lunes, 3 de abril de 2017

La torre Súkharev, su mercado y la leyenda del hechicero

"Valeri Briúsov vivía en la calle Piérvaia Meschánskaia; para llegar a su casa tenía que atravesar la famosa Sujarevka [o Súkharevka]. Si el Vaticano es un Estado independiente dentro de Roma, lo mismo era Sujarevka en el Moscú de 1917; no estaba sometido al gobierno provisional, ni al Soviet de Diputados Obreros y Soldados ni a la milicia. La espléndida torre se alzaba sobre el gran mercado; allí parecía vivir aún la antigua Rusia, se oía a los ciegos entonar canciones melancólicas, con sus mendigos y sus ascetas locos por Cristo. Las blasfemias se mezclaban con los lamentos, los viejos juramentos invocando a Dios con las conversaciones sobre los kerenki (papel moneda puesto en circulación por el gobierno de Kérenski), sobre los burgueses y los bolcheviques. Y qué de gente se podía ver: desertores, mujeres orondas de los pueblos vecinos, amas de llaves, institutrices que se habían quedado sin trabajo, esposas de funcionarios muy serias, ladrones reincidentes, mocosos que vendían cigarrillos emboquillados a granel y popes llevando en los brazos gallinas que no dejaban de cacarear. Todo aquello producía un ruido infernal; blasfemaban, gritaban, pataleaban: una auténtica marea humana."

(Ehrenburg, I. (1960-1967) Gente, años, vida [Memorias 1891-1967]. Barcelona: Acantilado, 2014, pp. 310-311)

"En siglos pasados se decía que en Moscú había cuatro maravillas: el campanario de Iván el Grande, la campana-zarina, el puente Bolshói Moskvoretski y la torre Sújarev [o Súkharev]. Las tres primeras siguen maravillando a la gente, mientras que la torre Sújarev fue demolida en 1934. Recuperada su imagen sobre una piedra memorial al lado del metro Sújarevskaya, vuelve a formar parte del contorno imaginario de la ciudad. Construida por orden de Pedro I a la vuelta de sus viajes por Europa, fue la primera obra arquitectónica del zar y miraba a San Petersburgo por encima del hombro. Era el edificio civil más alto de Rusia y los moscovitas lo llamaban «la novia de Iván el Grande».

En la torre Sújarev se alojaba la Escuela de Ciencias Matemáticas y Navales. Cuando la trasladaron a San Petersburgo el gobernador de Moscú Yákov Brius, el Fausto ruso, científico para unos, brujo y mago para otros, montó su laboratorio en la torre convirtiéndola en personaje de incontables leyendas. Decían que Brius volaba por la ciudad montado en el águila bicéfala que estaba en lo alto de la torre, y que una vez dibujó en su pared un caballo en el que luego se escapó un ladrón perseguido por un policía. En su laboratorio escondió el «agua de la vida» con la que un alumno tenía que regar el cuerpo del maestro tras su muerte para que resucitara al tercer día. Pero el alumno se enamoró de la viuda y derramó el agua. Desde entonces la sombra de Brius deambula por los sótanos de la torre. La sombra de Brius se hizo recordar en 1812, cuando un halcón se enredó en la alas del águila de hierro, lo que fue interpretado como un signo de la futura victoria de Rusia sobre los franceses. Ese mismo año Pierre Bezújov, uno de los protagonistas de Guerra y paz, compra en el mercadillo emplazado alrededor de la torre una pistola para matar a Napoleón. Con el tiempo, el mercadillo Sújarevski se haría igual de famoso que Guerra y paz y serviría de escenario para varias obras literarias y otras tantas memorias. Sería clausurado por ser «núcleo de especulación, mendicidad y reventa»; la torre, que «entorpecía la circulación», fue demolida poco después."

(Pigariova, T. (2001) Autobiografía de Moscú. Barcelona: Ed. Laertes, 2001, p. 92)


La torre Súkharev se encontraba situada en la parte norte del Anillo de los Jardines, en concreto entre la Sadovaya-Súkharevskaya ulitsa (en la segunda imagen, tramo izquierdo del Anillo) y la Sadovaya-Spasskaya ulitsa (tramo derecho). La torre dio nombre a toda esa zona, llamada popularmente Súkharevka

Esta esquina en el Anillo de los Jardines es un ejemplo paradigmático de lo enrevesado del nomenclátor de Moscú. La torre se ubicaba físicamente en una explanada conocida como plaza Súkharevskaya, en la confluencia de dos calles perpendiculares que, aunque con alteraciones significativas, siguen existiendo hoy en día. Sin embargo, según el catálogo de nombres en los mapas de la ciudad, esta esquina limita actualmente con cuatro calles y dos plazas. De norte a sur, la ulitsa Sretenka y la prospekt Mira, y de este a oeste, la Sadovaya-Spasskaya ulitsa, la Bolshaya Súkharevskaya ploshchad, la Malaya Súkharevskaya ploshchad y la Sadovaya-Súkharevskaya ulitsa

Todas las calles antes mencionadas han conservado el nombre que tuvieron en tiempos de la Unión Soviética. Sin embargo, las dos plazas adyacentes, creadas en 1939, se llaman en la actualidad de forma distinta. Entre ese año y 1994, la Bolshaya Súkharevskaya ploshchad y la Malaya Súkharevskaya ploshchad llevaron la denominación Kolkhoznaya en lugar de la actual Súkharevskaya. Ese mismo nombre, el de las explotaciones agrarias colectivas de la URSS, fue el que se utilizó en 1972 para bautizar la estación de metro situada en la esquina del Anillo de los Jardines con la calle Sterenka. La calle Sadovaya-Súkharevskaya es la única que, en aquella época, mantuvo alguna reminiscencia toponímica con la torre Súkharev. Cuando ésta fue construida, a finales del siglo XVII, la prospekt Mira era la Meshchanskoy ulitsa, algo así como la calle de los Filisteos. La imagen corresponde a una parte de un plano de Moscú de 1980

La torre Súkharev de Moscú, una enorme atalaya de estilo Barroco Naryshkin (o Barroco moscovita) del arquitecto ruso Mijaíl Ivánovich Choglókov, fue construida entre los años 1692 y 1695 por orden del zar Pedro I. Se la llamó así en honor a Lavrenti P. Súkharev cuyo regimiento de Streltsí, un antiguo cuerpo militar mercenario, protegió la vida del joven Pedro de las tropas de su hermanastra Sofía. Tras la muerte en 1682 del zar Fiódor Alekséievich, hermano de ambos y conocido como Teodoro III, se desató en Rusia una lucha encarnizada por la sucesión en el trono. Mientras los boyardos elegían a Pedro, de tan solo 10 años de edad, como futuro zar, Sofía Alekséievna decidió atacar Moscú para impedir la coronación de su rival. Fue en la puerta de Sretenskiy donde Súkharev detuvo al ejército de la zarina –formado también por mercenarios Streltsí– e impidió el asesinato del heredero. Tras aquellos acontecimientos, Sofía se proclamó regente y Pedro se vio obligado a convertirse en zar junto a su otro hermano, Iván. Diez años después, y en agradecimiento por aquella gesta que le salvó la vida, Pedro I el Grande ordenó la demolición de la puerta Sretenskiy y la construcción en su lugar de la torre Súkharev, que nunca fue usada como fortificación sino como espacio ceremonial. Entre 1698 y 1701 los arcos bajo la torre fueron reconstruidos por Choglókov en la forma en que llegaron hasta el siglo XX 

La torre, de siete pisos de altura, se dividía en cuatro plantas con diferentes funciones. La planta baja estaba formada por unos arcos por los que se entraba y se salía de la ciudad. En el primer piso se encontraban las habitaciones de la guardia. Originalmente tenían que ser para los Streltsí del regimiento de Súkharev, pero este ejército acabó siendo disuelto a finales del siglo XVII. La segunda planta albergaba la Escuela de Matemáticas y Navegación de Moscú, el gran plan de Pedro I para introducir en Rusia la educación occidental. Esta escuela dio al país, entre 1701 y 1753, un gran número de navegantes, ingenieros, arquitectos y agrimensores. El conde Yákov Brius, tal como comenta Pigariova en su libro, construyó en la parte superior del tercer piso un laboratorio particular que incluía un observatorio astronómico, el primero en Rusia. Esta parte de la torre, formada por cuatro tramos de escaleras, estaba adornada con un reloj y un escudo de armas del Estado. Una amplia y espectacular escalera exterior, típicamente moscovita, conducía a una galería en el primer piso que rodeaba todo el edificio. Esta fotografía fue tomada en algún momento entre 1890 y 1895

Esta litografía de Joseph-Eustathius Vivien de Châteaubrun (1793-1852) nos permite imaginar cómo era la torre Súkharev en aquella época, con troikas atravesando sus arcos mientras se dirigían a la calle Sretenka y gente paseando por los alrededores de la plaza sin las barreras urbanas propias del siglo XX. Desgraciadamente, esta pintura fue realizada en 1840, un siglo y medio después de la construcción de la torre, así que el paisaje en los tiempos de Pedro I seguramente era aún más primitivo que el que nos muestra esta imagen y, por supuesto, las fotografías en blanco y negro tomadas a finales del siglo XIX

Catalina II de Rusia, que reinó en su país entre 1762 y 1796, permitió que algunos espacios de la torre Súkharev fuesen utilizados como almacenes y tiendas comerciales. Así mismo, ordenó la construcción de canalizaciones que aportasen agua a la zona de Súkharevka procedente de la cercana localidad de Mytishchi. Años más tarde, dentro ya del siglo XIX, comenzó a consolidarse el famoso mercado Súkharevskiy, el cual fue creciendo con mucha rapidez alrededor de la torre. Ésta sufrió una primera restauración en 1870 y una segunda entre 1897 y 1899. Los siguientes trabajos de reparación, previstos ya en el siglo XX, se vieron interrumpidos por el estallido de la Primera Guerra Mundial   

Fotografía tomada desde la primera planta de la torre Súkharev en dirección oeste, hacia la Sadovaya-Súkharevskaya ulitsa. Los de la izquierda son pequeños comercios instalados en la parte central del paseo que pertenecían al mercado Súkharevskiy. La imagen es de 1900-1907

Postal turística de 1903-1904 con los arcos de la torre Súkharev al fondo de la imagen y algunos de los comerciantes del mercado en primer término, en el área de la actual plaza Bolshaya Súkharevskaya. En el pie de foto puede leerse, escrito en ruso y en francés, "Individuos rusos en el mercado Souharewa"

Fotografía realizada en el mercado Súkharevskiy durante el Sábado Santo de 1905, en la parte de la actual plaza Bolshaya Súkharevskaya y la calle Sadovaya-Spasskaya. En la imaginación de Lev Tolstói, Pietr Bezújov compraba un arma en este lugar para asesinar a Napoleón en 1812

Se desconoce el significado exacto del vocablo "Súkharevka", pero según algunas fuentes provendría del hebreo y podría significar algo así como "mercado judío". Esta imagen, en la parte del mercado sobre la actual plaza Bolshaya Súkharevskaya, es de 1905 

Esta es la perspectiva que el «hechicero» Yákov Brius tenía de la plaza Bolshaya Súkharevskaya (en primer término, cuando ésta aún no existía como tal) y de la calle Sadovaya-Spasskaya (al fondo de la imagen) desde su laboratorio en lo alto de la torre. Sin embargo, hay que tener en cuenta que el paisaje urbano que el «Fausto ruso» contemplaba desde su atalaya correspondía al de la ciudad de Moscú de comienzos del siglo XVIII, bastante diferente al de la foto. El edificio semicircular de la izquierda es el del Instituto Médico Sklifosovskiy, fundado en 1810 y que aún sigue funcionando hoy en día como hospital de emergencias y centro de investigación clínica. La fotografía, tomada en dirección este, data de 1914

En el punto de vista opuesto al de la fotografía anterior se encuentran la actual plaza Malaya Súkharevskaya (donde están las paradas del mercado) y la calle Sadovaya-Súkharevskaya (al fondo, trazando una curva). La fotografía, en dirección oeste, se tomó ese mismo día de 1914. Nos permite contemplar, así mismo, el interior de los patios moscovitas de hace más de un siglo



La fascinación por Yákov Brius, un personaje comparable a otras celebridades míticas como el Mago Merlín, ha perdurado hasta nuestros días. En 2015 la productora rusa Masterfilm lanzó al mercado una película de dibujos animados titulada "Tayna Sukharevoy bashni. Charodey ravnovesiya" ("El misterio de la torre Súkharev"), dirigida por Serguéi Seregin. En ella se narran las aventuras de Brius, su hija Margot y su discípulo Peter en un mundo de magia y fantasía

Yákov Vílimovich Brius, de origen escocés, de ahí que también se le conozca como Jacob Bruce, nació en Moscú en 1669. De sólida formación matemática y científica (fue discípulo de Isaac Newton), ejerció de militar, estadista, ingeniero, diplomático y masón, aunque popularmente ha pasado a la historia como alquimista y astrónomo. Su vida estuvo estrechamente ligada a la del zar, hasta el punto de convertirse en su colaborador y en el mentor del zarévich Alekséi. En 1701 Pedro I fundó la Escuela de Matemáticas y Navegación de Moscú e instaló su sede en la segunda planta de la torre Súkharev, construida por él. Yákov Brius fue nombrado su director. Después de una década formando a ingenieros y navegantes, en 1712 los estudiantes de las clases de artillería e ingeniería se trasladaron a San Petersburgo y en 1715 lo hicieron los de la escuela de navegación. Fue entonces cuando Brius dejó el cargo, se retiró parcialmente de las tareas más mundanas e instaló su laboratorio particular y observatorio astronómico en la última planta de la torre, junto al reloj y el escudo ruso. A partir de ese momento se dedicó a investigar de forma casi obsesiva sobre temas de magia y alquimia. Entre otros, el secreto de la piedra filosofal (que supuestamente podía convertir el plomo en oro), las estrellas que resucitaban cadáveres y los dragones de hierro voladores. Su biblioteca poseía más de 1500 libros, muchos de ellos escondidos tras las paredes de su escondrijo. Entre estos volúmenes, la mayoría compilados durante la tercera década del siglo XVIII, se encontraba (también supuestamente) el famoso Libro Negro, un grimorio que según cuenta la leyenda había estado en posesión del rey Salomón. Fue durante esos años cuando se fraguó la leyenda sobre el «brujo» Brius, el hombre que sobrevolaba Moscú por las noches y que logró resultados mágicos en medicina, astrología, química y mecánica. 

Tras casi treinta años dedicado al ejército, en 1717 fue nombrado senador y en 1719 presidente de la Escuela de Minas. Desde 1706 estuvo al cargo de la gestión de la tipografía civil de Moscú y a partir de 1709 asesoró a Pedro I en temas diplomáticos como el tratado de paz con los suecos de 1718, la contratación de maestros alemanes en 1713, la elaboración de artículos militares de interés para las tropas rusas y la traducción de libros sobre temas relacionados con la Corte. En 1721 recibió el título de conde para que representase los intereses de Rusia en el exterior, siéndole concedido por el zar un terreno de quinientas yardas en el 'uyezde' de Kozielsk (el equivalente a 'condado'), cerca de la finca Glinka. Es en este feudo donde se retiró del mundo en 1726, para dedicarse a la alquimia. Y es aquí donde murió en 1735, a los 65 años de edad. Después de su muerte, Catalina II buscó, sin encontrarlo, el misterioso Libro Negro. Es por ello que ordenó sellar algunas dependencias de la torre Súkharev y que una guardia protegiese aquel lugar de forma indefinida. Esa guardia no fue suprimida hasta 1924. La muerte de Brius en la finca Glinka está envuelta de rumores sobre prácticas de brujería y magia negra. Se dice que, antes de morir, ordenó a su criado que descuartizase su cadáver y que rociase cada trozo con el elixir de la eterna juventud, cuya fórmula se encontraba descrita en el Libro Negro. Pero que en ese momento su esposa entró en la habitación, mató al criado y robó el elixir, impidiendo así su «resurrección». Esta historia difiere ligeramente de la explicada por Tatiana Pigariova en su obra "Autobiografía de Moscú". Lo cierto es que Brius no volvió a la vida y que su fantasma fue visto durante años deambulando por la torre Súkharov. Según algunos, por el sótano, y según otros, en la última planta de la torre, donde por las noches se encendía una luz que aterrorizaba a los moscovitas que la divisaban desde la calle 

Al contrario de lo que suele creerse en estos casos, el triunfo de la Revolución de Octubre no supuso que las nuevas autoridades soviéticas sentenciasen de forma sumaria el futuro de la torre Súkharev. Pese a pertenecer a la Dinastía Romanov, Pedro I era uno de los personajes de la historia rusa más respetados por el gobierno bolchevique. Es por ello que su torre no fue inicialmente demolida sino reformada en 1919 para dedicarla a nuevos usos. El arquitecto Zinovy I. Ivanov se encargó del proyecto. En 1921 pasó a ser la sede del Museo Municipal de Moscú, institución creada en 1896 por el ayuntamiento de la ciudad, y en 1926 la estructura de la exposición fue remodelada hasta convertirla en el nuevo Museo de la Ciudad de Moscú. En esta imagen de 1920 puede verse como aquel año el mercado alrededor de la torre continuaba tan concurrido como lo estaba antes de la Revolución de 1917, pese a que el país se encontraba padeciendo los rigores de la Guerra Civil 


En 1925 las autoridades soviéticas decidieron clausurar el mercado Súkharevskiy debido a que se había convertido en un «núcleo de especulación, mendicidad y reventa», tal como comenta Tatiana Pigariova en su obra. También a que aquel lugar, donde «parecía vivir aún la antigua Rusia», «no estaba sometido al gobierno provisional, ni al Soviet de Diputados Obreros y Soldados ni a la milicia», en palabras de Ehrenburg. Estas dos fotografías se tomaron unos meses antes de la clausura


Fotografías realizadas entre 1930 y 1931 de las actuales plazas Bolshaya Súkharevskaya (primera imagen) y Malaya Súkharevskaya (segunda imagen). En aquella época estos dos espacios urbanos no se diferenciaban entre sí y se les llamaba indistintamente plaza Súkharevskaya. En 1934 fue rebautizada como Kolkhoznaya y en 1939 se crearon oficialmente las dos plazas, conservando ambas el mismo nombre aunque una con el adjetivo Bolshaya ("grande") y la otra con el de Malaya ("pequeña"). En la segunda imagen ya no queda ni rastro de las paradas del mercado, clausurado cinco años antes (las casetas que se ven en la primera fotografía quizás pertenecían a algún tipo de comercio consentido por el gobierno soviético, o puede tratarse de un error en la fecha de la foto)

La decisión de eliminar la torre Súkharev del paisaje urbano de Moscú fue tan confusa como controvertida. El 17 de agosto de 1933 el periódico "Rabochaya Moskva" ("Moscú Obrero") publicó la noticia de su demolición, anunciando también el inmediato inicio de las obras (el 19 de agosto) y decretando que para principios de octubre el área de Súkharevkiy debía quedar completamente limpia. El motivo argüido para tal determinación fue que la torre entorpecía el tráfico rodado y que dichas obras formaban parte del gran Plan de Reforma Urbanística que el Politburó estaba poniendo en marcha en la ciudad de Moscú. Unos días más tarde, el 28 de agosto, prominentes intelectuales soviéticos enviaron una carta a Stalin haciéndole saber lo erróneo de tal decisión, un punto de vista compartido, según dijeron, por «numerosos científicos y artistas de la Unión Soviética, independientemente de sus orígenes, creencias y gustos». Algunos de los firmantes de aquella carta fueron el pintor Ígor E. Grabar, el arquitecto Iván A. Fomin autor de la Casa-Locomotora en la plaza Lermontovskayae Iván I. Zholtovski –también arquitecto, creador de la casa que lleva su nombre en la plaza Manezhnaya–. En ella se afirmaba que una construcción de «gran talento» como la torre Súkharev, además de su incalculable valor artístico, comparable al de una «obra de Rafael», poseía también un enorme «valor educativo» para las nuevas generaciones de arquitectos. La misiva finalizaba con la súplica de que las obras se detuviesen de forma provisional, proponiendo alternativas como que los vehículos que circulasen por la zona pudiesen pasar por debajo de los arcos de la torre, una vez que estos fuesen reformados. Una copia de dicha carta fue enviada a Lázar M. Kaganóvich, Primer Secretario del Partido en el Óblast de Moscú, lo que generó un debate a tres bandas que duró más de seis meses y pospuso la demolición de la torre hasta el año siguiente. En esta fotografía, tomada entre 1931 y 1933, se observa una torre Sukhárev a la espera de la decisión final sobre su demolición


Fotografías realizadas, respectivamente, entre 1931 y 1933, y entre 1933 y 1934. En ellas se ve cómo la futura plaza Bolshaya Kolkhoznaya comenzaba a ser desmantelada para el inicio de las obras de reforma alrededor de la torre

La carta que los intelectuales soviéticos enviaron a Kaganóvich surtió su efecto. El 4 de septiembre de 1933 el Primer Secretario del Partido se reunió con un equipo de arquitectos de Moscú a los que dijo que este debate era un ejemplo claro de «la feroz lucha de clases» que había entre los profesionales de la arquitectura en la URSS. Les preguntó, de forma retórica, si no pensaban que todo arquitecto comunista debía rechazar de plano cualquier elemento reaccionario del pasado invitándoles, a continuación, a que preparasen un proyecto, alternativo a la demolición de la torre, que solucionase los problemas de movilidad en el barrio. Quince días después, el 18 de septiembre, Stalin escribió un telegrama a Kaganóvich desde Sochi conminándole a que ejecutase el proyecto de derribo sin más dilación. El día 20 Kaganóvich respondió a Stalin sugiriéndole una prórroga para estudiar el proyecto presentado por el equipo de arquitectos aunque dejando en sus manos la decisión final. Stalin debió dar su visto bueno al aplazamiento porque hasta la primavera del año siguiente no hubo más noticias sobre el asunto. El día 16 de marzo de 1934, el Comité Central del PCUS expresó su apoyo a la decisión del Comité de Moscú de acabar de una vez por todas con la torre Súkharev. De hecho, los trabajos de demolición ya se habían iniciado, en plena noche, durante la madrugada del 13 al 14 de abril. El día 17, alarmados por la desaparición del capitel y de las barandillas de la escalera, los firmantes de la primera carta, a los que se les unieron otros eminentes artistas y arquitectos como Alekséi V. Schúsev, creador del Mausoleo de Lenin, escribieron una segunda misiva a Stalin implorando una solución alternativa. El 22 de abril de 1934, Stalin les respondió alabando y respetando sus esfuerzos, indicado que la decisión ya había sido tomada con anterioridad por el gobierno y animándoles a confiar en los «ejemplos majestuosos y memorables que la creatividad arquitectónica soviética traería al mundo». Con esta respuesta, la discusión quedó zanjada definitivamente y la torre desapareció para siempre 

Imagen del proceso de demolición de la torre Súkharev en la primavera de 1934

Fotografía de la torre completamente derruida en octubre de 1934. De aquellos escombros fueron rescatados una doble ventana (que se instaló en el Monasterio Donskoy, en aquel momento Museo Estatal de Arquitectura), el reloj (que se encuentra en la finca Kolómenskoye) y algunos elementos arquitectónicos, como balaustradas y columnas, que fueron trasladados a diferentes instalaciones de la ciudad

Cuenta la leyenda, otra más relacionada con este lugar, que Stalin, al igual que Catalina II, mostró interés por el Libro Negro y mandó a agentes del NKVD para que lo buscasen entre los escombros de la torre. Aunque la búsqueda fue infructuosa y el libro de Brius nunca apareció, se dice que otros libros, de los que el «brujo» escondía en la pared, aparecieron entre los ladrillos. Este último intento reafirmó la creencia de que el Libro Negro acabó escondido en Glinka y que estaba junto a Brius en el momento de su muerte

En la parte superior de esta imagen, con el edificio a punto de ser demolido, aparecen algunas de sus famosas dobles ventanas, una de las cuales fue trasladada al Monasterio Donskoy. A instancias de Lázar Kaganóvich, el 25 de octubre de 1934 el espacio vacío dejado por la torre, conocido hasta entonces como plaza Súkharevskaya, pasó a llamarse Kolkhoznaya. De esta forma, el nombre Súkharev desaparecía para siempre de ese lugar. Un lustro después llegó la división de la plaza en dos unidades diferenciadas, la Bolshaya Kolkhoznaya y la Malaya Kolkhoznaya, hasta que en 1994 el sitio dejado por la torre recuperó su antiguo nombre por partida doble: Bolshaya Súkharevskaya ploshchad y Malaya Súkharevskaya ploshchad


Imágenes del área de la plaza Bolshaya Súkharevskaya un poco antes de 1934 y tal como está hoy en día (primera fotografía e imagen derecha de la segunda fotografía). La foto antigua se tomó desde la base de la torre Súkharev en dirección este



Fotografías de la torre Súkharev tal como se veía a comienzos del siglo XX desde la calle Sretenka (en dirección norte, antes del cruce con el Anillo de los Jardines) y la misma perspectiva en la actualidad (primera fotografía e imagen derecha de la tercera). En el lugar que ocupaba la torre Súkharev estuvo antes la puerta Sretenskiy –de ahí el nombre de la calle, en la misma posición que la obra que mandó construir Pedro I

En 1989, dos años antes de la desaparición de la URSS, este era el aspecto del enorme hueco dejado 54 años atrás por la torre y los espacios peatonales desaparecidos. En esta explanada de asfalto, fotografiada aquí en dirección oeste, se montaba antaño el mercado Súkharevskiy


En la actualidad, ese enorme espacio asfaltado sigue formando parte de la gran avenida de catorce carriles del Anillo de los Jardines, solo que ahora con un parque móvil gigantesco que colapsa casi a diario la ciudad. Para bien o para mal, Stalin acertó en su predicción de que en el futuro la torre sería una molestia para el tráfico de Moscú. Ya no queda nada que pueda recrear las leyendas sobre Yákov Brius y su fantasma



En la zona ajardinada de la plaza Bolshaya Súkharevskaya hay instalada una lápida de granito rectangular, con bordes truncados, en recuerdo de la torre que ocupó este espacio de la ciudad entre 1692 y 1934. Inaugurado en 1996, lleva la inscripción: "En este lugar estuvo la torre Súkharev, donde desde 1701 hasta 1715 se llevaron a cabo las clases de navegación en la primera escuela secular para la capacitación del personal de la Armada Rusa".

Curiosamente, no fue en la época postsoviética sino en 1982 cuando surgió un proyecto para reconstruir la torre Súkharev, derruida 48 años atrás. La idea nunca llegó a materializarse


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