusa– de la llegada de Lenin a Petrogrado. Una comitiva institucional aguardaba al dirigente bolchevique en la estación para entregarle un ramo de flores y recibirlo con honores, pero también desconfianza. “Lenin entró, o más bien corrió hasta la 'sala del zar' con su gorra, las mejillas tersas por el frío y un lujoso ramo de flores en sus brazos”, escribe Sujánov.

“Corriendo hasta el centro de la sala, se detuvo frente a [el presidente del Soviet de Petrogrado, Nikolái] Chjeidze como si hubiera encontrado un obstáculo completamente inesperado. Allí, Chjeidze, sin abandonar su apariencia melancólica, pronunció el siguiente 'discurso de gratitud' cuidadosamente, preservando no sólo el espíritu y la voz de un instructor moral: 'Camarada Lenin, en nombre del Soviet de Petrogrado y de la revolución toda, le doy la bienvenida a Rusia… pero consideramos que la principal tarea de la democracia revolucionaria ahora es defender nuestra revolución contra todo tipo de ataques, de dentro y de fuera… Esperamos que se una a nosotros en la consecución de este fin.' […]"

Sujánov prosigue: "Lenin, según parece, sabía bien como lidiar con ello. Se mantuvo de pie observando, como si lo que estaba sucediendo no fuese con él, su mirada recorrió la sala, miró al público que le rodeaba e incluso examinó el techo de la 'sala del zar' mientras reordenaba el ramo de flores (que apenas armonizaba con su figura) y, finalmente, alejándose de los delegados del Comité Ejecutivo, 'respondió': 'Estimados camaradas, soldados, marinos y trabajadores, estoy contento de poder saludaros en la victoriosa revolución rusa, de saludaros como la vanguardia del ejército proletario internacional… la hora no está lejos, como nos recuerda nuestro camarada Karl Liebknecht, de que el pueblo apunte sus armas contra sus explotadores capitalistas… La revolución rusa que habéis conseguido ha abierto una nueva época".

El discurso de Lenin entusiasmó tanto a los soldados presentes que éstos pidieron que les acompañase al exterior para dirigirse desde uno de los vehículos blindados a una manifestación que había frente a la estación. “La noche entrante hizo la procesión especialmente impresionante”, escribe Sujánov. “Habiéndose apagado las luces de los blindados restantes, el penetrante rayo de luz del proyector del vehículo sobre el que Lenin se encontraba apuñalaba la noche. Y recortaba, en la oscuridad de las calles, a los grupos de excitados obreros, soldados y marinos, los mismos que habían conseguido la gran revolución y luego dejado que el poder se les escurriera entre los dedos. La banda de música dejó de tocar para permitir a Lenin repetir o variar su discurso ante la llegada de nuevos oyentes".

Frente a la estación, hoy reformada, se alza todavía un monumento soviético que recuerda aquel momento, y que en 2009 fue víctima de un atentado por parte de desconocidos, probablemente militantes de ultraderecha, que colocaron en el pedestal un explosivo que al detonar causó ligeros desperfectos en la estatua de bronce (concretamente un agujero de entre 80 y 100 centímetros en el abrigo de la figura de Lenin).

Desde la estación Finlandia, la comitiva se trasladó hasta la mansión Brandt –popularmente conocida como “el palacio de Kschessinska” debido a que en ella vivió la bailarina Mathilde Kschessinska, amante del zar Nicolás II–, que funcionaba como cuartel general de los bolcheviques luego de haberla requisado. “Nunca olvidaré aquel discurso atronador, sobrecogedor y asombroso no sólo para mí, un hereje que había entrado por accidente, sino para los creyentes, para todos ellos”, recuerda Sujánov. “Afirmo que nadie allí –continúa– había esperado algo parecido. Parecía como si los elementos y el espíritu de la destrucción universal hubiesen emergido de sus mazmorras, no conociendo obstáculo ni duda, ni dificultad personal o consideración personal, para sobrevolar la sala de banquetes del palacio de Kschessinska sobre las cabezas de los embrujados discípulos.”

Al día siguiente Lenin presentaría al partido un resumen de su discurso, conocido como las Tesis de abril, considerado ampliamente como uno de los documentos más importantes de la revolución, el que empujó a los trabajadores, soldados y marinos a cruzar el Rubicón.


Las tesis de abril

'Las tareas del proletariado para la presente revolución', que es el título oficial de las Tesis de abril, apareció en el diario Pravda el 20 de abril (7 de abril según el antiguo calendario juliano), y en él Lenin criticaba la política del Gobierno Provisional de mantener la guerra y no señalar un plazo para la convocatoria de una Asamblea Constituyente, y pedía retirarle todo apoyo.

“La peculiaridad del momento actual en Rusia consiste en el paso de la primera etapa de la revolución, que ha dado el poder a la burguesía por carecer el proletariado del grado necesario de conciencia y de organización, a su segunda etapa, que debe poner el poder en manos del proletariado y de las capas pobres del campesinado”, sostenía Lenin. E inmediatamente llamaba a sus camaradas a intensificar la labor de propaganda con un programa sencillo y claro:

Desenmascarar a este gobierno, que es un gobierno de capitalistas, en vez de propugnar la inadmisible e ilusoria 'exigencia' de que deje de ser imperialista. […] Explicar a las masas que los soviets de diputados obreros son la única forma posible de gobierno revolucionario y que, por ello, mientras este gobierno se someta a la influencia de la burguesía, nuestra misión sólo puede consistir en explicar los errores de su táctica de un modo paciente, sistemático, tenaz y adaptado especialmente a las necesidades prácticas de las masas. [… ] No una república parlamentaria volver a ella desde los soviets de diputados obreros sería dar un paso atrás sino una república de los soviets de diputados obreros y campesinos en todo el país”.

Entre las medidas a implantar por este futuro gobierno de consejos, Lenin mencionaba, entre otras, limitar la remuneración de los funcionarios públicos al salario medio de un obrero cualificado y hacerlos revocables en todo momento, nacionalizar las tierras y trasladar la cuestión de la reforma agraria a los consejos de campesinos o la creación de una banca pública nacional.

Las propuestas de Lenin no fueron acogidas con entusiasmo por sus correligionarios. El teórico marxista Gueorgui Plejánov las calificó de “delirantes” e incluso los editores de Pravda afirmaron que “en cuanto al esquema general del camarada Lenin, nos parece inaceptable, pues comienza con la asunción de que la revolución democrático-burguesa ha terminado, y cuenta con una inmediata transformación de esta revolución en una revolución socialista”. El propio Lenin se tomó estas reacciones con filosofía: “El pueblo ruso –dijo– es cien veces más revolucionario que nosotros”. La crisis política estaba abierta y los campos comenzaban a reorganizarse. El tablero para una segunda revolución estaba dispuesto.

Público, 16/04/2017

Lenin viajó de Zúrich a Petrogrado entre los días 9 y 16 de abril de 1917. A lo largo de esas 7 jornadas históricas recorrió un total de 3.971 kilómetros en tren y 85 kilómetros en barco. Hoy en día, tomando los trenes más rápidos y con menos paradas, la misma ruta se realiza en 49 horas (incluyendo las 4 horas en el ferry de Sassnitz), el equivalente a 2 días completos. A este tiempo hay que añadir las estancias en hoteles (exceptuando cuando el trayecto es en tren nocturno) y las visitas a poblaciones de interés, como Estocolmo, Tampere o Helsinki, y a los monumentos y placas en Sassnitz o Tornio. Tras esos 4 o 5 días que puede tomar el viaje completo, según el diseño que haga cada uno de sus itinerarios y excursiones, hay que añadir la estancia final en Petrogrado-Leningrado-San Petersburgo, cuyos paisajes de la Revolución dan para otro artículo

(Fuentes: https://es.wikipedia.org/wiki/Zúrich, https://de.wikipedia.org/wiki/Zürich_Hauptbahnhof, https://www.sbb.ch/fr/home.html, https://de.wikipedia.org/wiki/Gottmadingen, https://es.wikipedia.org/wiki/Gottmadingen, http://www.suedkurier.de/region/kreis-konstanz/gottmadingen/, http://www.wiedenmeier.ch/wordpress/, https://de.wikipedia.org/wiki/Sassnitz, https://leninisstillaround.com/2015/04/30/am-tor-zum-norden/, http://www.trelleborg.se/sv/aktuellt/evenemangskalender/gora/trelleborg-centralstation/, https://sv.wikipedia.org/wiki/Trelleborg, https://sv.wikipedia.org/wiki/Trelleborg, https://es.wikipedia.org/wiki/Imperio_alemán, https://www.jernhusen.se/om-jernhusen/press/2016/01/no.18-office--lounge-oppnar-pa-stockholms-centralstation/, https://sv.wikipedia.org/wiki/Stockholms_centralstation, https://www.cornerstone-group.com/office/cornerstone-stockholm/, https://sv.wikipedia.org/wiki/Haparanda, https://sv.wikipedia.org/wiki/Torneå, http://www.haparandatornio.com/se-och-upplev/Station/87, https://en.wikipedia.org/wiki/Haparanda_Line, https://en.wikipedia.org/wiki/Tornio, https://fi.wikipedia.org/wiki/Lenin-museo, https://fi.wikipedia.org/wiki/Helsinki, https://es.wikipedia.org/wiki/Estación_Central_de_Helsinki, https://es.aegeanair.com/descubrir/destinos/helsinki/, https://es.wikipedia.org/wiki/Guerra_de_Invierno, https://es.wikipedia.org/wiki/Guerra_de_continuación, http://www.russiantrains.com/, https://hiveminer.com/Tags/vainikkala, https://finland.fi/life-society/allegro-speeds-up-saint-petersburg-line/, https://pastvu.com/, https://es.wikipedia.org/wiki/Estación_Finlyandsky, https://ru.wikipedia.org/wiki/Финляндский_вокзал, https://ru.wikipedia.org/wiki/H2-293, https://en.wikipedia.org/wiki/Richmond_Locomotive_Works, Google Maps y Streetview [desde 12/06/2017 hasta 19/07/2017] y https://www.viamichelin.es/)

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