miércoles, 17 de junio de 2015

Un 1º de Mayo desde los adoquines de la plaza Roja


La extravagante producción francesa de docuficción erótica titulada Sex et perestroïka (François Jouffa y Francis Leroi, 1990) contiene una escena que hoy en día se ha convertido en un tesoro de culto para cualquier filmoteca del mundo. A lo largo de dos minutos el espectador puede contemplar una perspectiva casi inédita de la plaza Roja: la que tenían los moscovitas durante los desfiles del 1º de Mayo celebrados anualmente en la Unión Soviética. Por internet circulan miles de fragmentos de antiguas emisiones televisivas con planos picados filmados durante los desfiles del Día de la Victoria (9 de mayo), el Aniversario de la Revolución (7 de noviembre) y el Día de la Solidaridad Internacional de los Trabajadores (1 de mayo). Pero en ninguno de ellos la cámara deambulaba libremente entre los participantes en esos desfiles ofreciendo, como es el caso de este film, imágenes subjetivas rodadas a pocos metros de los manifestantes. Ni tampoco la estampa mítica de la plana mayor del Politburó, alineada sobre el Mausoleo de Lenin, vista a lo lejos desde los mismos adoquines de la plaza Roja.

En esta escena, que comienza en el minuto 22:44 de la película, Borís (papel interpretado por el periodista y codirector del film François Jouffa) mantiene una conversación en francés con Alona (Elena Massourenkova) mientras ambos desfilan por la plaza y escuchan el discurso protocolario del 1º de Mayo de 1990, el penúltimo celebrado en la URSS. El realizador galo interroga a la joven sobre los temas que estuvieron de moda durante ese lustro de apertura en la Unión Soviética: la Perestroika, la libertad, la transparencia y los cambios que se estaban produciendo en la sociedad. Colocada la cámara a bastante distancia de la muralla del Kremlin, resulta imposible distinguir en el vídeo los rostros de las personalidades que presidían el acto en el balcón del Mausoleo. Sólo se entrevén gabardinas y algún que otro sombrero, símbolo arcaico de la gerontocracia del PCUS. Es entonces cuando Borís hace la pregunta que la mayoría de nosotros hubiésemos hecho aquel día de haber estado en la plaza Roja: "Gorbachev est la?". Y sí, allí estaba Mijaíl S. Gorbachov, el hombre del momento. Resulta sorprendente la naturalidad que mostraron muchas de las personas que ese día caminaron frente a la cámara del equipo de rodaje mientras cumplían con el ritual del Día del Trabajo. Una presencia, cabe pensar, del todo inusual. Y la actitud inexpresiva de algunos otros que, con toda seguridad, estaban colocados estratégicamente en la plaza para controlar la situación.




La fiesta del 1º de Mayo ("Día de la Solidaridad Internacional de los Trabajadores") se celebró anualmente en la URSS, con carácter oficial, entre 1918 y 1991. Incluía rituales como el desfile popular en la plaza Roja. Curiosamente, la de 1917 fue la primera manifestación obrera que se pudo celebrar libremente en Rusia un 1 de mayo, medio año antes de la Revolución de Octubre. Dicha fiesta había sido institucionalizada a nivel internacional en 1889 en recuerdo de la Revuelta de Haymarket, unos hechos que tuvieron lugar en Chicago durante unas manifestaciones reivindicativas a favor de la jornada laboral de ocho horas. Las protestas, entre el 1 y el 4 de mayo de 1886, fueron duramente reprimidas por la policía y cinco trabajadores norteamericanos acabaron siendo juzgados injustamente y ejecutados, mientras que otros tres cumplieron pena de prisión (son los llamados "Mártires de Chicago"). EE.UU., Reino Unido, Canadá y Andorra no celebran esta efeméride.

El desfile del 1º de Mayo de 1990 estuvo presidido (de izquierda a derecha en la segunda fotografía) por Guennadi I. Yanáyev (Presidente de la Unión Central de Sindicatos de la URSS), Gavriil K. Popov (alcalde de Moscú), Mijaíl S. Gorbachov y Nikolái I. Rizhkov (Presidente del Consejo de Ministros de la URSS). Además, estuvieron presentes (tercera imagen y a continuación de los personajes anteriores) Anatoly I. Lukyanov (Presidente del Soviet Supremo de la URSS), Yuri Masliukov (Viceprimer ministro y jefe del Comité de Planificación), Yegor K. Ligachyov (miembro del Politburó) y otras personalidades de la élite soviética. Ese día había sido autorizada la participación en el desfile de la incipiente oposición a las autoridades de la URSS, formada por anarquistas, monárquicos, liberales, socialdemócratas, seguidores de Yeltsin y miembros del grupo "Memorial". Tal dosis de permisividad, después de años de férreo control, tuvo como consecuencia una sonora pitada de veinte minutos de duración contra la plana mayor del Politburó que finalizó con la vergonzosa retirada de Gorbachov de lo alto del Mausoleo de Lenin. Era el principio del fin.


El corresponsal de TVE, Luis A. Rivas, explicó desde Moscú lo que había sucedido en la plaza Roja ese Día del Trabajo de infausto recuerdo para los comunistas soviéticos. Unos acontecimientos insólitos que comenzaron a sacudir los cimientos de la URSS, bastante maltrechos por los problemas políticos y económicos que arrastraba el país. Al año siguiente, el acceso a la celebración del 1º de Mayo en la plaza Roja se restringió mediante invitaciones expedidas por los sindicatos. No hubo retratos de Marx y Lenin colgados de los edificios de la plaza. Sin embargo, ello no sirvió para evitar que Gorbachov sufriera un nuevo desplante, esta vez de sus camaradas Yeltsin y Popov. Ni para impedir que un grupo de trabajadores protestase por la subida que estaban experimentando los precios de los productos básicos. Ocho meses después, el 25 de diciembre de 1991, la URSS dejaba de existir. En 1992 ya no hubo desfile del Día de la Solidaridad Internacional de los Trabajadores.


El 1 de mayo de 1993 la antigua fiesta oficial del Día del Trabajo se convirtió espontáneamente en una manifestación popular contra las políticas neoliberales de Borís Yeltsin. Una barrera colocada en el camino de los manifestantes provocó graves disturbios que acabaron con un policía fallecido y numerosos heridos. Lo que no había sucedido en 1917, cuando se incubaba la revolución bolchevique, ocurría ahora con la llegada de la pseudodemocracia yeltsinista. Desde esa fecha hasta 2014, la fiesta del 1º de Mayo, llamada ahora "Día de la Primavera y el Trabajo", ha sido simplemente un día festivo más en el calendario ruso. Algunos lo han estado celebrando cada año de forma lúdica y otros como un día reivindicativo de naturaleza política e ideológica, sobre todo entre antiguos comunistas y nostálgicos de la URSS. En 2014 el gobierno de Vladímir Putin volvió a instaurar oficialmente el desfile del 1º de Mayo. El más concurrido es, por supuesto, el de la plaza Roja de Moscú, que ahora tiene un carácter más nacionalista, sobre todo a raíz del conflicto ruso-ucraniano y de los nuevos desencuentros geopolíticos con Occidente. Es innegable que, de una forma u otra, la historia se repite.

1 comentario:

  1. En la tribuna, cuatro traidores, cuatro revisionistas que acabaron con la grán Unión Soviética de Lenin y de Stalin, asi está hoy en día, sin más comentarios.

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