domingo, 9 de octubre de 2016

El monumento de los "tres erizos" dedicado a los defensores de Moscú

"El corto tramo que une el aeropuerto con la carretera de Leningrado (que conserva su nombre soviético a pesar de que ahora conduce a San Petersburgo) era una de las pocas carreteras del país que podían llamarse autovía. Las autopistas en Rusia seguían siendo imágenes del cine occidental. El estado de las carreteras había cambiado poco desde el siglo XIX, cuando los viajeros europeos coincidían en que «en Rusia no hay carreteras, sólo direcciones». Este tema sirvió de blanco eterno de las bromas; hasta el alto nivel de la aeronáutica soviética se explicaba con sarcasmo: «Nuestro gobierno es capaz de inventar cualquier cosa con tal de no arreglar las carreteras».

Nada más entrar en la carretera aparece un singular monumento: tres enormes «erizos» o aspas gigantes hechas con raíles que se usaron para impedir el paso de los tanques nazis durante la Segunda Guerra Mundial. Este fue el punto más cercano a Moscú hasta el que llegaron los alemanes. En el mosaico al pie del monumento puede verse un mapa con dos «garras», las de las tropas alemanas que estuvieron a punto de aplastar la capital. La batalla de Moscú en diciembre de 1941 fue uno de los momentos cruciales de la guerra y el primer gran éxito del ejército soviético, desangrado por la purga de miles de sus mejores mandos. El capítulo más glorioso de la batalla, un combate de tanques, está plasmado en las aspas monumentales. Costó muchísimas vidas, pero las pérdidas se redimían por la causa. «Cuando perece un hombre es una tragedia, cuando son miles es pura estadística», decía Stalin. Los héroes de la resistencia, figuras canonizadas del panteón soviético, fueron los veintiocho panfílovski, militares de la división del general Iván Panfílov que, ellos solos, se enfrentaron al ataque de cuarenta tanques. Los manuales escolares de historia, fragua del espíritu nacional, describían la batalla con las palabras del comisario político Vasili Klochkov: «Con lo grande que es Rusia y no podemos retroceder, detrás está Moscú». El comisario y todos sus intrépidos compañeros perecieron en el combate, pero frenaron el ataque alemán. La frase se convirtió en un dicho popular, pero los historiadores dejaron de lado un pequeño detalle: ¿cómo llegaron hasta nosotros las heroicas palabras si todos habían muerto?

La entrega de los defensores de Moscú determinó el curso de la guerra, acabando con el mito alemán de la «guerra relámpago» y de la invencible armada hitleriana. Moscú sufrió mucho menos los desastres de la guerra a diferencia de Leningrado, sitiada y arruinada. La única bomba que cayó en el Kremlin, en la plaza de las catedrales, no estalló. La iglesia ortodoxa lo consideró un milagro. Cuando las alemanes estaban en las cernías de Moscú, un monje del monasterio griego del monte Athos tuvo una visión: sólo la intersección de la Virgen podría salvar la capital y así se lo hizo saber a Stalin. El generalísimo soviético, perplejo y abatido durante el otoño de 1941, aceptó este último recurso. En vísperas de la batalla, un icono de la Virgen fue llevado en avión militar alrededor de la ciudad. Esta procesión «aérea» estuvo acompañada por otras terrestres y por solemnes misas en los templos. La iglesia debía ejercer el papel de aglutinador del espíritu patriótico.

Dios sabrá si la victoria de Moscú dependió de la ayuda celestial, pero después de la guerra Stalin, que tenía previsto el cierre definitivo de todos los templos en 1943, frenó la maquinaria de terror antirreligioso. Al monje del monte Athos se le concedió el Premio Stalin de la Paz y volvieron a abrirse varias iglesias. La editorial Ateist (ateo) fue entregada a la iglesia para publicar la revista Noticiero del Patriarcado de Moscú. Dicen que fue Stalin quien sugirió el título".

(Pigariova, T. (2001) Autobiografía de Moscú. Barcelona: Ed. Laertes, 2001, pp. 66-68)



El monumento de los "tres erizos" antitanque ('Yezhí' o 'Jerzy' en ruso) se encuentra situado en el kilómetro 23 de la carretera de Leningrado, cerca del cruce con la carretera Mezhdunarodnoye que conduce al aeropuerto de Sheremétievo (a 6 km de distancia). Esta zona de la región de Moscú (al noroeste del centro de la ciudad) pertenece al distrito de Khimki

El monumento fue inaugurado el 6 de diciembre de 1966 para conmemorar el 25º aniversario de la victoria en Moscú contra los invasores alemanes. Construido a base de piedra, hierro y hormigón, tiene una altura de 6 metros y fue diseñado por los arquitectos A.A. Agafonov, I.P. Yermishin, Alberto Mije y el ingeniero K.I. Mijailov. Miembros del Komsomol trabajaron durante los meses previos para acondicionar el terreno donde se ubicaron los tres erizos. El arquitecto Alberto Mije fue 'niño de la guerra' y diseñó también el Monumento dedicado a los españoles que cayeron durante la Gran Guerra Patria sito en el Parque de la Victoria de Moscú

El entorno donde se halla el monumento ha cambiado mucho a lo largo de estos últimos cincuenta años. De ser un paraje natural circundado por una solitaria autopista y una carretera secundaria, ha pasado a ser una zona residencial llena de carriles asfaltados, cables eléctricos, superficies comerciales y vehículos. La nave que hay justo detrás está ocupada por la empresa sueca IKEA, cuyo propietario y fundador, Ingvar Kamprad, simpatizó con los nazis durante la Segunda Guerra Mundial (militó en el Partido Nacional Socialista de los Trabajadores 'SSS'). En cierta manera, los fascistas sí acabaron ganando la guerra, que ha durado hasta nuestros días

Durante el otoño de 1941, miembros de una de las divisiones de Ivanovo-Voznesensk detuvieron en este lugar a las tropas alemanas en su avance hacia Moscú. Fue el principio del fin del ejército hitleriano. Justo enfrente de los tres erizos antitanque hay un monolito con una inscripción firmada por el 'Sovinformburó' en diciembre de ese año



Para aquellos que se iniciaron en la historia urbanística de la URSS a partir del libro de Tatiana Pigariova "Autobiografía de Moscú" (es el caso del que escribe estas líneas), este lugar es uno de los primeros que se busca con la mirada cuando el visitante foráneo llega al país, ya que se encuentra entre el aeropuerto de Sheremétievo y el centro de la ciudad. Y también porque la autora rusa lo menciona en las primeras páginas de su obra. Sin embargo, el entorno actual hace muy difícil su localización desde un taxi o un autocar




En mayo de 2015 (70º aniversario de la victoria soviética en la Segunda Guerra Mundial) técnicos especialistas en diseños 3D instalaron alrededor del monumento un conjunto de luces rojas y blancas que realzan de noche la magnificencia de este lugar. Las dos últimas imágenes muestran el mosaico con las "garras" que comenta Pigariova. El conjunto ha sido restaurado sucesivamente en 2003, 2005 y 2011

Los erizos antitanque fueron inventados por Mijaíl L'vovich Gorikker, General de División del Ejército Rojo. Se utilizaron por primera vez el 3 de julio de 1941 y fueron determinantes en las batallas de Moscú, Kiev, Leningrado, Odesa y Sebastopol. Se las conoce también como 'tirachinas' o 'estrellas Gorikkera'




Los erizos forman parte del paisaje de la Segunda Guerra Mundial, tanto en la URSS como en otros campos de batalla. Hoy en día muchas réplicas de los 'Jerzy' antitanque recrean los combates de aquellos días, aunque pocos saben que fue un invento soviético y que gracias a ellos los ejércitos de los otros países aliados ganaron sus enfrentamientos contra los tanques nazis

Fotografía tomada el día de la inauguración del monumento, el 6 de diciembre de 1966

La actriz italiana Sofía Loren fotografiada frente a los erizos en 1969, durante un descanso en el rodaje de Los Girasoles (Vittorio de Sica, 1970)

Los 'Jerzy' en 1972-1973

El entorno en el kilómetro 23 de la autopista de Leningrado era más idílico en 1973, cuando se tomó esta imagen. Los árboles y parajes naturales de los alrededores, mucho más apropiados para un monumento de estas características, han sido substituidos por un paisaje industrial que hoy en día lo desluce por completo

En 1973

En 1975

En algún momento entre 1978 y 1985

Un grupo de deportistas muestran sus respetos frente al monumento en 1976

Un militar de la marina soviética y su joven acompañante entre 1977 y 1979

El típico ritual nupcial en 1980, una costumbre que ha perdurado hasta nuestros días

Entre 1980 y 1986

Entre 1981 y 1985 era muy fácil llegar y aparcar en este lugar

El monumento entre 1983 y 1985

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