miércoles, 9 de julio de 2014

10 años del "escándalo Rasputín"


Hoy se cumplen 10 años del llamado "escándalo Rasputín". En febrero de 2004 una delegación de miembros del gobierno autonómico balear, encabezada por su presidente Jaume Matas y otros políticos del Partido Popular, viajaron a Moscú con el objetivo de promocionar las Islas Baleares como destino turístico. En julio de ese mismo año el rotativo Diario de Mallorca publicaba la noticia que relacionaba ese viaje oficial con unos servicios privados en el club de prostitución "Rasputín", cuyo importe había sido cargado a los gastos de la Comunidad Autónoma, és decir, se pagó con dinero público. En la foto (realizada en la plaza Manézhnaya) aparecen los políticos españoles implicados en el caso: de izquierda a derecha, Carlos Delgado (consejero hasta hace muy poco del gobierno de José Ramón Bauzá e implicado también en un caso de corrupción relacionado con Radio Calvià), Juan Carlos Alía (gerente de Ibatur y único dimisonario), Jaume Matas (Presidente de la Comunidad Autónoma, ex-Ministro del gobierno de Aznar e imputado en el Caso Noos, la trama de corrupción urdida por Iñaki Urdangarín, yerno del Rey Juan Carlos) y Joan Flaquer (consejero de Turismo y conocido en este asunto por no haber regresado al hotel en toda la noche).

Lo grotesco de todo este asunto es que el "viaje promocional" de los políticos baleares coincidió de forma sospechosa con un partido de fútbol entre el R.C.D. Mallorca y el Spartak de Moscú. Y que Juan Carlos Alía cargó esos gastos al erario público porque, según dijo, confundió las entradas del "Teatro Erótico Rasputín" con los tiques de los "taxis" que utilizaron en los traslados. Las entradas y las copas costaron menos de 400 euros.


El Club Rasputín (punto rojo) se halla enclavado en el bulevar Zubovskiy número 25, muy cerca del puente Krimskiy. Los servicios que ofrece (striptease, karaoke, masajes) se encuentran profusamente explicados en páginas web promocionales de la ciudad, como por ejemplo http://www.vashdosug.ru/msk/concert/place/7638/
(Fuente: Google Maps 08/07/2014)


 El 'Rasputín' abrió sus puertas en 1997 y fue el primer local de estas características que existió en la ciudad. Representa, por lo tanto, la entrada del capitalismo salvaje en la Rusia de los años 90. Y representa también la época de desmanes económicos en la España del "pelotazo" inmobiliario. El club moscovita se encuentra justo enfrente de la agencia de noticias 'Ria Novosti' (fusionada a 'Russia Today' hace unos meses) y al lado del edificio que albergó en el pasado la Editorial Progreso. Así pues, irónicamente, los políticos del "caso Rasputín" se metieron en la boca del lobo delante mismo de una redacción de noticias (que nada tuvo que ver con el conocimiento del escándalo) y al lado de un lugar donde en tiempos soviéticos se publicaron innumerables libros rusos traducidos al español
(Fuente: Google Street View 08/07/2014)



Rasputín, el escándalo nunca aclarado
 
Se cumplen diez años del pago con fondos públicos de las entradas y copas en un club de alterne de Moscú

09.07.2014 | 06:30
Felipe Armendáriz. Palma
 


Estos días se cumplen diez años del estallido del escándalo Rasputín, el pago con fondos públicos del Govern de las entradas, copas y quizás algo más en el club de alterne de lujo moscovita del mismo nombre. El caso, desvelado por DIARIO de MALLORCA, costó el cargo, el 8 de julio del 2004, al entonces gerente del Ibatur, Juan Carlos Alía, pero en todo este tiempo no se ha conseguido aclarar quiénes participaron en aquella juerga pagada por todos los ciudadanos.

“Han ido de putas con el dinero público y todavía vienen a reñir a los diputados que hacen preguntas”, resumió el nacionalista Pere Sampol en el Parlament balear el caso Rasputín y la reacción del entonces Govern del Partido Popular (PP), presidido por Jaume Matas.

Sampol usó la expresión más plástica para lo ocurrido, a finales de febrero del 2004, en el Teatro Erótico Rasputín, un local de sexo situado en el centro de Moscú y que fue noticia mundial tras desvelar este diario que políticos mallorquines lo habían visitado y habían pasado las facturas al Govern.

La historia se publicó en la edición del 8 de julio del 2004: “El Govern presenta al Parlament gastos de un club de alterne ruso”, “Matas encabezó la expedición a Moscú que ha cargado a la Comunidad siete billetes del complejo sexual Rasputín”.

Los hechos se remontaban a febrero anterior cuando Matas; el entonces conseller de Turismo Joan Flaquer; y dos de sus hombres de confianza: Juan Carlos Alía y Joan Francesc Salas, jefe de gabinete, hicieron un viaje de promoción turística a Rusia, que casualmente coincidía con el partido del Real Mallorca-Spartak de Moscú. Otra expedición mallorquina, encabezada por el entonces alcalde del PP de Calvià, Carlos Delgado, también visitó Moscú esos días para promocionar un torneo de ajedrez.

La oposición socialista en el Parlament pidió meses después al Govern una relación de los gastos de aquel periplo y allí aparecieron los “calientes” recibos del megaclub de alterne, abierto las 24 horas.

Alía se erigió en responsable y cabeza de turco de la sinvergonzonería y presentó su dimisión el mismo día del estallido del caso. El ya exgerente del Ibatur reconoció que había “cometido un error”, pero se negó a desvelar qué otras seis personas le acompañaron en aquella noche loca.

Alía también explicó que, además de las entradas al local, pasó como gastos al erario público las copas en el Rasputín: casi 300 euros en champán, vino español y diversos combinados.

“Después de una cena oficial, con un grupo de amigos decidimos ir a tomar una copa”, se justificó el dimisionario. Alía precisó que amigos rusos les recomendaron el Rasputín, pero ni aun torturándole quiso decir quiénes le acompañaron.

El ex alto cargo de Turismo, que años después permanece imputado en el caso Nóos y en el caso Ibatur (aquí por supuestas malversaciones y cobros de sobornos), exculpó a sus jefes. “Quiero dejar claro que ni el president del Govern ni el conseller de Turismo ni el escolta del president formaron parte del grupo de las copas. Ellos, al terminar la cena oficial, regresaron al hotel”, aseveró Alía consolidando la versión oficial del Govern sobre el caso.

Juan Carlos Alía aseguró que presentó al Govern aquellos gastos por su ignorancia del ruso y en la creencia de que eran tickes de taxis.

Matas y Flaquer se apresuraron a “dar por cerrado el caso”, a disculpar al chico malo de Alía y a enmarcar lo ocurrido en una confusión y en el ámbito privado.

Flaquer, que también ha sido imputado en esta década en sumarios de corrupción, aunque siempre ha sido exculpado, fue el más atacado por la oposición.

El conseller de Turismo fue rotundo al negar haber visitado aquella factoría del sexo de pago: “no he hecho turismo sexual”.

Flaquer pidió disculpas por lo ocurrido y dio por zanjado el caso con la dimisión de Alía, que se apresuró a devolver al Govern los casi 400 euros de las facturas del club.

Curiosamente, buena parte de la plantilla del Ibatur, un ente ahora sospechoso de desviar decenas de miles de euros a empresarios afines al PP, sacó pecho por su exgerente: “es incomprensible que por 360 euros tengamos que prescindir de ti, sigue con nosotros”. Eran otros tiempos.

El 13 de julio los lectores se despertaban con otro impactante titular a cinco columnas: “Flaquer no volvió al hotel tras la cena en la jornada del Rasputín”. Por el contrario, Matas tenía coartada: había sido visto por varios mallorquines en el hotel a la hora de la juerga.

El conseller de Turismo insistió en su inocencia y dio el tema por cerrado. Mientras la noticia corría como la pólvora por todo el mundo, el Govern se encastillaba en dos palabras: “tema privado”.

El Lobby de Dones, una entidad ya inactiva y que luchó durante años por la dignidad de las mujeres, denunció el caso a la fiscalía, por si fuera constitutivo de malversación. El fiscal jefe Bartolomé Barceló abrió unas diligencias informativas internas y en apenas unas semanas, con el agosto vacacional por medio, dio por cerrado el caso: no había delito porque todo se había debido a un error y se habían devuelto al Govern los euros indebidamente cobrados.

Quizás hoy en día la denuncia habría tenido otra suerte y Alía y sus acompañantes nocturnos hubieran acabado juzgados.

En septiembre el affaire llegó al Parlament, donde el PP rechazó dedicarle una sesión extraordinaria. Flaquer no dio los nombres, ni explicó qué hizo esa noche.





viernes, 4 de julio de 2014

La iglesia que se convirtió en un cine: el Kinoteatr "Avangard" ("Vanguardia")

"Por entonces [años setenta] también tuvo lugar la histórica visita a la URSS del presidente norteamericano Richard Nixon. El principal ex-enemigo fue acogido por Bréznev con todos los honores y alojado en el Palacio del Terem del Kremlin. (...) Para causar buena impresión al ilustre visitante, a las autoridades no se les ocurrió otra cosa mejor que demoler varios monumentos de los itinerarios presidenciales por Moscú: en la plaza Kalúzhskaya desapareció la iglesia de la Virgen de Kazán (transformada hacía ya tiempo en el Cine Vanguardia) (...)".

(Pigariova, T. (2001) Autobiografía de Moscú. Barcelona: Ed. Laertes, 2001, p.27)


  El punto rojo señala el lugar donde se encontraba el Cine Vanguardia, en la antigua plaza Oktyabrskaya (rebautizada actualmente con su nombre original, Kalúzhskaya). La flecha indica por donde se accedía al cine, que era la misma puerta de entrada que se usaba para acceder al antiguo recinto religioso (el cine se instaló en el interior de la iglesia, una vez clausurada). La plaza Kalúzhskaya se halla entre el puente Krimskiy y la antigua plaza Dobrynin (a la derecha de la imagen). Está atravesada de Sur a Norte por la Leninskiy prospekt y la ulitsa Bolshaya Yakimanka, y de Oeste a Este por la calle Krimskiy Val
(Fuente: Google Maps 02/07/2014)

 Dos imágenes tomadas desde el mismo punto pero separadas por más de cien años de distancia. La de 1900 muestra el aspecto de la plaza a comienzos del siglo XX (la iglesia de la Virgen de Kazán aparece al fondo). En 1978 lo que quedaba de la iglesia fue substituido por la sede del Ministerio del Interior de la URSS

Aspecto actual de la esquina formada por la Zhitnaya ulitsa y la plaza Kalúzhskaya. En la fachada que aparece en el centro de la fotografía se encontraba la entrada de la iglesia reconvertida en cine. La famosa estatua de Lenin se halla (fuera de la imagen) a la derecha de la foto
(Fuente: Google Street View 02/07/2014)

 Fotografía de la iglesia de la Virgen de Kazán, de estilo bizantino, construida con mármol blanco entre 1882 y 1886. Realmente se trató de una reconstrucción a partir de una iglesia más antigua (de 1694), que a su vez se había erigido sobre otra de madera edificada en 1627. La última versión de la iglesia se dedicó a la victoria en la guerra ruso-turca de 1877-1878

 Fotografía de la plaza Kalúzhskaya realizada en 1932, en plena manifestación obrera. La iglesia de la Virgen de Kazán (a la izquierda de la imagen) había sido clausurada en 1922

Fotografía de 1933, justo cuando el campanario de la iglesia estaba siendo desmantelado


 Fotografías de la plaza Kalúzhskaya realizadas aproximadamente desde el lugar donde hoy en día se encuentra la boca del metro (la estatua de Lenin se colocará en los años ochenta en la parte de la calzada donde en aquel entonces se cruzaban las líneas de los tranvías). Ambas imágenes son de 1939. La torre de la iglesia de la Virgen de Kazán había sido demolida en 1933. Posteriomente se eliminaron la cruz ortodoxa en lo alto de la cúpula y el jardín y la valla que había justo enfrente de la entrada. Ese mismo año se abrió en la antigua iglesia el Museo de la Minería. En 1935 el museo cerró sus puertas y se inauguró en su lugar el Cine Vanguardia. En la primera imagen se ve con claridad el cartel que lo anunciaba justo encima de la entrada: "Авангард"

 El Cine Vanguardia en 1941

 Fotografía de 1968 que permite observar con claridad el resultado del proceso de transformación de la antigua iglesia ortodoxa en edificio civil. Sin campanario (desde hacía 35 años) y con una parte de la estructura que había sido demolida tiempo atrás, su "secularizacion" fue casi absoluta. Solo la cúpula central recordaba los antiguos usos de este lugar. Por donde antes entraban y salían los popes y feligreses, ahora lo hacían simples espectadores del cinematógrafo. Se trata de un fenómeno urbanístico muy parecido al del Monasterio Strastnoi en la plaza Pushkin, transformado en Museo del Ateísmo y luego demolido

 Imagen de 1972 con el cine aún en activo, aunque ofreciendo sus últimas sesiones. Años atrás los rótulos habían sido trasladados a la parte inferior de la fachada, junto a la puerta, sobre la cual un enorme plafón anunciaba la película en cartel

 Fotografía también de 1972 pero con el cine ya desmantelado. El presidente Richard Nixon estaba a punto de visitar la Unión Soviética y esta parte de Moscú, junto con otras (ver la cuesta de Nixon), tenía que ser "depurada" de cara a la propaganda exterior del régimen. Meses después este lugar se convirtió en un gran descampado (el cine fue demolido de madrugada)

 En el terreno ocupado antaño por el cine-iglesia soviético se construyó entre 1977 y 1978 la nueva sede del Ministerio del Interior de la URSS. Siguiendo los postulados del neoconstructivismo brezhneviano, se erigieron dos enormes cajas poliédricas compactas que transmiten, aún hoy en día, una gran sensación de solidez. La foto es de 1982, con la imagen de Brézhnev presidiendo la fachada

 Entre 1999 y 2000 se levantó en la esquina de la plaza Kalúzhskaya con la ulitsa Bolshaya Yakimanka una capilla dedicada a la Virgen de Kazán y a los caidos "en el cumplimiento de la ley". Casi ochenta años después del cierre de la iglesia volvía a haber en este lugar una construcción religiosa. Sin embargo, las proporciones desmesuradas del edificio del Ministerio del Interior minimizan (y casi invisibilizan) la pequeña iglesia consagrada a la virgen. La perspectiva transmite un cierto triunfo de lo secular sobre lo sagrado, una victoria ideológica que comenzó con el Cine Vanguardia. Este edificio continúa albergando el Ministerio del Interior, ahora de la Federación Rusa

Unos años después del cierre del Cine Vanguardia, otro con el mismo nombre fue inaugurado en la calle General Belov número 18 de Moscú, al Sur de la ciudad. Cerró sus puertas en 1990 con la intención de ser renovado. Nunca más ha vuelto a funcionar como cine. La fotografía es de 2009




Las imágenes actuales permiten comprobar que los rótulos originales han sido retirados de lo alto de la fachada. Parece seguro que también ha desaparecido el monumento que había frente a la entrada. La enorme mole gris se esconde ahora tras construcciones prefabricadas que albergan comercios anodinos. Desde la calle General Belov la entrada principal se vislumbra a lo lejos, sobre un promontorio (imágenes 2 y 3). La parte lateral se aprecia con claridad desde la calle Voronezhskaya (imágenes 1 y 4)
(Fuente: Google Street View 02/07/2014)

martes, 1 de julio de 2014

La tumba de Nadia Alliluyeva Stalin en el cementerio de Novodévichi


"Otro clásico soviético, Iván Shadr, también creó para el cementerio una antítesis de su obra; famoso por la chica con remo, esculpe en el cementerio una mujer con rosa. La rosa en cuestión, de granito negro, fue arrancada por los seguidores del marido de la difunta, que también le rompieron la nariz en venganza por haberle sido infiel. No fue una traición amorosa, sino política y existencial. Se trataba de Nadiezhda Alelúyeva, esposa de Iosif Stalin, que se suicidó con una pistola prestada por su hermano. Más que su trágico destino, es simbólica la inscripción en el pedestal: «A un miembro del Partido Comunista, de parte de I. Stalin»".

(Pigariova, T. (2001) Autobiografía de Moscú. Barcelona: Ed. Laertes, 2001, p.212)


El rincón del cementerio donde está enterrada Nadia A. Stalin (o Stalina, transliterando la declinación en ruso) está señalado en este plano con un círculo. Su tumba se encuentra en el sector 1 de la necrópolis, al que se accede girando a la derecha en el primer desvío, una vez dentro de Novodévichi. En el plano oficial del cementerio la tumba de Nadia A. Stalin aparece catalogada con el número 3


 Protegida por una urna, la obra de Iván D. Shadr se halla rodeada por un seto en uno de los lugares más tranquilos del cementerio de Novodévichi. Aunque su nariz acabó siendo restaurada, la figura que representa a Nadia nunca más volvió a tener la rosa de granito negro arrancada por los seguidores de I.V. Stalin. El escultor Iván D. Shadr es autor también de la estatua de Gorki que se instaló en la calle dedicada al escritor soviético
(Fuente: Fotografías personales del autor del blog realizada en 2006)

Justo al lado de la tumba de Nadia se encuentra la de su mejor amiga, Polina Molotova, que la sobrevivió 38 años (falleció en 1970). Está enterrada junto a su marido, el diplomático y Ministro de Asuntos Exteriores Viacheslav M. Mólotov (1890-1986). Ambos formaban parte de la "corte" que habitaba en el edificio de la Caballería del Kremlin, frente al Palacio Poteshny donde vivía la familia Stalin. Estuvieron unidos en vida y lo continúan estando en esta necrópolis de Moscú. La tumba de Mólotov está catalogada con el número 100
(Fuente: Fotografía personal del autor del blog realizada en 2006)

Nadia Alliluyeva Stalin(a) (1901-1932) ha pasado a la historia como la segunda esposa de Iosif Stalin y también como la mujer de quien el dirigente soviético estuvo enamorado de una forma pasional. El suicidio de Nadia condicionó su carácter hasta extremos que es imposible conocer a ciencia cierta. De origen georgiano y alemán (se afirma que era medio gitana), se casó con Stalin en 1919. Tuvo dos hijos: Vasili (fallecido a los 41 años víctima de un alcoholismo crónico) y Svetlana (que emigró a los EE.UU. donde falleció en 2011, a los 85 años). Padeció problemas neurológicos a lo largo de toda su vida. Siempre se ha especulado que pudo ser víctima realmente de un asesinato, aunque esta conjetura forma parte de las leyendas que circulan alrededor de la figura de Iosif V. Stalin