lunes, 12 de mayo de 2014

La tumba de Nikita S. Jrushchov en el cementerio de Novodévichi

"En los tiempos de la omnipresente censura, los escritores considerados herejes podían trabajar solamente v stol, es decir, para sí mismo (literalmente «para guardarlo en su escritorio»), consolándose con el testamento de Bulgákov: «Los manuscritos no arden». La única salida para los escultores, cuyos «manuscritos» necesitaban de piedra y espacio, eran los cementerios. Es más que simbólico que la tumba más famosa de Novodiévichi, la de Nikita Jruschov, fuera fruto de una discusión sobre arte moderno. En 1962, en el Manège, tuvo lugar la primera exposición 'Arte de la Juventud' visitada por Jruschov. El Secretario General que había combatido «el culto a la personalidad de Stalin» abriendo las puertas de los campos de concentración seguía teniendo un gusto artístico propio del Politburó. Durante su visita, Jruschov quedó horrorizado por los «artefactos» del joven Ernst Neizvesni (que emigraría más tarde a los Estados Unidos), cuyo «nauseabundo borratajo» mereció el siguiente veredicto del Secretario General: «Un asno con la cola lo haría mucho mejor». El «chapucero» de Neizvesni, ni corto ni perezoso, contestó que cuando no se entiende de algo lo mejor es no hablar. Empezó una riña que pocos años antes hubiese costado la vida del osado pintor. Con el tiempo se hicieron amigos y, siguiendo la última voluntad de Jruschov, su monumento funerario fue encargado a Neizvesni. La atractiva ambigüedad del único líder soviético jubilado en vida está plasmado en el monumento: una estructura geométrica de mármol blanco y negro con una cabeza sin cuello en su interior. Por entonces, en la escultura soviética no hubo nada más original, sobre todo tratándose de políticos".

(Pigariova, T. (2001) Autobiografía de Moscú. Barcelona: Ed. Laertes, 2001, pp.209-210)


El lugar del cementerio donde está enterrado Nikita S. Krushchov aparece señalado en este plano con un círculo. Su tumba se encuentra en el sector 7 del cementerio, al que se accede caminando en línea recta desde la entrada del recinto (en la parte inferior de la imagen). En el plano oficial de Novodévichi (en ambas fotografías) la tumba de Jrushchov aparece catalogada con el número 177



Tumba de Nikita S. Krushchov, obra del escultor Ernst Iosifovich Neizvestny (Sverdlovsk, 1925). Neizvestny continúa residiendo y trabajando en Nueva York, ciudad a la que emigró en 1977. Fue condecorado por Putin en el año 2000 y ha construido en Rusia un monumento en homenaje a los represaliados por la purgas de Stalin. Algunas de sus obras fueron adquiridas por Juan Pablo II para el museo del Vaticano. Se trata de un artista que huyó de la censura soviética y supo labrarse una reputación en los ambientes conservadores occidentales
(Fuente: Fotografías personales del autor del blog realizadas en agosto de 2006)

 Nikita Serguéyevich Jrushchov (Kalínovka, 1894 - Moscú, 1971) fue Primer Secretario del Comité Central del PCUS entre septiembre de 1953 y octubre de 1964. Campesino y trabajador metalúrgico en su juventud, participó como activo comisario político durante la Guerra Civil entre 1917 y 1923. De él se cuentan innumerables anécdotas. Por ejemplo que durante el funeral de su primera esposa, fallecida de tifus durante dicha guerra, se negó a que el ataúd atravesase la iglesia del cementerio donde debía ser enterrada (único camino para llegar hasta las tumbas). Para ello él mismo alzó el féretro y lo pasó por encima de la valla del camposanto, causando la estupefacción entre los asistentes al sepelio. En los años treinta colaboró activamente en los juicios y ejecuciones de antiguos camaradas bolcheviques. Paradójicamente, él mismo había sido trotskista antes de la Revolución de Octubre y no se afilió al partido bolchevique hasta 1918. Luchó en la Batalla de Stalingrado durante la Segunda Guerra Mundial y denunció las purgas estalinistas en el famoso XXº Congreso del PCUS de 1956, pese a haber apoyado a Stalin hasta su muerte en 1953 (la misteriosa desaparación del hijo de Jruchchov pudo ser el detonante de la "traición"). Como dirigente de la URSS vivió los años más duros de la Guerra Fría y le tocó negociar con figuras políticas de primer orden como Kennedy, Nixon o Mao. En 1966 fue arrinconado políticamente por sus propios camaradas y, tal como comenta Pigariova en su libro, se convirtió en el "único líder soviético jubilado en vida". Es también el único que no está enterrado en la necrópolis del Kremlin. Ha quedado inscrito para siempre en los anales de la fraseología soviética su reproche al escultor Neizvestny: "¿Por qué deforma el rostro de los ciudadanos soviéticos?"

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