sábado, 16 de febrero de 2013

La plaza Dobrynin (actual Serpukhovskaya)

"La plaza Dobrynin debe su nombre al del obrero bolchevique, jefe del destacamento de la Guardia Roja Zamoskvorechie, muerto allí en combate contra destacamentos de cosacos y dragones del zar. Por la calle Krimskaia llegaremos al parque Central de la Cultura y Descanso Máximo Gorki (...)".

(Vázquez Moltalbán, M. (1990) Moscú de la Revolución. Barcelona: Ed. Random House Mondadori, 2005, p. 99)



 Plano de 1980 y fotografías aéreas de la plaza Dobrynin (actual Serpukhovskaya), en la parte Sur del Anillo de los Jardines. A la derecha de las dos primeras imágenes se puede ver el parque Gorki, junto al río Moscova. El distrito de Zamoskvorechie [o Zamoskvorechye] se encuentra al norte de esta plaza y se extiende hasta el río. Uno de los lugares emblemáticos de este distrito es la vieja Galería Tretyakov
(Fuente: Google Maps 12/02/2013)

 Fotografía realizada desde la plaza Dobrynin en dirección Oeste, hacia el puente Krimskii. A la izquierda, la estación de metro Dobryninskaya, el único punto de este lugar que recuerda el nombre del revolucionario Dobrynin. A la derecha, un mural soviético medio tapado por una lona publicitaria. Las tres calles paralelas que parten hacia el fondo de la imagen (la central pasa por debajo de la plaza) són, de norte a sur, Zhitnaya, Sadovoye Kol'tso y Koroviy Val. Esta última también se llamaba antiguamente Dobryninskaya
(Fuente: Google Street View 15/02/2013)

 Fotografía en dirección Norte. La calle de la derecha, donde está la casa con el mural, es la Polyanka Bol'shaya ulitsa, que mantiene el nombre que tenía en tiempos soviéticos. No se ve en la imagen pero desde esta misma esquina parte una pequeña calle hacia la derecha, por detrás y en oblicuo a la pancarta publicitaria. Es la Ordynka Bol'shaya, que también se continúa llamado así
(Fuente: Google Street View 15/02/2013) 

 Fotografía en dirección Este. La calle del fondo es la Valovaya ulitsa, que también ha mantenido la misma denominación. Hacia la izquierda (donde acaba el cartel publicitario) parte la Pyatnitskaya ulitsa. Hacia la derecha (donde los coches esperan en el semáforo) comienza la Serpukhovskaya Bol'shaya. Ambas calles se continúan llamando igual. La plaza Dobrynin ha adoptado el nombre de esta última calle, una estrategia curiosa de las autoridades municipales moscovitas: mantener el nombre soviético de la estación de metro y poner a la plaza el nombre de una calle adyacente
(Fuente: Google Street View 15/02/2013)

 Imagen en dirección Sur, con la zona ajardinada. Las dos calles que rodean esta zona peatonal es realmente la misma calle: la Serpukhovskaya, que continúa hacia el sur de la ciudad
(Fuente: Google Street View 15/02/2013)

 Imagen de la zona ajardinada, en dirección Sur. La estación de metro queda a la derecha de la foto (fuera de plano)
(Fuente: Google Street View 15/02/2013)


 Dos imágenes acercándose por el sur hacia la plaza Dobrynin, a través de la calle Serpukhovskaya
(Fuente: Google Street View 15/02/2013) 

El autor de este blog ha estado dos veces en esta plaza, aunque sin saberlo. Mejor dicho, sin conocer la trascendencia del lugar. La primera vez fue en agosto de 2006. Después de llegar en metro a la antigua plaza Oktyabr'skaya, paseó por la calle Zhitnaya en dirección Este. Unos metros antes de llegar a la plaza Dobrynin, decidió dar media vuelta despistado por un mensaje que justo en ese momento le había llegado al teléfono móvil. De Toni Amorós, concretamente. La escena se repitió cinco años más tarde (en septiembre de 2011), estando alojado en el hotel Park Inn Sadu. La primera noche de estancia, después de la cena, sal a pasear junto a su amigo Enric Crusat De Abaria sin saber hacia adonde se dirigían. Recorrieron la Polyanka Bol'shaya, desde el número 17 hasta llegar, esta vez sí, a la plaza Dobrynin. Una vez allí pasaron a la esquina contraria a través de un túnel subterráneo. Después de un rato charlando frente a la estación de metro, volvieron al hotel sin reparar en el mural soviético ni en el significado histórico de la plaza donde se encontraban. A veces, sin quererlo, ciertos espacios físicos actúan como un imán que nos atrae de forma misteriosa. Hasta que, años más tarde, la memoria sensorial activada por algún estímulo aleatorio nos vincula para siempre con ese lugar.

  

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